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La Mujer del Trono con Pinchos y su Misterioso Séquito

Con el nombre “la mujer del trono con pinchos” nos referimos a un misterioso artefacto de la civilización del Valle del Indo, que ha sido datado en el III Milenio a. C. y que representa a una mujer en una posición de poder, sentada en un trono con pinchos, descrito como bote o cuádriga con cabeza de toro. Ella y su tripulación muestran características inusuales, incluyendo grandes ojos almendrados, cabezas alargadas o tocados y narices como picos. La ausencia de información sobre la procedencia del objeto y su contexto arqueológico han dificultado el poder determinar su verdadero origen y su propósito.

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El artefacto de la mujer del trono con pinchos. Foto por: Federica Aghadian.

La estraña reliquia fue estudiada primero por el arqueólogo italiano Massimo Vidale, invitado por un coleccionista privado a examinar el objeto en 2009. Vidale encontró la reliquia tan única y sorprendente que aprovechó la oportunidad para estudiarla extensamente, fotografiarla, y escribir sobre el artefacto, para que su significado pudiese ser compartido con el público. También llevó a cabo pruebas de termoluminiscencia para asegurar que el objeto no era una falsificación y los análisis confirmaron su autenticidad, datándola alrededor del 2700 a. C.

El objeto se compone de lo que parece un vehículo con cabeza de toro en la parte delantera que acomoda a 15 individuos en una supuesta procesión oficial. En la parte trasera del vehículo, aparece una mujer sentada en un trono con pinchos, custodiado por cuatro hombres.

En su artículo 'La mujer del trono con picos: el poder de un ritual perdido' , Vidale se refiere informalmente al artefacto como a un 'bote-vaca’, sin embargo reconoce que también podría ser una carretilla o una cuádriga. Explica que teorizar una u otra cosa se hace complicado, por el hecho de que "tendríamos un bote sin quilla, remos y timón y una carretilla sin ruedas y extrañamente soldada al animal que la tira."

Si el vehículo es una cuádriga representada como híbrido sobrenatural, entre una carretilla y un animal, según Vidale sería la prueba más antigua de "las cuadrigas monumentales que en la tradición Hindú se usaban en las grandes divinidades, durante las fiestas religiosas importantes".

En la parte delantera del vehículo, hay una de las más impresionantes representaciones de toro de esa época proveniente del Valle del Indo. La frente del animal contiene un símbolo solar: un espeso círculo pequeño rellenado con un punto sólido, con rayos extendiéndose hacia el exterior.

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La cabeza de toro. Foto por Federica Aghadian.

Una de las características más peculiares del bote, o cuádriga, son sus ocupantes que están sentados en filas alternas de varones y hembras, encabezadas por dos figuritas femeninas en pie. Los varones llevan una especie de turbante y un corto traje cónico, mientras que las hembras, que son más grandes y aparecen sentadas en los taburetes más altos, están  semidesnudas y se distinguen por sus frentes altas y sus altos y planos tocados.

"La cabeza plana, la larga nariz como pico con los ojos redondos dibujados juntos, hace de las figurillas femeninas algo antinatural en comparación con las características más realistas de los hombres", escribe Vidale. "Los ojos, también, hechos en forma de profundas cavidades hemisféricas con bordes ligeramente elevados, probablemente fueron rellenados de una sustancia o pigmento negruzco".

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Los ocupantes aparecen en filas alternas de varones y hembras, encabezadas por dos figuritas femeninas que se hallan de pie. Foto por Federica Aghadian.

A pesar de su aspecto antinatural, Vidale escribe que se han encontrado muchas de estas figuritas en Mehrgarh y Nausharo, que datan del período 2800-2700 a. C., en la llanura de Kacchi, en el norte de Baluchistán y otros sitios de la región. En particular, hay una gran cantidad de estatuillas que muestran los mismos ojos en forma de rombo, narices como picos y bocas pequeñas. Los ejemplos incluyen las figuritas de Nausharo en Pakistán, como descrito en Samzun (1992) y representado abajo.

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El grupo de figuritas en Nausharo, Pakistán (aprox. 2600-2500 A.C.) como se describe en Samzun (1992). Fuente de la imagen.

La mujer del trono con pinchos

La figura dominante del artefacto es una mujer con una “incuestionable aura de poder absoluto", que es más grande que todas las otras figuritas y está sentada en un trono con sus pies descansando sobre un taburete bajo. La parte trasera del trono tiene siete pinchos y los apoyabrazos tienen forma similar a toros. Está rodeada por cuatro 'acompañantes' masculinos.

Comparte las mismas características que las otras hembras, con una frente desproporcionadamente alta, coronada por un gorro tipo velo. Aparece sentada y desnuda salvo por un simple peto. Vidale pregunta: "¿Quién es la mujer del trono con pinchos, una sacerdotisa, una reina o una divinidad?". Es una pregunta de la que tal vez nunca sepamos la respuesta, aunque está claro que está en una posición de autoridad y se le rinde, obviamente, gran respeto.

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La mujer del trono con pinchos. Foto por Federica Aghadian.

Vidale explica que hay una serie de desconcertantes asuntos relativos a esta reliquia. En primer lugar, aunque se han encontrado estatuillas con características similares, no se ha encontrado ningún artefacto que se parezca a un ‘bote-vaca’ o cuádriga, en ningúno de los asentamientos excavados, ni en los cementerios de la región de la civilización del Valle del Indo. En segundo lugar, Vidale describe las relaciones jerárquicas entre las figuras como únicas y sorprendentes. El papel principal está claramente interpretado por el género femenino, mientras que los varones son representados como acompañantes subordinados.

Las exclusivas y peculiares características del artefacto nos dejan con muchas preguntas por hacer: ¿quién es la mujer entronizada? ¿Qué representa el artefacto? ¿Y cómo se utilizaba? Mientras que muchas de estas preguntas siguen sin respuesta, Vidale dice que todavía hay mucho que se puede aprender de este magnífico artefacto. Y así escribe:

El modelo de terracota... abre una inesperada, desconcertante ventana sobre un conjunto de ideas y posibles rituales colectivos de las etapas formativas de la civilización del Valle del Indo. Confirma la centralidad de la iconografía del toro; muestra que los oficiales femeninos o deidades tenían un papel prominente en la representación y legitimación del poder, y que la idea de los poderosos, prestigiosos vehículos ya era utilizada. Por otra parte, el ‘bote-vaca’ – ya sea un tema mitológico o una representación sinóptica de un ritual realizado de verdad – lleva un mensaje íntimo, fuertemente jerárquico. Esta innegable evidencia encaja perfectamente con lo que actualmente entendemos del papel fundamental jugado por las élites en inventar uno de los experimentos sociales más importantes en la historia humana: la rápida creación del mundo urbano del Indo.

Imagen de portada: la mujer del trono con pinchos. Foto por Federica Aghadian.

Autor: April Holloway

Traducción: Sofia Pollon

Revisión: Moreno Montañaroja

Este articúlo fue publicado originalmente en inglés en www.ancients-origins.net y ha sido traducido con permiso.

Fuente:

Vidale, M. (2011). The Lady of the Spiked Throne: The Power of a Lost Ritual . Department of Asian and North African Studies.

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