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Portada-Algunos de los esqueletos encadenados descubiertos en una fosa común cercana a Atenas. Fotografía: Ministerio de Cultura de Grecia

Esqueletos encadenados en una antigua fosa común ateniense: posibles víctimas de un crimen político

Los arqueólogos están especulando con la posibilidad de que los 36 esqueletos encadenados y enterrados deshonrosamente en una fosa común sean los de los camaradas de Cilón, quien intentó convertirse en tirano de Atenas en el año 632 a. C. en un golpe de estado que fracasó.

La fosa común está datada entre los años 650 a. C. y 625 a. C., como se deduce por el estilo de las dos pequeñas vasijas halladas entre los 80 esqueletos de esta tumba perteneciente a un antiguo y extenso cementerio cercano a Atenas.

El ministerio griego de cultura se ha referido a esta época como “un período de gran inestabilidad política en la región.”

Cilón fue un aristócrata y campeón olímpico que consultó al oráculo de Delfos, que según creía le había revelado que tomaría la Acrópolis de Atenas en el año 632 a. C. Como escribe el antiguo historiador griego Tucídides:

En aquellos días había un Ateniense de nombre Cilón que había sido campeón olímpico. Era poderoso y de noble cuna, y se había casado con la hija de Teágenes, un megariano que era en aquella época tirano de Megara. En respuesta a la consulta realizada por Cilón en Delfos, el dios le comunicó que tomaría la Acrópolis de Atenas en el más importante festival de Zeus. De este modo, Cilón consiguió tropas gracias a Teágenes y, convenciendo a sus amigos de que se unieran a él, tomó posesión de la Acrópolis con la intención de convertirse en tirano cuando llegó la hora del festival olímpico del Peloponeso. Cilón creía que éste era el festival más importante de Zeus, y habiéndose proclamado campeón olímpico en el pasado, parecía sentir una especial devoción por él. Pero tanto si el gran festival del que habló el oráculo se celebraba en el Ática como si lo hacía en otra región de Grecia, fue una cuestión que Cilón jamás tuvo en cuenta, y el oráculo nada dijo al respecto.

Discóbolo expuesto en el Museo Nacional Romano, Palazzo Massimo. (CC BY SA 4.0)

Discóbolo expuesto en el Museo Nacional Romano, Palazzo Massimo. (CC BY SA 4.0)

Los atenienses se opusieron al asalto al poder de Cilón, y un grupo encabezado por los nueve Arcontes les sitió en la Acrópolis. Escribe Tucídides:

Cuando los atenienses a quienes se había encomendado la defensa les vieron morir en el templo, les ordenaron que se pusieran en pie, prometiéndoles no causarles daño alguno, y a continuación se los llevaron y les dieron muerte. Llegaron incluso a matar a algunos de ellos ante la presencia de las terribles diosas en cuyos altares poco antes habían buscado refugio. Los asesinos y sus descendientes están malditos, y son culpables de un crimen ante la Diosa.

Los dientes de los hombres enterrados en la fosa común se encuentran en buen estado, lo que indica que eran jóvenes y sanos, como podemos leer en este artículo de Discovery.com. sobre el hallazgo.

Esqueletos encadenados encontrados en la fosa común descubierta recientemente en Atenas. (Ministerio de Cultura de Atenas)

Esqueletos encadenados encontrados en la fosa común descubierta recientemente en Atenas. (Ministerio de Cultura de Atenas)

Los cuerpos se encuentran en un extenso cementerio para el pueblo llano descubierto cerca de Atenas y que está siendo excavado por los arqueólogos. Ancient Origins ya informó en marzo de este año del hallazgo de fascinantes elementos del mundo antiguo en su interior, entre ellos “ofrendas de los vivos para los muertos.”

Los investigadores, integrantes de la expedición del Centro Cultural de la Fundación Stavros Niarchos, están analizando y excavando cuidadosamente los restos hallados en este cementerio, datado entre los siglos VIII a. C. y V a. C. y que se encuentra en la antigua ciudad de Falerón, situada en el actual distrito ateniense del Delta de Falirón. Hasta la fecha ya han descubierto unos 1.500 esqueletos, entre ellos los de 358 bebés y niños de muy corta edad cuyos restos habían sido enterrados en el interior de tinajas.

Los arqueólogos han explicado que en estas tumbas están enterrados los habitantes de las pequeñas aldeas y asentamientos del Delta de Falirón, albergando quizás también a algún habitante de la propia Atenas. La roca de la Acrópolis ateniense se encuentra a unas 4 millas (6,5 kilómetros) del cementerio.

Uno de los esqueletos hallados en el cementerio. (Ministerio de Cultura de Grecia)

Uno de los esqueletos hallados en el cementerio. (Ministerio de Cultura de Grecia)

El yacimiento lleva siendo excavado desde hace aproximadamente un siglo, época en la que ya se desenterraron algunos restos óseos de individuos encadenados. Pero no fue hasta el año 2012 cuando los arqueólogos procedieron a estudiar sistemática y científicamente el emplazamiento. Para ello, el centro cultural Niarchos construyó unas avanzadas instalaciones en este yacimiento arqueológico capaces de albergar a 78 investigadores y operarios.

El análisis de los huesos de los individuos enterrados en Falerón demuestra que las lesiones eran frecuentes, localizadas especialmente en los miembros superiores y la columna vertebral, como consecuencia del duro trabajo realizado por los estratos sociales más bajos a los que pertenecían los individuos enterrados en este cementerio.

Una prueba más de la humilde condición a la que pertenecían es que muchos de ellos, tanto niños como adultos, también sufrían al parecer malnutrición crónica, además de presentar signos de padecer carencias vitamínicas y anemia.

Imagen de portada: Algunos de los esqueletos encadenados descubiertos en una fosa común cercana a Atenas. Fotografía: Ministerio de Cultura de Grecia

Autor: Mark Miller

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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