Portada-Espada romana hallada junto a las costas de Oak Island. Fotografía cortesía de investigatinghistory.org y National Treasure Society

Desvelando los orígenes de la espada romana descubierta cerca de las costas de Oak Island

El mes pasado ya informamos del sorprendente descubrimiento de una espada romana ceremonial cerca de las costas de Oak Island, isla situada al sur de Nueva Escocia, Canadá, y que sugiere ineludiblemente que antiguos navegantes romanos visitaron Norteamérica más de mil años antes que Colón. Aunque el anuncio fue recibido mayoritariamente tanto con sorpresa como con un gran interés, muchos han puesto en duda también la autenticidad del hallazgo. A continuación procedemos a examinar los orígenes de esta misteriosa espada romana.

Descubrimiento de la espada romana

El descubrimiento de esta espada romana junto a Oak Island, anunciado en un principio por Johnston Press y publicado en The Boston Standard, fue revelado por investigadores involucrados en la serie del Canal Historia La maldición de Oak Island, en la que se narran en detalle los esfuerzos de dos hermanos de Michigan en su intento por resolver el misterio del tesoro de Oak Island y descubrir objetos históricos que se creen ocultos en algún lugar de la isla.

Principal: Oak Island, Nueva Escocia. Fotografía: Farhad Vladia / Panoramio. Detalle: La espada romana hallada en aguas cercanas a Oak Island, Nueva Escocia. Fotografía: investigatinghistory.org y National Treasure Society

Principal: Oak Island, Nueva Escocia. Fotografía: Farhad Vladia / Panoramio. Detalle: La espada romana hallada en aguas cercanas a Oak Island, Nueva Escocia. Fotografía: investigatinghistory.org y National Treasure Society

J. Hutton Pulitzer, estudioso de la historia e investigador principal, junto con académicos del Ancient Artifact Preservation Society (“Sociedad para la Conservación de Antiguos Hallazgos”), ha redactado un artículo acerca del descubrimiento que está previsto que se publique en su versión completa a principios del 2016.

Según Pulitzer, se encontraron en aguas cercanas a Oak Island los restos de un barco hundido, aparentemente romano, y de su interior se pudo recuperar una bien conservada espada ceremonial romana.

Pulitzer declaró al Boston Standard que la espada fue hallada por un pesquero hace décadas, pero que el descubrimiento se mantuvo en secreto porque el descubridor y su hijo temían ser castigados debido a las estrictas leyes de Nueva Escocia relacionadas con la recuperación de tesoros de barcos hundidos.

Sin embargo, un pariente del descubridor, ya fallecido, dio recientemente el paso de revelar el hallazgo de la preciada espada a los investigadores.

Primer plano de la espada hallada junto a las costas de Oak Island. Fotografía cortesía de investigatinghistory.org y National Treasure Society

Primer plano de la espada hallada junto a las costas de Oak Island. Fotografía cortesía de investigatinghistory.org y National Treasure Society

Verificando la autenticidad de la espada

En el artículo de su blog ‘How can a sword cut history?’ (‘¿Cómo puede una espada cortar la historia?’), Pulitzer sostiene que esta antigua espada ha sido sometida a diversos análisis, incluida una prueba de  fluorescencia de rayos X, y ha sido confirmada por una autoridad en antigüedades romanas como una espada votiva ceremonial de gladiador.  

Curiosamente, se ha descubierto que la espada posee también propiedades magnéticas, por lo que señala el norte verdadero, una característica muy útil para la navegación que se introducía en ocasiones en algunas espadas de la época. Las réplicas de espadas romanas hechas de hierro fundido no poseen estas características.

“La historia nos muestra cuántas armas como ésta fueron entregadas por el Emperador a comandantes de legiones, posiblemente como “protección, fuerza y guía de Hércules” para antes de entrar en batalla o al partir en una misión especial,” informa Pulitzer. “Cuando se fabricaban estas espadas ceremoniales se utilizaba la fundición en sólido, y a continuación se manufacturaba mediante una técnica olvidada en la que se empleaba cera, para por último dorarla con oro como se hacía con diversos objetos egipcios, lo que las convertía en muy raras y preciadas.”

Se cree que la espada romana hallada junto a las costas de Oak Island forma parte de un singular conjunto de espadas votivas. Cuatro espadas similares han sido recuperadas y verificadas, y se encuentran en la actualidad en colecciones privadas y museos, incluido el Museo de Nápoles, Italia, en el que se fabricaron réplicas de hierro fundido de este modelo de espada.

Réplica de hierro fundido de una espada votiva similar a la hallada en Oak Island, Museo de Nápoles (Design Toscano)

Réplica de hierro fundido de una espada votiva similar a la hallada en Oak Island, Museo de Nápoles (Design Toscano)

Simbolismo de la espada hallada en Oak Island

El investigador y coleccionista de arte y antigüedades David Xavier Kenney ha estudiado exhaustivamente las características y simbología de una de las espadas votivas romanas que pertenecen al mismo conjunto, en propiedad actualmente de un coleccionista privado holandés y datada entre el 190 d. C. y el 192 d. C.

Según Kenney, la empuñadura de la espada representa a una figura humana que sostiene un madero, tronco, rama o maza por encima de su cabeza, listo para destruir un santuario en el que se observa cierto tipo de Irminsul nórdico (pilar que desempeñaba un importante papel en el paganismo germánico), relacionado con la adoración del sol.

Espada votiva romana estudiada por David Xavier Kenny y datada entre el 190 d. C. y el 192 d. C. Fotografía: David Xavier Kenney

Espada votiva romana estudiada por David Xavier Kenny y datada entre el 190 d. C. y el 192 d. C. Fotografía: David Xavier Kenney

Conexión con Norteamérica

Kenney sostiene que el simbolismo de la espada podría reflejar la antigua creencia de que existía una isla mítica sagrada o legendaria en el lejano norte, en dirección oeste, y que estaba relacionada con la caída de un meteorito, el magnetismo, las brújulas de agua, la navegación y la adoración del sol.

“Muy probablemente gran parte de estas creencias estaban basadas en antiguos relatos marineros sobre visitas a Islandia y Groenlandia, en los que se viajaba entre pueblos que carecían de un lenguaje escrito conocido o aceptado,” escribe Kenney.

“Mis descubrimientos dieron lugar inicialmente a nuevos estudios relacionados con esta espada llevados a cabo en el 2008 y que sugirieron que parte del simbolismo de la espada parecía haber tenido conexión con el océano Atlántico Norte,” explica Kenney. Y añade a continuación: “Realicé estudios adicionales en diciembre del 2012 acerca de un objeto votivo metálico romano hallado en Virginia Occidental, luego en agosto del 2014 investigué también un antiguo objeto votivo romano, o herramienta de piedra nativa americana, encontrado en Pensilvania. El simbolismo incluido en ambos objetos parecía indicar como poco el conocimiento por parte de los romanos de la caída del meteorito de Cabo York sobre Groenlandia, y posiblemente con un vivo interés.”

Pruebas de la presencia romana en Norteamérica

En un intento de refutar a los escépticos, que podrían sugerir que la espada simplemente cayó por la borda de un barco en tiempos más recientes, Pulitzer y su equipo han excavado muchas otras piezas que confirman la teoría de que los romanos consiguieron llegar hasta el Nuevo Mundo más de 1.000 años antes que Cristóbal Colón. Entre ellas hay pruebas genéticasbotánicaslingüísticas, símbolos grabados en la piedra, evidencias relacionadas con la arqueoastronomíaestructurales y arquitectónicas, además de hallazgos que incluyen monedas y túmulos funerarios, y por supuesto el barco romano hundido en el que se encontró la espada.  

“Cuando unes todos estos datos y te fijas en las anomalías, te das cuenta de que no es una coincidencia,” ha declarado Pulitzer al Boston Standard. “Las plantas, el ADN, los hallazgos, el lenguaje, los antiguos grabados: aquí hay algo que merece ser tomado en serio.”

Imagen de portada: Espada romana hallada junto a las costas de Oak Island. Fotografía cortesía de investigatinghistory.org y National Treasure Society

Autor: April Holloway

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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