Sacrificios humanos y ceremonias religiosas: las poderosas sacerdotisas mochica

A pesar de ser una sociedad agrícola de religión ceremonial, sorprendentes obras de arte e innovadoras técnicas de irrigación, los Moche o Mochica (100 d. C. – 800 d. C.) son recordados principalmente por ser una de las muchas culturas precolombinas que practicaba sacrificios humanos. Con los miembros de la aristocracia participando como actores clave en estos espectáculos de derramamiento y consumo de sangre, el descubrimiento de tumbas de sacerdotisas moche ha constituido un hallazgo impresionante que ha servido para profundizar en las abundantes teorías acerca de la importancia de los sacrificios humanos en las religiones precolombinas.

Aunque las funciones de las sacerdotisas moche no se ceñían exclusivamente al ámbito religioso, sino que además se encontraban estrechamente vinculadas a la jerarquía política, desempeñando probablemente cargos similares a los de un gobernador. De este modo, el hallazgo de las tumbas de las sacerdotisas moche no fue únicamente un importante descubrimiento para ayudarnos a comprender la religión moche, sino también para conocer mejor los aspectos políticos, económicos y agrícolas de esta cultura.

Recreación del posible aspecto de la ‘Señora de Cao’, sacerdotisa moche. (Manuel González Olaechea/CC BY SA 3.0)

Recreación del posible aspecto de la ‘Señora de Cao’, sacerdotisa moche. ( Manuel González Olaechea/CC BY SA 3.0 )

San José de Moro

Las tumbas de las sacerdotisas moche fueron descubiertas en un importante centro ceremonial de esta cultura por los arqueólogos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) Luis Jaime Castillo y Christopher Donnan en el transcurso de sus primeras excavaciones en el yacimiento, realizadas en el año 1991.

El yacimiento, conocido como San José de Moro, fue ocupado a lo largo de los años por culturas muy diversas, lo que se puede observar en los “variados estilos de cerámica” hallados en el lugar, aunque el reino está considerado “una pequeña polis si la comparamos con […] el antiguo Egipto o el imperio azteca.”

Imágenes del yacimiento arqueológico de San José de Moro. (Runapacha Tumbas de San José de Moro)

Imágenes del yacimiento arqueológico de San José de Moro. (Runapacha Tumbas de San José de Moro )

San José de Moro estuvo habitado por primera vez en torno al año 400 d. C., en la época del Período Mochica Medio (300 d. C. – 600 d. C.), que se caracteriza por los hallazgos de “tumbas de bota” (llamadas así por su forma) con ofrendas funerarias de cerámica y metales en su interior. Los moche permanecieron en este lugar hasta el Período Mochica Tardío, entre los años 600 d. C y 850 d. C., y fue durante este periodo cuando las prácticas funerarias alcanzaron su máximo auge en esta comunidad. Las tumbas de las sacerdotisas Moche datan de este período, el Mochica Tardío, del año 720 d. C. aproximadamente.

Lujosas tumbas

El papel destacado de las sacerdotisas moche se pone de manifiesto por la evidente magnificencia de sus tumbas. Estas mujeres no eran enterradas en sencillas fosas, sino en lujosas cámaras funerarias que constaban de varias estancias. Según la investigación realizada por Castillo y Donnan, estas tumbas estaban “divididas en dos secciones: una antecámara […] y una cámara funeraria en la que se encontraba el ataúd del ocupante principal de la tumba, hombre o mujer, sus ofrendas funerarias, y en algunos casos, otras momias depositadas en la misma tumba.” Entre las ofrendas halladas en estas tumbas se han encontrado “copas de sacrificios”, collares de conchas de la especie Spondylus, finas piezas cerámicas, maquetas de arquitectura en los nichos de las cámaras y tocados emplumados, de los que se observan tan habitualmente en el arte ritual mochica.

Copa ceremonial decorada con pinturas en las que se observan guerreros portando copas. (Luis Jaime Castillo Butters) Esta pieza fue hallada en la tumba de una sacerdotisa moche.

Copa ceremonial decorada con pinturas en las que se observan guerreros portando copas. ( Luis Jaime Castillo Butters ) Esta pieza fue hallada en la tumba de una sacerdotisa moche.

Tras el descubrimiento de estas elaboradas tumbas, Donnan y Castillo se sintieron en un principio sorprendidos al observar que todos sus ocupantes eran mujeres. En 1993, los especialistas aún manejaban la hipótesis de que los hombres ocupaban los cargos más importantes en la cultura moche. Donnan fue uno de los primeros en darse cuenta de que la historia moche ha quedado “registrada”, a falta de una palabra mejor, en las piezas cerámicas, en las cuales aparecen un gran número de personajes femeninos. Las figuras de mujeres que decoran estas piezas a menudo están ataviadas con los mismos tocados, a modo de crestas de brillantes colores, que se han descubierto en las tumbas. Cuando consideramos el papel de las mujeres y de lo femenino en estas dos formas de expresión, el descubrimiento de estas cámaras funerarias sin duda llevó a Castillo y Donnan a deducir que las mujeres ostentaban un papel mucho más prestigioso en la sociedad moche de lo que se creía en un principio.   

Las cuatro sacerdotisas

Se descubrieron los restos de cuatro sacerdotisas en cámaras funerarias datadas en el período Mochica Tardío ya mencionado, y se las ha designado con diferentes adjetivos en relación con su título para diferenciarlas unas de otras. De este modo, se las denomina Primera Sacerdotisa, Sacerdotisa Niña, Sacerdotisa Joven y Última Sacerdotisa Mochica.

La Primera Sacerdotisa no era mayor de cuarenta años, y estaba ataviada con las mismas vestiduras de sacerdotisa que se observan en el arte moche. Fue enterrada en un ataúd de cañas junto con otras cinco mujeres. Se dio al ataúd de cañas la forma de su ocupante, y estaba cubierto por discos de cobre, una máscara funeraria con el rostro de la mujer y placas de metal para delimitar sus brazos y piernas. Parece que de las cuatro sacerdotisas descubiertas en este yacimiento, la Primera Sacerdotisa fue la única enterrada únicamente con otras mujeres.

Tumba de la Primera Sacerdotisa. San José de Moro. (Luis Jaime Castillo Butters)

Tumba de la Primera Sacerdotisa. San José de Moro. ( Luis Jaime Castillo Butters )

La Sacerdotisa Niña, como su nombre da a entender, murió muy joven, habiéndose calculado su edad en el momento de su muerte en apenas siete años. Fue enterrada junto con otros seis individuos, muy probablemente sirvientes o asistentes, todos ellos muy jóvenes o incluso niños, de ambos sexos. Probablemente este hecho da testimonio de algún tipo de sacrificio o ceremonia ritual, aunque los investigadores aún no han emitido un veredicto definitivo al respecto.

La Sacerdotisa Joven tenía una edad de unos veinticinco años en el momento de su muerte. De forma similar a la Primera Sacerdotisa, fue enterrada en un ataúd de cañas decorado con discos de cobre y placas de metal junto con otros nueve individuos de ambos sexos, y en su cámara funeraria se encontraron gran cantidad de vasijas cerámicas decoradas con magníficas pinturas.

Tumba de la Sacerdotisa Joven. (Luis Jaime Castillo Butters)

Tumba de la Sacerdotisa Joven. ( Luis Jaime Castillo Butters )

Finalmente, la Última Sacerdotisa Mochica presentaba la más singular de las cuatro cámaras funerarias, ya que su enterramiento marca el punto de transición entre las estructuras políticas y sociales del Período Moche y las del que se ha dado en llamar muy oportunamente Período Transicional. Enterrados en torno al ataúd de cañas de la Última Sacerdotisa se encontraron elaborados tocados con forma de cresta, cinco maquetas arquitectónicas y dos botellas de cerámica.

La función de las sacerdotisas

Las sacerdotisas eran parte esencial de la cultura Moche, ya que “...las comunidades Moche no hacían mucha diferencia entre las dimensiones religiosa y pragmática de las confrontaciones violentas.” Los especialistas conocen la dimensión ritual de su cargo principalmente gracias al arte, ya que no disponemos de documentos escritos mochica.

Sabemos que las sacerdotisas mochica participaban en “ceremonias de sacrificio y enterramiento, así como en las ceremonias de los Caballitos de Totora (pequeñas embarcaciones) y de los Objetos Animados”. Curiosamente, la cerámica del pueblo mochica refleja muy fielmente estas ceremonias. Aunque su técnica es muy abstracta, y extravagante en muchos aspectos, Castillo y Donnan han reconocido que las vestiduras y ornamentos de las mujeres enterradas coinciden con los que se observan en las piezas cerámicas. Estas mujeres fueron descubiertas ataviadas con las ropas y accesorios (copas, tocados, etc.) propios de las ceremonias representadas en el arte mochica, y estudios científicos han determinado que se trataba de mujeres físicamente fuertes y bien alimentadas, lo que pone de manifiesto su elevada jerarquía dentro de esta cultura. Es a causa de sus características físicas y de los elementos religiosos hallados en sus tumbas por lo que se cree que las sacerdotisas moche gozaban de un gran prestigio en su sociedad.

Anillo de oro para la nariz en cuya decoración se observa una sacerdotisa ofreciéndole una copa llena de sangre a un guerrero-pájaro. (Proyecto Arqueológico Sipán, Lambayeque)

Anillo de oro para la nariz en cuya decoración se observa una sacerdotisa ofreciéndole una copa llena de sangre a un guerrero-pájaro. ( Proyecto Arqueológico Sipán, Lambayeque )

Gracias a los descubrimientos arqueológicos de tumbas como las de las sacerdotisas moche, los especialistas han empezado recientemente a reconsiderar las jerarquías políticas de la cultura mochica. En lugar de suponer que los moche se encontraban unidos bajo la autoridad de un solo líder (hipótesis basada en las similitudes políticas y religiosas existentes entre las diferentes culturas precolombinas), se considera en la actualidad que los moche eran un grupo de polis independientes con una estructura política común.

Sin embargo, aunque sus funciones religiosas conocidas estaban relacionadas principalmente con sacrificios humanos rituales, cabe destacar que los expertos creen que es probable que este hecho estuviese conectado además con sus novedosas técnicas de irrigación. El flujo y la circulación eran importantes en la cultura moche, tanto en las labores agrícolas como en sus prácticas religiosas. Es así como los estudiosos han determinado que es muy probable que los aspectos religiosos, políticos y sociales de los moche estuviesen intrincadamente conectados entre sí. No únicamente en las funciones desempeñadas por sus sacerdotisas, sino también en las actividades de los líderes de su élite. El descubrimiento de las tumbas de las sacerdotisas Moche sin duda ha servido y servirá para profundizar en el conocimiento de esta misteriosa y apasionante cultura precolombina.

Recreación de una sacerdotisa mochica. (cinabrio blog)

Recreación de una sacerdotisa mochica. (cinabrio blog )

Imagen de portada: Detalle de pintura mural en la que aparece representada una sacerdotisa moche. (Peru Travel Paradise ) Reconstrucción del rostro de una sacerdotisa moche. ( Evangelizadoras de los apóstoles )

Autor: Ryan Stone

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

 

Fuentes:

Benson, Elizabeth P. and Anita G. Cook. 2013. Ritual Sacrifice in Ancient Peru . Texas: University of Texas Press.

Bruhns, Karen Olsen and Karen E. Stothert. 1999. Women in Ancient America. Oklahoma: University of Oklahoma Press.

Donnan, Christopher D. and Luis Jaime Castillo. 1992 “Finding the Tomb of a Moche Priestess.” Archaeology. 45.6 págs. 38-42.

Fagan, Brian. 1994. "Timelines: The Magnificent Moche." Archaeology. 47.3. págs. 12, 58-59.

"San José de Moro." 2009. Pontificia Universidad Católica del Perú. http://sanjosedemoro.pucp.edu.pe/02english/index.html

Swenson, Edward. "Warfare, Gender, and Sacrifice in Jequetepeque, Peru." Latin American Antiquity . 23.2. págs. 167-193.

Quilter, Jeffrey. 2002. "Moche Politics, Religion, and Warfare." Journal of World Prehistory . 16.2. págs. 145-195.

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