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Portada-Jugadores coreanos, vestidos con ropajes tradicionales, juegan una partida de Go. Fotografía tomada entre 1910 y 1920. Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América. (Public Domain)

Los orígenes del Go: un juego de estrategia milenario

Quizás usted jamás imaginó que un juego de estrategia se hubiese podido crear para mejorar la moral, pero según narran las leyendas chinas, por esa misma razón se creó el Weiqi, más conocido en occidente por su nombre japonés: Go. Existen muchas historias sobre los orígenes del Go. Una de ellas cuenta que este juego de tablero fue usado, originalmente, por el legendario Emperador Yao para enseñarle principios morales a su hijo Danzhu.

El objetivo del Go -cuyo nombre en chino significa ‘ajedrez de rodear’- es ocupar y conquistar el espacio en un tablero de 19x19, de forma tal que preservemos la integridad de las formaciones propias a la vez que rodeamos las piezas del otro jugador.

El juego dispone de un único tipo de pieza, llamada piedra. Las piedras se dividen en blancas y negras para distinguir a los dos jugadores. Esta engañosa sencillez oculta en realidad un virtualmente infinito número de partidas de Go, al igual que las maquinaciones sutiles que pueden, en las más improbables situaciones, arrebatar la victoria de las garras de la derrota.

El Go se practica sobre un tablero marcado con líneas negras (usualmente de 19 × 19). Las fichas se llaman piedras y son blancas y negras. (Public Domain)

El Go se practica sobre un tablero marcado con líneas negras (usualmente de 19 × 19). Las fichas se llaman piedras y son blancas y negras. (Public Domain)

El Go es uno de los cuatro grandes artes de la antigua China. Los otros son la caligrafía, la pintura y el dominio de los instrumentos musicales tradicionales. Quizá debido a su profundidad, el Go fue asociado con los fenómenos celestiales, la estrategia militar, la administración de los asuntos de estado e incluso la adivinación.

Paciencia y carácter

Según cuenta la leyenda, al hijo del Emperador Yao, Danzhu, le faltaba carácter cuando era joven. Así que su padre pidió ayuda a los seres divinos. En el banco del río Fen, vio a dos inmortales sentados uno frente al otro, bajo un frondoso junípero. Estos dioses dibujaron líneas en la arena y dispusieron piezas blancas y negras sobre la cuadrícula en una especie de batalla.

El emperador se les acercó y les preguntó cómo podría mejorar el comportamiento de su hijo. Uno de los inmortales le dijo:

Danzhu es bueno en la lucha, pero imprudente. Toma lo que tiene de bueno y desarrolla su carácter de esa forma.

El emperador Yao retratado por Ma Lin (1225-1264), pintor de la dinastía Song. Museo del Palacio Nacional. Taipei, China. (Public Domain)

El emperador Yao retratado por Ma Lin (1225-1264), pintor de la dinastía Song. Museo del Palacio Nacional. Taipei, China. (Public Domain)

Entonces el otro inmortal señaló las líneas en la arena y las piedras y dijo al emperador:

Este es un tablero de Go. El tablero es cuadrado y estático, pero las piezas son redondas y en movimiento. Sigue el patrón del cielo y la Tierra. Desde el tiempo en que inventamos este juego, nadie lo ha conquistado verdaderamente.

Tras dicho encuentro, Danzhu se dedicó al Go logrando rápidos progresos. Los antiguos inventaron el Go no para ganar o perder, sino para nutrir el carácter, cultivar la moralidad y el temperamento, hacer crecer la sabiduría y aprender a expresar el talento artístico de cada uno.

Una atmósfera mística rodea al Go, y en el propio Go radica precisamente la razón del célebre dicho chino “un día en el cielo equivale a miles de años en la Tierra”. La leyenda de la que procede esta frase narra la historia de un leñador que, tras perderse en el bosque, se encuentra con dos inmortales que estaban jugando una partida de Go. Tras serle entregada una fruta celestial por uno de los sirvientes de los inmortales, contempla la partida durante horas, hasta que el sirviente le recuerda que es hora de regresar a casa. Sin embargo, al ir a recoger su hacha, descubre que ésta se ha podrido por completo y, al regresar a su ciudad se encuentra con un lugar totalmente diferente a aquél en que había vivido hasta entonces.

Partida de Go durante el periodo Momoyama, Japón, siglo XVI. Sackler Gallery, Smithsonian Institution, Washington DC, Estados Unidos. (Public Domain)

Partida de Go durante el periodo Momoyama, Japón, siglo XVI. Sackler Gallery, Smithsonian Institution, Washington DC, Estados Unidos. (Public Domain)

Reflejo del cosmos

Un tablero tradicional de Go tiene 19 líneas verticales y 19 líneas horizontales, formando 360 puntos, que se dice simbolizan la miríada de cuerpos celestiales. El punto central del tablero, llamado Tianyuan, simboliza el centro del universo. Las piezas redondas, blancas y negras, reflejan la naturaleza circular que los antiguos le adscribían al cielo, mientras que las posiciones cuadradas que ocupan representan a la Tierra.

Dominar el Go representaba el ideal chino de vivir la vida de acuerdo con la fe. Esta clase de motivación personal hace que se intenten obtener las cosas de manera natural, en vez de usar la fuerza bruta. Un principio que queda claramente  reflejado en la mecánica del Go, donde quien juega de modo agresivo corre el riesgo de quedarse encerrado, mientras que el jugador paciente y lo suficientemente hábil como para analizar el desarrollo de la partida, será conducido hasta la victoria. Además, la simplicidad del Go es otro elemento que entronca muy bien con la filosofía tradicional china.

Por último, los colores blanco y negro reflejan la dualidad taoísta tradicional del yin y el yang: aunque no hay más que dos elementos, los opuestos coexisten para producir “la miríada de cosas”. De este modo, un juego de Go puede verse no sólo como una lucha entre dos ejércitos enfrentados, sino también como la incesante interacción de opuestos complementarios que se encuentran a lo largo de la vida y el mundo.  

Mujer jugando al Go (Dinastía Tang ca. 744 d. C.) Museo de la región autónoma Uigur de Sinkiang, China. (Public Domain)

Mujer jugando al Go (Dinastía Tang ca. 744 d. C.) Museo de la región autónoma Uigur de Sinkiang, China. (Public Domain)

Imagen de portada: Jugadores coreanos, vestidos con ropajes tradicionales, juegan una partida de Go. Fotografía tomada entre 1910 y 1920. Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América. (Public Domain)

Autor: Leo Timm / La Gran Época

El artículo ‘¿Qué tal una buena partida de Go?’ fue publicado originalmente en La Gran Época y ha sido publicado de nuevo en www.ancient-origins.es con permiso.

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