Portada-Restos del lateral norte de la principal cancha de Juego de Pelota de la antigua Tenochtitlan. (Fotografía: PERIODICO DIGITAL. Mx/Twitter @INAHmx)

Descubren nuevas estructuras de la principal cancha de Juego de Pelota de Tenochtitlan

El Juego de Pelota mesoamericano es el deporte de equipo más antiguo conocido hasta ahora. Practicado por las antiguas culturas precolombinas de Centroamérica, se jugaba ya un milenio antes de que se iniciaran los Juegos Olímpicos griegos. Con un ritmo muy rápido, el Juego de Pelota estaba relacionado con rituales religiosos en los que, en muchas ocasiones, los jugadores perdían sus vidas, estando los sacrificios humanos muy presentes en su desarrollo.

Ahora, según informaciones aparecidas en PeriodicoDigital.mx, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México han descubierto restos del lateral norte de la principal cancha de Juego de Pelota de la antigua Tenochtitlan, así como una ofrenda con vértebras cervicales humanas.

El hallazgo se realizó en pleno centro histórico de la Ciudad de México. Más concretamente, en la calle de Guatemala, donde se ubicaba el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl, deidad mexica del viento. Allí, bajo uno de los pisos de la escalinata norte, se encontró la ofrenda compuesta por vértebras cervicales humanas.

En este detalle del Códice Borgia, que data de finales del siglo XV, el dios mexica Xiuhtecuhtli aparece con una pelota de goma como ofrenda para un templo. Cada una de las pelotas se ornamenta con una pluma de quetzal como parte de la ofrenda. Biblioteca Apostólica de El Vaticano. (Public Domain)

En este detalle del Códice Borgia, que data de finales del siglo XV, el dios mexica Xiuhtecuhtli aparece con una pelota de goma como ofrenda para un templo. Cada una de las pelotas se ornamenta con una pluma de quetzal como parte de la ofrenda. Biblioteca Apostólica de El Vaticano. ( Public Domain )

El descubrimiento se ha dado a conocer en la reciente Primera Mesa Redonda de Tenochtitlan, organizada por el propio INAH. El hallazgo se produjo en el transcurso de los trabajos de recuperación del Programa de Arqueología Urbana (PAU) , bajo la coordinación del arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez , quien comentó que el INAH tiene el propósito de continuar con las exploraciones en el lugar a lo largo del presente año.

Fue durante las excavaciones realizadas en el 2014 cuando un equipo de especialistas, dirigidos por la arqueóloga Lorena Vázquez Vallín, descubrió los vestigios de una plataforma orientada de este a oeste y cuya longitud aún se desconoce. Esta estructura se encuentra 6,45 metros al sur del Templo de Ehécatl y presenta tres etapas constructivas correspondientes a las fases V, VI y VII del Templo Mayor , abarcando el periodo histórico comprendido entre los años 1481 y 1521. La fase VI, edificada hacia 1486-1502, es la mejor conservada.

Además, en el sector norte de la plataforma que delimita el Juego de Pelota, se hallaron dos escalinatas superpuestas de cuatro peldaños que comunicaban con el Templo de Ehécatl, mientras que en su lado sur se identificó la superposición de restos de tres muros estucados con forma de talud de aproximadamente 1.95 metros de altura.

Representación de un campo de Juego de Pelota en forma de ‘I’ con jugadores portando palos, lo que parece apuntar a una versión de este deporte en la que se utilizaban raquetas o palos. Detalle del Códice Borgia, folio 45. Biblioteca Apostólica de El Vaticano. (Public Domain)

Representación de un campo de Juego de Pelota en forma de ‘I’ con jugadores portando palos, lo que parece apuntar a una versión de este deporte en la que se utilizaban raquetas o palos. Detalle del Códice Borgia, folio 45. Biblioteca Apostólica de El Vaticano. ( Public Domain )

La ofrenda de huesos se encontró bajo uno de los pisos de la escalinata norte del juego de pelota, a una profundidad de 1,60 metros, en un espacio de aproximadamente 45 centímetros de ancho. Según los expertos, se trata de una ofrenda “única” por sus características, ya que está formada por varios grupos de vértebras cervicales humanas que aún conservaban su posición anatómica original y presentaban un buen estado de conservación.

Un estudio antropofísico determinó que dichos huesos, que al parecer habían sido depositados junto con sus tejidos blandos, correspondían a una treintena de individuos cuyas edades oscilaban desde los 0 y los 6 años hasta edades juveniles, a las que pertenecían la mayor cantidad de restos óseos. Asimismo, se tomaron muestras de sedimentos para futuros análisis en busca de restos proteicos que pudieran indicar la presencia de sangre en el depósito.

“Al hacer el registro y análisis de los grupos de cervicales que conforman la ofrenda, encontramos que pertenecían a 31 individuos entre infantiles, juveniles y adultos; en 18 de éstos había presencia del hueso axis (la segunda vértebra cervical), lo que es importante para profundizar en el conocimiento acerca de la técnica de desarticulación del cráneo” , agregó la antropóloga María García Velasco.  

Cancha del Juego de Pelota de Monte Albán, Oaxaca, México. (Bobak Ha'Eri/CC BY 2.5)

Cancha del Juego de Pelota de Monte Albán, Oaxaca, México. (Bobak Ha'Eri/ CC BY 2.5 )

Los expertos explicaron que el cotejo con fuentes históricas, principalmente con los códices, arroja una clara relación entre el Juego de Pelota, la decapitación y la fertilidad: “El hueso, seco, molido, podría representar una semilla, al igual que la sangre, un elemento esencial dentro de un sistema de regeneración de vida. Es factible que algunos individuos hayan sido sacrificados como pago a los dioses, convirtiéndose en un alimento para la continuidad de la vida” , concluyó García Velasco.

También se consiguieron recuperar en el lugar restos de navajillas y puntas de maguey, entre otros materiales.

Imagen de portada: Restos del lateral norte de la principal cancha de Juego de Pelota de la antigua Tenochtitlan. (Fotografía: PERIODICO DIGITAL. Mx/ Twitter @INAHmx )

Autor: Mariló T. A.

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