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Los misteriosos monolitos de Asuka Nara y el barco de roca de Masuda

El pueblo de Asuka se encuentra en el distrito de Takaichi de la prefectura de Nara en Japón. Asuka es una tierra antigua con interés histórico. Tiene sus orígenes en el Período de Túmulos (250-552 d.C.), también llamado Kofun jidai, que significa período del Antiguo Montículo. Esta era de la historia japonesa se caracteriza por un tipo particular de túmulo funerario que era popular en ese momento; específicamente montículos de tierra con forma de llave rodeados de fosos. Una de las características más singulares de Asuka son las múltiples piedras de granito talladas en formas peculiares en varias partes de la región. La más grande e inusual de las piedras talladas es el Masuda no iwafune (el 'barco de roca de Masuda').

La talla de piedra, que se encuentra cerca de la cima de una colina en Asuka, mide 11 metros de largo, 8 metros de ancho y 4,7 metros de alto, y pesa aproximadamente 800 toneladas. La parte superior se ha aplanado completamente y hay dos agujeros de un metro cuadrado tallados en él y una línea de cresta que es paralela a ambos agujeros. En la base de la piedra hay hendiduras en forma de celosía que se cree que están relacionadas con el proceso que utilizaron los constructores para aplanar los lados de la roca.

 

 

Entonces, ¿cuál es la naturaleza de esta roca y cuál es su propósito? ¿Quién lo hizo, cuándo y por qué? Desafortunadamente, no hay respuestas definitivas a esas preguntas, pero se han presentado numerosas sugerencias para explicar esta estructura única e inusual. 

En la región en la que se encuentra Masuda no iwafune, hay muchos templos y santuarios budistas que pueden sugerir que la talla fue realizada por budistas, quizás con algún tipo de propósito religioso o ceremonial. Sin embargo, Masuda no iwafune no se parece al estilo ni a la construcción de ningún otro monumento budista.

Otra sugerencia proviene del nombre de la roca en sí, que se traduce como 'el barco de roca de Masuda'. Se ha sugerido que la piedra fue tallada en conmemoración de la construcción del lago Masuda, que una vez estuvo ubicado cerca (ahora drenado y parte de la ciudad de Kashiwara). 

Otra teoría popular es que se utilizó como punto de observación astronómica. La evidencia de esta perspectiva proviene de la línea de la cresta a lo largo de la parte superior de la roca que corre paralela a la cresta de la montaña en Asuka y se alinea con la puesta de sol en un día determinado del año llamado "entrada de primavera", que ocurre 13 días después del término solar seccional "Brillo puro". Este día fue importante en el calendario lunar y para la agricultura japonesa temprana, ya que marcó el comienzo de la temporada agrícola. Sin embargo, esta perspectiva ha sido rechazada en gran medida por los estudiosos que no la reconocen como una antigua estación de observación astronómica.

Algunos historiadores creen que la roca son solo los restos de una tumba que fue diseñada para miembros de la familia real. Sin embargo, esto no explica las características inusuales, como los agujeros cuadrados en la parte superior, ni se han encontrado cuerpos. Para dar cuenta de esto, algunos han sugerido que estaba destinado a ser la entrada de una tumba, pero estaba inacabado.  

Curiosamente, Masuda no iwafune tiene una similitud con otro bloque de piedra en Japón: el megalito de Ishi-no-Hoden, que se encuentra en la ciudad de Takasago. El megalito de Ishi-no-Hoden mide 6,45 mx 5,7 mx 5,45 m, y tiene crestas similares en los lados, pero sin agujeros visibles, aunque algunos sugieren que están debajo de los árboles en la parte superior de la roca.

Hoy, Ishi-no-Hoden es un santuario dedicado al dios sintoísta Oshiko Jinja, pero nadie sabe quién lo construyó originalmente y por qué.

Se sabe muy poco sobre la talla de piedra de Masuda no iwafune y aún falta evidencia definitiva sobre quién la construyó y por qué. El hecho de que haya tantas otras losas y estructuras de piedra en el área sugiere que la región estuvo habitada antes del período de Tumulus, pero nuevamente, no hay pruebas que respalden esta perspectiva. Al final, el verdadero origen y propósito de estas enigmáticas características del antiguo Japón puede perderse en las páginas de la historia.

Autor: John Black

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