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Portada-La concavidad descubierta en la cueva catalana del Abric Romaní – Palmira Saladié/IPHES

Descubrimientos realizados en una cueva española sugieren que los Neandertales disponían de agua caliente y dormitorios

Arqueólogos españoles han realizado diversos descubrimientos en el interior de una antigua cueva de Cataluña que sugieren que los Neandertales ya disponían de agua caliente y espacios separados según su función hace alrededor de 60.000 años. El descubrimiento se añade a la creciente convicción, basada en los hallazgos más recientes, de que los Neandertales eran mucho más evolucionados de lo que se creía hasta ahora, y de que estaban al menos tan avanzados como los primeros Homo Sapiens, si no más.

El Institut Català de Paleocologia Humana i Evolució Social (IPHES) ha informado de que más de 10.000 restos fósiles y utensilios han sido recuperados en la cueva del Abric Romaní, ubicada en el municipio catalán de Capellades, permitiendo así a los científicos confirmar que el lugar estuvo habitado  por los Neandertales durante un largo espacio de tiempo.

Entre los descubrimientos más notables podemos citar una concavidad excavada en el suelo de la cueva, de dimensiones 40 x 30 x 10 cm, que se encontraba rodeada de un gran número de hogares para el fuego en los que había rastros de que se habían encendido hogueras. Los arqueólogos creen que los neandertales empleaban esta concavidad para calentar el agua colocando a su alrededor piedras calientes procedentes de las hogueras.

“Ya se habían descubierto hogares para encender el fuego en otras viviendas Neandertales” informa MailOnline, “y se ha planteado incluso la posibilidad de que cocinaran alimentos para intentar ablandarlos hirviéndolos en el interior de una envoltura de piel o sobre un pequeño lecho de cortezas de árbol  –  sazonando la carne posiblemente con hierbas.”

Después de un análisis detallado de la cueva, los arqueólogos también han sido capaces de determinar que los Neandertales hacían uso de sus diferentes espacios para desarrollar en ellos distintas actividades, como fabricación de herramientas, despiece de carne y preparación de la comida, eliminación de desperdicios, y dormir.

El área para dormir fue identificada por el hecho de que en ella no se encontraron tantos utensilios ni había tantos desechos como en el resto de la cueva.

La zona identificada como “dormitorio” en la cueva catalana del Abric Romaní. Foto: Palmira Saladié/IPHES

La zona identificada como “dormitorio” en la cueva catalana del Abric Romaní. Foto: Palmira Saladié/IPHES

Aunque los arqueólogos del IPHES afirman que el descubrimiento constituye la primera prueba de la existencia de un ‘dormitorio’ Neandertal, el hallazgo de un refugio de roca derruido en Italia en el año 2013 ya confirmó que los Neandertales ponían en práctica un uso organizado del espacio, algo que hasta entonces solamente se había atribuido a la especie humana.

Recreación de una familia Neandertal. En exposición en el Museo Neandertal de Krapina, en Croacia.

Recreación de una familia Neandertal. En exposición en el Museo Neandertal de Krapina, en Croacia.

El refugio de roca de Italia ya disponía de niveles separados según su función. El nivel superior se empleaba para sacrificar y despiezar a los animales, ya que contenía una alta concentración de restos de este tipo. En el nivel medio era donde había más huellas de haber sido ocupado y parecía haberse utilizado como zona en la que dormir y descansar durante largos espacios de tiempo. Los utensilios de este nivel se encontraban al fondo de la cueva, alrededor de las hogueras, a fin de evitar el desorden. Finalmente, el nivel más bajo era un lugar para estancias de más corta duración. Los huesos de animales y herramientas de piedra estaban concentrados en la parte delantera del refugio más que en la trasera, sugiriendo que la producción de herramientas tenía lugar ahí para aprovechar la luz del sol disponible.

Pasaron los días en los que los Neandertales eran vistos como poco más que brutos subhumanos, toscos y muy inferiores a nuestra propia especie. Numerosos estudios realizados en la última década confirman que su inteligencia era, como mínimo, equiparable a la del Homo Sapiens.

Imagen de portada: La concavidad descubierta en la cueva catalana del Abric Romaní  – Palmira Saladié/IPHES

Autor: April Holloway

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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