Portada-Los restos de los dos niños fueron hallados en el yacimiento arqueológico de Upward Sun River de Alaska, Estados Unidos. Fotografía: Ben A. Potter/Universidad de Alaska Fairbanks

Los restos óseos de los dos bebés enterrados en Alaska hace más de 11.000 años aportan nuevos datos sobre la prehistoria del continente americano

Los pequeños cuerpos de dos bebés enterrados en un antiguo campamento prehistórico de las estepas de Alaska han permitido a los investigadores asomarse de forma sorprendente y sin precedentes a las vidas de los pueblos prehistóricos y antiguos linajes de los Nativos Americanos. Los singulares huesos de estos dos pequeños han sido considerados los restos humanos más antiguos descubiertos en el norte de Norteamérica.

Los arqueólogos descubrieron los restos de los dos niños en el año 2013 en el yacimiento arqueológico de Upward Sun River, situado en la cuenca del río Tanana, en el estado de Alaska (Estados Unidos). Se descubrió que uno de ellos, con una edad de entre seis y doce semanas, murió al poco de nacer, mientras que el otro nació muerto (era un feto prematuro de 30 semanas). Lo más inesperado de todo fue el descubrimiento realizado este año de que los niños eran hijos de diferentes madres, y también nietos de diferentes abuelas maternas (antes de que se determinaran sus edades se creía que eran gemelos). La datación mediante radiocarbono demostró que ambos fueron enterrados aproximadamente hace unos 11.500 años, según informa la revista Science.

Estos restos no son solo los más antiguos conocidos hallados en el norte de Norteamérica, sino que además se ha obtenido a partir de ellos por primera vez ADN humano prehistórico procedente de Beringia — la antigua región del Estrecho y el Mar de Bering, que unió Asia (Siberia Oriental) y Norteamérica (Alaska) en diversas ocasiones durante las eras glaciales por medio del Puente de Tierra de Beringia.  

La Migración de Beringia y el Modelo Standstill

El estudio ha sido publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), (“Registros de la Academia Nacional de Ciencias.”)

Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Alaska los restos de dos bebés prehistóricos, los más antiguos restos humanos hallados en el norte de Norteamérica hasta la fecha. Fotografía: Ben Potter, Universidad de Alaska Fairbanks

Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Alaska los restos de dos bebés prehistóricos, los más antiguos restos humanos hallados en el norte de Norteamérica hasta la fecha. Fotografía: Ben Potter, Universidad de Alaska Fairbanks

Uno de los autores del estudio y candidato al doctorado en antropología por la Universidad de Utah , Justin Tackney, ha afirmado que las líneas genéticas de estos bebés sugieren a los científicos que todos los nativos americanos podrían remontar su linaje a una única oleada de emigrantes que cruzó el Estrecho de Bering hace miles de años, según informa LiveScience.

Esto podría confirmar el “Modelo Standstill de Beringia” ( Standstill significa en inglés “estancamiento”), que teoriza con la posibilidad de que los Nativos Americanos sean descendientes de aquellos antiguos pobladores que se abrieron camino desde Siberia hasta Alaska atravesando el gran puente de tierra que las unía hace entre 25.000 y 30.000 años aproximadamente. Es posible que se quedaran y asentaran con éxito en esa localización septentrional cuyo entorno era en su mayor parte tundra y matorrales durante unos 10.000 años, hasta que el clima se volvió más cálido, provocando que se fundieran los glaciales y se elevara el nivel del mar, sumergiendo el puente de tierra que unía Siberia y Alaska. Bloqueados por glaciares por el este, se trasladaron rápidamente hacia el sur, en dirección a Centroamérica y Sudamérica hace al menos 15.000 años.

Se cree que el Puente de Tierra de Beringia fue la ruta que siguieron los ancestros prehistóricos de los Nativos Americanos (CC BY-SA 3.0)

Se cree que el Puente de Tierra de Beringia fue la ruta que siguieron los ancestros prehistóricos de los Nativos Americanos ( CC BY-SA 3.0 )

Aún no está comprobado si esta migración se desarrolló en múltiples oleadas sucesivas o si tuvo lugar en un único gran movimiento migratorio. Muchos de los territorios que en el pasado formaban parte de la antigua Beringia podrían albergar la respuesta a este interrogante, pero por desgracia se encuentran sumergidos bajo los océanos Pacífico Norte y Ártico.

Desde Canadá hasta los confines de Norteamérica se han encontrado objetos de estos antiguos colonizadores, que han sido denominados cultura de Clovis por el nombre de uno de sus yacimientos arqueológicos situado en Clovis, Nuevo México. No obstante, ciertos descubrimientos realizados en los últimos años han puesto en duda la teoría de que los Clovis fueran los primeros pobladores de América, y hasta ahora no se ha hallado evidencia arqueológica alguna de asentamientos humanos en el puente de tierra de Beringia.

Por otro lado, algunos arqueólogos y Nativos Americanos se oponen a la teoría predominante de que todos los pobladores de América llegaron al continente cruzando el puente de tierra de Beringia.  

El Antiguo ADN Revela una Sorprendente Diversidad Genética

Tal y como podemos leer en The New York Times , los científicos han centrado sus esfuerzos en recuperar el ADN mitocondrial de las muestras de los restos óseos. Los resultados han sorprendido a los investigadores, ya que el bebé y el feto no son de la misma madre, y ni siquiera tenían la misma abuela materna.

Los niños cuyos restos se han analizado procedían genéticamente de grupos de población diferentes, y su comunidad constituía “el grupo humano conocido asentado más al norte de la prehistoria americana, emparentado además con dos linajes Nativos Americanos hallados en dirección sur por todo el continente, Norteamérica, Centroamérica e incluso Sudamérica,” como bien observa Phys.org en su artículo.

Según el estudio, uno de los bebés presentaba el haplogrupo C1b, mientras que el otro pertenecía al linaje B2. Ambos marcadores se hallan presentes en los actuales Nativos Americanos, aunque el linaje B2 nunca se ha detectado en poblaciones siberianas modernas o en Nativos Norteamericanos de altas latitudes. Esto ha llevado a algunos investigadores a plantear que una segunda oleada migratoria pudo haber introducido en América el linaje B2. Pero parece que los recientes hallazgos podrían echar por tierra esta teoría.

Connie Mulligan, profesora de genética de la Universidad de Florida, ha explicado a LiveScience que los nuevos datos obtenidos en Alaska “realmente consolidan el argumento de una única migración al demostrar que todos los principales haplogrupos mitocondriales del Nuevo Mundo pueden encontrarse ya en las antiguas poblaciones americanas en el lugar y el momento histórico correctos.”

Es probable que el linaje B2 llegara a América atravesando el puente de tierra de Beringia y que las poblaciones asiáticas de las que procedían que permanecieron en Siberia se extinguieran.

Se desconoce cómo murieron los niños, y también cómo es que dos niños de diferentes madres fueron enterrados juntos. Quizás eran hijos del mismo padre, o puede que los niños más pequeños de dos o más familias fallecieran al mismo tiempo, según las especulaciones planteadas por los investigadores.

Uno de los autores del estudio, el Dr. Dennis O’Rourke, de la Universidad de Utah, apuntó que el hecho de que los dos niños murieran y fueran enterrados al mismo tiempo en un asentamiento y que aparentemente no compartieran material genético es coherente con la idea de que estos pueblos prehistóricos no pudieran adentrarse en el continente americano durante muchos miles de años. Rourke, que analizó el ADN, observó también que estos genes podrían ser solo representativos de los restos del grupo original de Beringia.

Vida y Muerte en el Asentamiento Prehistórico

Enterrados ceremonialmente bajo un hogar para el fuego de forma circular situado en el interior de una rudimentaria cabaña, los dos niños fueron depositados sobre un lecho de ocre rojo (un mineral de arcilla arenosa utilizado como pigmento en la prehistoria), y flechas de hueso de las que se empleaban para cazar.

El yacimiento de Upward Sun River fue descubierto en el año 2010. El antropólogo de la Universidad de Alaska-Fairbanks Ben Potter y su equipo descubrieron ese año los restos carbonizados de un niño de tres años, pero no pudieron recuperar su ADN. En el 2013 los huesos de los dos bebés fueron hallados bajo los restos del niño de tres años.

Las excavaciones en este yacimiento han revelado que estas poblaciones pescaban salmones, cazaban liebres y construían estructuras que albergaban hogares para el fuego y dormitorios hace entre 13.200 y 8.000 años, tal y como podemos leer en el artículo de The New York Times.

Los paleoamericanos o paleoindígenas fueron los primeros pobladores humanos conocidos del continente americano. (Public Domain)

Los paleoamericanos o paleoindígenas fueron los primeros pobladores humanos conocidos del continente americano. (Public Domain )

Estos singulares hallazgos aportarán numerosas revelaciones sobre las rutas y los marcos temporales en los cuales los pueblos prehistóricos colonizaron el continente americano, resolviendo misterios que hasta el día de hoy habían permanecido velados durante largo tiempo.

Imagen de portada: Los restos de los dos niños fueron hallados en el yacimiento arqueológico de Upward Sun River de Alaska, Estados Unidos. Fotografía: Ben A. Potter/Universidad de Alaska Fairbanks

Autor: Liz Leafloor

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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