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Portada - Panorámica de la cara este de la Gran Pirámide. (Public Domain)

La Gran Pirámide, sus dos nuevas cavidades y el temor sentido por Napoleón al pasar una noche en su interior

La Gran pirámide de Guiza, construida según estimaciones hacia el año 2570 a. C, es a día de hoy la más antigua de las Siete maravillas del mundo y, lamentablemente, la única de ellas que aún permanece en pie. Ordenada construir por el segundo faraón de la cuarta dinastía, Keops, tal coloso arquitectónico fue la primera –y la mayor- de las tres pirámides erigidas en la necrópolis de Guiza, ubicada a las afueras de El Cairo. 4.500 años después, la Gran Pirámide continúa sorprendiendo al mundo al descubrirse nuevos misterios en ella.

Tanto es así que, hace sólo unos días, el Ministerio de Antigüedades egipcio confirmó la presencia de dos anomalías en su interior: una de ellas situada en la parte superior de la puerta de entrada y una segunda localizada en la cara noreste. Un anuncio que se produjo coincidiendo con el primer año de vida del proyecto Scan Pyramids, programado para estudiar el interior de las pirámides egipcias con métodos no invasivos. De hecho fue, precisamente, el coordinador de Scan Pyramids, Hany Helal, quien  aseguró en el comunicado emitido que «se realizarán más estudios e investigaciones para establecer la naturaleza de dichas anomalías así como sus funciones y tamaño, que todavía no han sido identificadas».

Los expertos del proyecto «Scan Pyramids» llevan un año estudiando las pirámides egipcias, al milímetro, por medio de métodos no invasivos. (Fotografía: 20 Minutos/ScanPyramids)

Los expertos del proyecto «Scan Pyramids» llevan un año estudiando las pirámides egipcias, al milímetro, por medio de métodos no invasivos. (Fotografía: 20 Minutos/ScanPyramids)

La última novedad al respecto es de hace tan sólo unas horas: según informaciones publicadas en el diario español 20 Minutos, se ha confirmado que esas dos anomalías son en realidad dos cavidades ocultas en la Gran Pirámide. Una de ellas – la de la cara norte- tiene forma de corredor que parece internarse hacia el centro de la pirámide, mientras que la segunda cavidad,  la de la cara noreste, se halla a una altura de unos 105 metros desde el suelo, por lo que se llevarán a cabo pruebas complementarias en ambas zonas cuyos resultados se harán públicos a finales del presente mes de octubre.

Todo este maremágnum informativo llegado desde la tierra de los faraones nos ha vuelto a hacer viajar en el tiempo e imaginar, una vez más, qué fue lo que le sucedió al valeroso Napoleón Bonaparte dentro de la Gran Pirámide para que no pudiera soportar más de siete horas en su interior.

Tal y como publica el periódico ABC, el entonces general Bonaparte, tras su victoria en Italia, desembarcó en Egipto durante el verano del año 1798 junto con más de 30.000 soldados galos con la intención de avanzar hasta Siria, liberando al país del Nilo de la opresión turca.

Pero no se trataba de un simple objetivo militar. No: junto a los militares franceses viajaron matemáticos, historiadores, físicos, arqueólogos, químicos, ingenieros y demás investigadores de muy variadas disciplinas científicas.

Bonaparte ante la Esfinge (1867-1868), óleo del pintor Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Castillo Hearst, California, Estados Unidos. (Public Domain)

Bonaparte ante la Esfinge (1867-1868), óleo del pintor Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Castillo Hearst, California, Estados Unidos. (Public Domain)

Según parece, Napoleón quiso pasar una noche en el interior de la Gran Pirámide para emular a sus idolatrados Alejandro Magno y Julio César, de quienes se decía que habían pernoctado entre los muros del gigantesco mausoleo. Para ello se hizo acompañar de su séquito habitual y de un religioso musulmán, quienes lo acompañaron hasta la Cámara del Rey.

La Cámara del Rey es una sala rectangular de 10x5 metros sin decoración alguna y formada por losas de granito. Alberga un sarcófago vacío, también de granito y sin inscripciones de ningún tipo. Un lugar que, en aquellos tiempos, era de difícil acceso, con pasadizos que no llegaban al metro y medio de altura y sin ningún tipo de iluminación, más allá del oscilante fuego de las antorchas.

La Cámara del Rey de la Gran Pirámide. (Public Domain)

La Cámara del Rey de la Gran Pirámide. (Public Domain)

Bonaparte pasó allí siete largas horas, y cuentan que justo al amanecer salió al exterior, pálido y visiblemente asustado. Rápidamente, al observar el rictus del general corso, sus hombres de confianza se le acercaron, con inquietud, para preguntarle qué le había sucedido. Napoleón les contestó de forma escueta y enigmática lo siguiente:

«Aunque os lo contara no me ibais a creer».

Nunca sabremos qué vivió o sintió en el transcurso de aquellas horas Napoleón Bonaparte, pero lo que sí ha quedado claro para muchos historiadores, expertos y escritores es que aquella noche cambió su carácter para siempre.

La Gran Galería de la Pirámide de Keops. (Peter Prevos/GNU Free)

La Gran Galería de la Pirámide de Keops. (Peter Prevos/GNU Free)

Imagen de portada: Panorámica de la cara este de la Gran Pirámide. (Public Domain)

Autor: Mariló T. A.

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