Portada - El famoso David de Miguel Ángel es sometido a trabajos de limpieza y mantenimiento. (Fotografía: EFE/S. TAUS /ABC Cultura)

El precario estado del David de Miguel Ángel vuelve a activar todas las alarmas

En julio de 1501, la Opera del Duomo de Florencia encargó al genial Miguel Ángel Buonarotti crear una estatua que representara a David y Goliat, con la obligación de utilizar para ello un gran bloque de mármol abandonado en el almacén de la Catedral. Miguel Ángel sólo tenía 26 años y acababa de regresar de Roma, donde había creado su primera obra maestra: la Piedad, hoy conservada en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Tras muchos bocetos y pequeños modelos de cera, el joven escultor comenzó a tallar el mármol en 1502. Lo hacía solo, de pie, sobre un andamio que rodeaba al gran bloque. Miguel Ángel decidió representar a David en el momento previo al enfrentamiento con el gigante. De este modo, David sostiene en su mano derecha la piedra y una honda apoyada sobre su hombro izquierdo, listo para asestar un golpe mortal a Goliat.

Miguel Ángel estuvo 18 meses esculpiendo aquel mármol, trabajando sin ayuda y escondido detrás de unos tablones de madera, de modo que nadie pudiera ver su obra antes de que estuviera terminada. En enero de 1504 la estatua fue mostrada y fue considerada tan maravillosa y extraordinaria que se decidió reunir un comité −del que Leonardo da Vinci formaba parte− para decidir dónde colocarla. Miguel Ángel fue pagado con la magnífica cifra de 400 ducados tras la entrega de esta obra maestra que le hizo famoso en toda Italia, en las cortes Europeas y, por la cual es hoy conocido en todo el mundo.

Retrato de Miguel Ángel Buonarotti, (c. 1535). Óleo de Jacopino del Conte (1515-1598). (Public Domain)

Retrato de Miguel Ángel Buonarotti, (c. 1535). Óleo de Jacopino del Conte (1515-1598). (Public Domain)

Finalmente, los ciudadanos de Florencia decidieron poner al David de Miguel Ángel frente al Palacio de la Signoria, donde fue colocado el 8 de septiembre de 1504 y donde permaneció hasta julio de 1873, fecha en la que fue trasladado a la Galería de la Academia para evitar que sufriera daños. La escultura se convirtió en el símbolo de la libertad florentina contra los poderosos enemigos de la época. 

Ahora, según se indica en el diario español ABC, la semana pasada el periódico estadounidense The New York Times publicó un extenso reportaje de Sam Anderson titulado «Los Tobillos del David: cómo las imperfecciones podrían echar abajo la estatua más perfecta». Dicho artículo −del que claro está, se ha hecho eco la prensa italiana−, avisaba sobre el grave riesgo en el que se encuentra esta emblemática escultura renacentista.  

Tal y como se afirma en dicho artículo, el David podría desmoronarse en cualquier momento si se viese expuesto a algún leve temblor provocado por el tráfico circundante, las obras en el subsuelo de la ciudad o, incluso, la leve réplica de un seísmo como el terrible terremoto sufrido ayer en la localidad italiana de Amatrice.

Copia del David colocada en la Piazza della Signoria en 1910, en el antiguo emplazamiento de la estatua original. (JoJan/GNU Free)

Copia del David colocada en la Piazza della Signoria en 1910, en el antiguo emplazamiento de la estatua original. (JoJan/GNU Free)

Sin embargo, su fragilidad no se debería ni al paso del tiempo, ni a los más de trescientos años que estuvo a la intemperie, ni a los daños sufridos en 1991 cuando un desalmado lo atacó con un martillo. No. La verdadera causa radicaría en un “pequeño error” cometido por Miguel Ángel: su centro de gravedad se encuentra ligeramente desviado, lo que provoca que sus 5.572 kilos de peso recaigan en ciertos puntos concretos de su anatomía que se están resintiendo sobremanera.

De hecho, en el año 2014 el David fue objeto del estudio de un equipo de geocientíficos italianos. Tras una rigurosa investigación en la que trabajaron con varias réplicas de arcilla, se concluyó que el grado de deterioro del mármol de sus piernas y rodillas era demasiado alto: una inclinación de sólo 15 grados sería capaz de provocar el desmoronamiento de la escultura. En sus extremidades inferiores ya han aflorado pequeñas grietas, observables a simple vista, claro síntoma de la sobrecarga a la que se encuentran sometidas.

Una de las propuestas que se han barajado como posibles soluciones es la de trasladar al David hasta un nuevo emplazamiento, mejor acondicionado y menos expuesto a cualquier vibración. Otra posibilidad sería la instalación de una base antisísmica: colocar una peana que impidiera que cualquier tipo de vibración del suelo alcanzase el cuerpo de la escultura. Además, este sistema antisísmico tendría un coste aproximado de 200.000 euros, una porción ínfima de lo que la galería recauda cada año. Por otra parte, la fundación Amigos de Florencia, que ha financiado la restauración de cientos de obras de arte de la ciudad, se ha ofrecido en varias ocasiones para pagar el coste de la peana.

El David de Miguel Ángel contemplando en el pasado a los trabajadores encargados de una de sus tantas restauraciones y pertenecientes a la Asociación de Amigos de Florencia. (Fotografía: AFP/ABC)

El David de Miguel Ángel contemplando en el pasado a los trabajadores encargados de una de sus tantas restauraciones y pertenecientes a la Asociación de Amigos de Florencia.  (Fotografía: AFP/ABC)

A los florentinos y a todos los que admiramos el patrimonio artístico de la humanidad no nos queda otra opción que continuar esperando a que los organismos estatales competentes, que se han negado hasta ahora a aceptar la ayuda de esta fundación, decidan qué hacer con esta magnífica obra maestra del Renacimiento italiano.

Imagen de portada: El famoso David de Miguel Ángel es sometido a trabajos de limpieza y mantenimiento. (Fotografía: EFE/S. TAUS /ABC Cultura)

Autor: Mariló T. A.

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