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Un nuevo libro afirma que las narices antiguas y su sentido del olfato desarrollado dieron a los primeros humanos una ventaja evolutiva.

Cómo nuestras narices ancestrales llevaron a la extinción a muchas especies

¿Podría ser que la clave para la supervivencia de los primeros humanos residiera en sus narices ancestrales? Un nuevo libro afirma que los primeros humanos tenían una ventaja evolutiva sobre sus rivales gracias a su capacidad para oler aromas complejos. Tradicionalmente, los científicos evolucionistas han sostenido que los primeros humanos comenzaron a cocinar los alimentos para que fueran más seguros para comer y para consumir más calorías. Esta nueva teoría sugiere ahora que fue la "búsqueda del sabor" lo que llevó a los humanos a crear herramientas y usar fuego para cocinar.

¿Ayudaron las narices antiguas a sobrevivir a los primeros humanos?

En su nuevo libro "Delicia: La evolución del sabor y cómo nos hizo humanos", los académicos Rob Dunn y Monica Sanchez sugieren que la "búsqueda del sabor" y los "aromas más complejos" dieron a algunos humanos una ventaja sobre otros. The Observer informa que la pareja de académicos cree que, gracias a la capacidad de sus narices ancestrales para oler la diferencia entre comida podrida y fermentada, nuestros primeros antepasados ​​"tenían más posibilidades de sobrevivir".

 

 

El autor Rob Dunn es profesor de Ecología en la Universidad Estatal de Carolina del Norte y Mónica Sánchez es antropóloga médica. Dunn afirma que la exploración temprana del gusto y la búsqueda del sabor jugaron un papel importante en la creación de herramientas y fuego. Lo que esto significa es que la pareja de investigadores olfateó y "abrió un mundo de nuevos alimentos y sabores que antes eran inaccesibles", según un informe del Daily Mail. Además, el nuevo libro desafía directamente la idea antropológica de la vieja escuela de que el origen de la cocción de los alimentos era hacerlos más seguros para comer y consumir más calorías.

¿Podría ser realmente cierto que los primeros humanos comenzaron a cocinar alimentos en su búsqueda de un sabor añadido? El nuevo libro sostiene que las narices antiguas fueron importantes en la evolución humana. (Yulia / Adobe Stock)

¿Podría ser realmente cierto que los primeros humanos comenzaron a cocinar alimentos en su búsqueda de un sabor añadido? El nuevo libro sostiene que las narices antiguas fueron importantes en la evolución humana. (Yulia / Adobe Stock)

Repensar el "por qué" los humanos comenzaron a cocinar con fuego

Rob Dunn dijo que el "momento clave" cuando los primeros humanos empezaron a cocinar con fuego "tiene en su esencia el sabor de la comida y el placer que proporciona". Lo que esto resalta es la importancia de las narices antiguas y los vínculos excepcionalmente estrechos entre el sabor y la supervivencia humana. El libro explica que la capacidad de descifrar las dimensiones del sabor en la comida y la bebida, conocida como "olfato retronasal", en algunos humanos primitivos, hizo que sus posibilidades de supervivencia fueran más probables. Lo que esto significa es que los humanos antiguos que habían desarrollado un sentido del olfato más fuerte pudieron olfatear la gama de aromas generados al cocinar la carne.

Ser capaz de identificar el olor de la carne en fermentación, en comparación con el olor de la carne podrida, habría hecho que algunas personas se inclinaran más a cocinar sus alimentos. Por lo tanto, aquellos que podían oler más sabores, según el nuevo libro, tenían una "ventaja evolutiva sobre los demás". El profesor Dunn sugiere que nuestros antepasados ​​"los receptores ácidos se adaptaron al sabor y pudieron usarlo como una forma de identificar si los alimentos se estaban pudriendo o simplemente fermentando".

Humanos y cerdos: narices ancestrales y el poder del olfato

Los autores del nuevo libro explican que la mayoría de los animales, "excluidos los cerdos y los humanos", se desaniman por los gustos agrios. Sin embargo, las lenguas de nuestros primeros antepasados ​​pueden haber servido "como una especie de tira de pH para saber cuál de estos alimentos fermentados era seguro o no". Los escritores presentan evidencia de que esta temprana necesidad de oler, saborear y consumir alimentos de mejor sabor inspiró la creación de herramientas de piedra, como lanzas, que según los escritores permitieron a las personas recolectar alimentos más lejos de sus cotos de caza tradicionales. 

La pareja de autores llega al extremo de asociar su nueva teoría, que algunos humanos primitivos tenían una ventaja sobre otros, con la extinción de mamuts y perezosos que, según dicen, "probablemente eran los más sabrosos". 

Si bien la búsqueda de alimentos de mejor sabor tuvo grandes beneficios para la expansión de las poblaciones humanas en todo el mundo, la mayoría de estos alimentos tenían cuatro patas. Por lo tanto, para satisfacer su impulso de nuevos gustos, o la codicia emergente, algunos podrían decir, varias especies fueron cazadas hasta la extinción en un patrón que todavía está en pleno apogeo en la actualidad.

Imagen de portada: Un nuevo libro afirma que las narices antiguas y su sentido del olfato desarrollado dieron a los primeros humanos una ventaja evolutiva. Fuente: ntueri / Adobe Stock

Autor: Ashley Cowie

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Ashley Cowie

Ashley es una historiador, escritor y documentalista escoces que presenta perspectivas originales sobre problemas históricos, de maneras accesibles y emocionantes. Sus libros, artículos y programas de televisión exploran culturas y reinos perdidos, antiguas artesanías y artefactos, símbolos, arquitectura, mitos y... Lee mas
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