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Portada-Los restos de un rey guerrero Escita y su caballo. Foto cedida por: Europics / buimvd.ru

Arqueólogos descubren los restos de un guerrero Escita enterrado con su capa de oro y su caballo

En un reciente descubrimiento realizado en Rusia, se han hallado los restos enterrados de un antiguo guerrero Escita envuelto en una capa cubierta de oro. Los arqueólogos creen que era el soberano de una región situada en lo que ahora son las estepas rusas hace unos 2.500 años. Había sido depositado para su eterno descanso en una tumba cubierta por un túmulo funerario (conocido como Kurgan) en el Macizo de Altái, cerca de la población de Krasny Yar, al sur de Rusia. Los arqueólogos creen que la tumba data de entre el 500 a. C. y el 400 a. C., y en su opinión su ocupante era un rey Escita.

Su caballo había sido enterrado junto a él – los Escitas eran excelentes jinetes –  además de otros objetos que también se encontraron en el yacimiento, entre los que había una espada Escita de hierro (conocidas como akinak) y un cuchillo de bronce con forma de cincel.

Ilustración esquemática de un típico kurgan (túmulo funerario Escita). (Wikipedia)

Ilustración esquemática de un típico kurgan (túmulo funerario Escita). (Wikipedia)

También se encontraron en la tumba huesos de cordero, que podrían ser restos de la comida ceremonial servida en el funeral de este rey.

“Aunque las ropas del guerrero se pudrieron hace tiempo, las láminas de oro que formaron parte de su capa estaban aún esparcidas por el suelo” dijo el profesor Alexander Kazakov, jefe del equipo de arqueólogos, en declaraciones al Daily Mail. El profesor Kazakov es jefe de investigación del Instituto de Derecho de Barnaul asociado al Ministerio de Interior ruso. “Por ahora tenemos muy pocos detalles sobre cómo abordaron el proceso del enterramiento, que es lo que hace a esta tumba tan valiosa” añadió Kazakov.

Los Escitas eran un pueblo nómada cuyo reino se extendía desde Irán hasta China, llegando por el oeste hasta lo que hoy en día es Europa Oriental. Se les menciona varias veces en antiguos textos griegos y chinos, particularmente en relación con su destreza como guerreros a caballo. Sus armas favoritas eran el arco corto y la espada corta. Herodoto escribió extensamente sobre ellos en sus Historias. Los reinos escitas estaban gobernados por ricos aristócratas, conocidos como Escitas Reales, y es en sus antiguos territorios de Rusia y Crimea donde se han realizado los más magníficos descubrimientos relacionados con ellos. Los Escitas Reales acabaron por mezclarse con pueblos de origen griego, siendo finalmente destruidos en el siglo II d. C.

Las pequeñas láminas de oro que cubrían las ropas del hombre son un buen indicio de la afición de los Escitas por las joyas. Hacia el siglo V a. C., habían establecido amplias redes comerciales con las regiones vecinas, como Grecia. Aunque la tumba había sido casi destruida por las continuas labores agrícolas, los restos de su ocupante estaban protegidos por un cerco de piedra.

Los escitas dejaron un exiguo rastro tras ellos, pero sus joyas sin duda fueron  fabricadas por maestros artesanos. Se sabe que el grueso del ejército escita estaba formado por hombres libres a los que no se pagaba una soldada, pero que sí podían participar en el reparto del botín si presentaban la cabeza de un enemigo al que hubieran dado muerte. Muchos de ellos llevaban al entrar en batalla cascos similares a los griegos, así como cotas de malla. Sus arcos eran de doble curvatura, y disparaban flechas cuyas puntas tenían forma de trébol. Cuando un aristócrata Escita moría, no solo se le enterraba junto con su caballo, sino también con todos sus bienes.

Hebilla de oro Escita, Azerbaiyán, siglo VII a. C. (Wikipedia)

Hebilla de oro Escita, Azerbaiyán, siglo VII a. C. (Wikipedia)

Los Escitas eran también conocidos por sus rituales con drogas, mencionados asimismo por Herodoto. En verano del 2013 los arqueólogos descubrieron en un Kurgan vasijas del tamaño de un cubo que contenían rastros de un residuo negruzco. Cuando estos restos se analizaron, se encontró en ellos cannabis y opio. Se cree que el opio probablemente se bebiera mientras que el cannabis se quemaría, liberando así en el ambiente los humos producto de su combustión.

Este descubrimiento sigue a otro realizado este mismo mes, en el que se halló la tumba de una ‘guerrera escita’. Había sido enterrada junto con más de 100 puntas de flecha, el arnés de su caballo, una colección de cuchillos y una espada. En las sociedades guerreras Escitas, las mujeres luchaban junto a los hombres, dando pie así a las leyendas sobre las Amazonas.

Imagen de portada: Los restos de un rey guerrero Escita y su caballo. Foto cedida por: Europics / buimvd.ru

Autor: Robin Whitlock

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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