Imagen de portada: El Funeral de Atahualpa, obra de Luis Montero (Wikimedia Commons)

La Búsqueda de la Tumba y el Tesoro del Último Emperador Inca

Cuenta la Leyenda que una cámara del tesoro repleta de oro y la momia del último emperador Inca esperan a quien sea capaz de localizar el lugar de descanso eterno de Atahualpa. Pero nadie hasta ahora ha sido capaz de descubrir la oculta ubicación del malhadado emperador y su inmenso rescate.

Buscada durante siglos, la tumba del último emperador de los Incas ha escapado a historiadores y arqueólogos, a pesar de que se han investigado lugares ocultos en las cimas de los Andes y en lo más profundo de las junglas del Amazonas. El hallazgo resolvería el persistente misterio sobre qué fue del cuerpo de Atahualpa tras ser ejecutado por los españoles en 1533, en lo que significó el fin de su dinastía y de su imperio.

Atahualpa, Decimocuarto Emperador Inca. Public Domain

Atahualpa, Decimocuarto Emperador Inca. Public Domain

El Imperio Inca era el más extenso de la América precolombina. Desde su capital, Cuzco, en medio de los Andes peruanos, el imperio se prolongaba a lo largo de 2.400 millas (3.860 kilómetros) sobre la cordillera andina (abarcando desde los actuales Bolivia y Perú hasta lo que hoy son Argentina, Chile, Ecuador y Colombia), y albergaba en el siglo XV y principios del XVI a 12 millones de personas hablantes de diferentes lenguas, además de contar con ciudades impresionantes, magníficos templos, terrazas que eran asombrosas obras de ingeniería e imponentes fortalezas.

Atahualpa fue un poderoso líder , y acababa de arrebatar el poder a su hermano en el curso de una guerra civil. Poco después, sin embargo, el nuevo emperador fue capturado en lo que hoy es Cajamarca, y llevado prisionero por tropas españolas bajo el mando del conquistador Francisco Pizarro.

“Pizarro apoderándose de los Incas del Perú”, cuadro de John Everett Millais en el que podemos ver a Pizarro capturando al rey inca Atahualpa. Public Domain

“Pizarro apoderándose de los Incas del Perú”, cuadro de John Everett Millais en el que podemos ver a Pizarro capturando al rey inca Atahualpa. Public Domain

Se dice que a cambio de su vida, Atahualpa ofreció llenar una estancia con toneladas de oro y plata. Pero en ninguna crónica nos consta que los españoles accedieran a liberar al emperador prisionero bajo condición alguna, ni siquiera a cambio de un rescate. Ejecutaron a Atahualpa por estrangulamiento y desde entonces se desconoce qué fue de las grandes riquezas amasadas por sus seguidores, joyas y metales preciosos que jamás nadie ha encontrado.

La muerte de Atahualpa allanó el camino para la colonización española, y a partir de su muerte el imperio inca se desintegró.

A lo largo de los años, los investigadores han explorado los territorios del antiguo imperio inca en busca de pistas del posible paradero del mausoleo. No se ha localizado tumba alguna en la ciudad de Cajamarca, en la que Atahualpa murió. Un equipo multinacional de investigadores exploró una remota región del centro de Ecuador, en la que se descubrieron los restos de una inmensa estructura construida a base de cientos de bloques de dos toneladas cada uno en el Parque Nacional de Llanganates, según podemos leer en MailOnline.

Más recientemente, los expertos han centrado sus esfuerzos en un lugar situado a unos 72 kilómetros al sur de Quito. En la remota y retirada zona rural de Malqui-Machay, los investigadores hallaron un complejo de antiguos muros de mampostería, acueductos, una plaza trapezoidal y un sistema subterráneo de canalización de aguas, según informa CuencaHighLife.  

En el 2014, la historiadora ecuatoriana Tamara Estupiñán, investigando conjuntamente con el Institute Francés de Estudios Andinos (IFEA) localizó las ruinas del gran complejo en lo alto de una cresta montañosa, a una altitud de unos 1.020 metros. Estupiñán describió el lugar diciendo “Es un monumento Inca de diseño imperial tardío que conduce a varias estancias rectangulares que fueron construidas con sillares de piedra pulida y dispuestas alrededor de una plaza trapezoidal.”

Muros y ruinas de Malqui-Machay, en Ecuador, uno de los lugares en los que se ha buscado la tumba del último emperador inca. Foto: Sección Nacional del IPGH de Ecuador.

Muros y ruinas de Malqui-Machay, en Ecuador, uno de los lugares en los que se ha buscado la tumba del último emperador inca. Foto: Sección Nacional del IPGH de Ecuador.

La arqueóloga Tamara Bray, de la Universidad del Estado de Wayne y colega de Estupiñán, explicó a la Agencia France-Presse que la exploración del lugar había revelado “un edificio inca que se encuentra extraordinariamente bien conservado y es bastante importante desde un punto de vista científico.”

El estudio del emplazamiento confirmó a los investigadores que los incas estaban activos en esta ubicación, otro buen indicador de que quizás la momia de Atahualpa (o su tesoro) podrían encontrarse cerca. Estupiñán cree que después de que Atahualpa fuera ejecutado y se le enterrara cristianamente, su hombre más leal, Rumiñahui, podría haberse llevado sus restos mortales a un lugar seguro y secreto. Tras la muerte de Atahualpa, Rumiñahui encabezó una revuelta contra los españoles, y se cree que su base podía encontrarse en lo que hoy es Ecuador, en Malqui-Machay, donde habría ocultado la momia de Atahualpa y sus riquezas.

Además, el padre de Atahualpa nació en la actual ciudad de Cuenca, en Ecuador, lo que vendría a reforzar la “hipótesis ecuatoriana”.

Según las noticias de la BBC , era importante para sus seguidores que el emperador fuese momificado, ya que se creía que sus poderes seguían residiendo de algún modo en su cuerpo físico tras la muerte. Es por esta razón que las momias eran custodiadas tan cuidadosamente por sus familias.

Hasta el momento, ni los restos de Atahualpa ni tesoro alguno de plata ni de oro han sido localizados, pero la caza continúa a día de hoy, a medida que se van reduciendo los miles de posibilidades existentes. En la actualidad hay organizadas expediciones para encontrar la tumba y el tesoro que están a la espera de financiación, y los cazadores de tesoros, aventureros y arqueólogos no se han dado aún por vencidos en su búsqueda del lugar de descanso final del último emperador Inca.

Imagen de portada: El Funeral de Atahualpa, obra de Luis Montero ( Wikimedia Commons )

Autor: Liz Leafloor

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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