Portada - Viejo cubo de madera. (Olexandr / Fotolia)

Güelfos contra gibelinos: la sorprendente Guerra del Cubo de la Italia medieval

Las ciudades estado medievales del norte de Italia eran más competitivas que cualquiera de las Kardashian batallando con alguna de sus hermanas por conseguir más seguidores en su cuenta de Snapchat. Continuamente, las ciudades de Módena y Bolonia estaban a la greña, pero la primera de ellas se la jugó a su rival al robar un cubo… que inspiró siglos más tarde un poema épico.

En 1325, tras un tira y afloja con una serie de escaramuzas, los modeneses planearon un ataque furtivo para demostrar hasta qué punto eran mejores que los boloñeses. Entraron y salieron de Bolonia sin ser advertidos por sus enemigos; como trofeo, los modeneses robaron el cubo de un pozo, símbolo de su iniciativa y su capacidad de realizar operaciones encubiertas. Esta decisión, aparentemente sin importancia, acabaría convirtiéndose en un hecho legendario.

¿Por qué Módena y Bolonia llevaban tantos años enzarzadas en una guerra? En el siglo XIV, el Sacro Imperio Romano Germánico perdió sus territorios en el norte de Italia, que de este modo dejó de formar parte del Imperio. En consecuencia, “los italianos tenían un gran vacío de poder que llenar, y como resultado surgieron ciudades-estado y minúsculos principados,” explica Carrie Beneš, profesora asociada de Historia Medieval y del Renacimiento del New College de Florida. Ningún poder centralizado había dominado la región realmente en los últimos siglos, por lo que era natural que cada ciudad fuera totalmente independiente—y se enfrentara a sus vecinos, observa Beneš. Los conflictos entre las ciudades eran el resultado de la competencia por el comercio, la tierra y los recursos.

La Bolonia medieval (Public Domain)

La Bolonia medieval ( Public Domain )

La región se encontraba también dividida por razones ideológicas. En el pasado, cuando el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico aún tenía planes para Italia, sostenía que era el dueño legítimo de esas tierras; en cambio, el Papa afirmaba ser el amo de sus dominios italianos. Entre los partidarios del emperador, conocidos como Güelfos, estaban los ciudadanos de Bolonia, mientras que la facción que apoyaba al Papa, los Gibelinos, tenían su base en Módena. No es sorprendente que estas dos ciudades, a solo 40 kilómetros de distancia, se llevaran tan mal: no podían ni siquiera ponerse de acuerdo en quién controlaba los recursos de la zona, menos aún en quién debía gobernarles.

Ilustración de un combate del siglo XIV entre milicias de las facciones güelfa y gibelina en Bolonia (Public Domain)

Ilustración de un combate del siglo XIV entre milicias de las facciones güelfa y gibelina en Bolonia ( Public Domain )

De estas rencillas surgió la idea del ataque furtivo que dejó a los boloñeses gritando, “¡Más vale que devolváis el cubo!” ¿Por qué habrían de conceder los modeneses tanta importancia a un cubo? Las ciudades estado “tenían la tradición de dotar de significado a algunos elementos en particular,” que “se convertían así en piedras de toque del honor cívico,” apunta Beneš. “Estas ciudades del norte de Italia idearon elaboradas formas públicas de expresar la historia, el prestigio y la riqueza de su ciudad—canalizando [ sic] energía y dinero para expresar particularmente la solidaridad cívica como algo opuesto a, digamos, la solidaridad familiar,” añade Beneš.

Para Módena, eso significaba exhibir su cubo boloñés para demostrar que podían colarse en la ciudad de sus rivales y escapar con un trofeo. Para Siena, la tradición adoptó la forma de la brutal carrera de caballos denominada Palio de Siena, en la que 17 distritos diferentes, llamados en italiano contrade, practican el soborno para llevar a su candidato hasta la victoria. Una tradición que sin duda va más lejos que el robo de un simple cubo.

Palio de Siena (Public Domain)

Palio de Siena ( Public Domain )

Los boloñeses reaccionaron militarmente, pero perdieron de nuevo el 15 de noviembre de 1325, cuando los modeneses les derrotaron en la Batalla de Zappolino. Esta batalla fue según Beneš “la historia de un triunfo inesperado” para los modeneses; tenían menos soldados y recursos que Bolonia, pero ganaron, quizás gracias a la suerte que les trajo el robo del cubo. Como observa Beneš, los modeneses luchaban por sus derechos; en aquella época, “ganarle una guerra a la ciudad-estado vecina significaba que podías apoderarte de ella.”

En 1325, la güelfa Bolonia y la gibelina Módena entraron en guerra a causa del robo del cubo de un pozo en la Guerra del Cubo, en la que se produjo la Batalla de Zappolino. (Public Domain)

En 1325, la güelfa Bolonia y la gibelina Módena entraron en guerra a causa del robo del cubo de un pozo en la Guerra del Cubo, en la que se produjo la Batalla de Zappolino. ( Public Domain )

Trescientos años más tarde, el poeta modenés Alessandro Tassoni se enamoraría de este preciado cubo, que aún colgaba de una torre en su ciudad natal. Decidió celebrar la historia de la ciudad en un poema épico que escribió sobre ella. En La Secchia Rapita, publicado en 1622, Tassoni se burlaba de este conflicto histórico refiriéndose al robo del cubo como una catástrofe mayor que el rapto de Helena por los troyanos en la Ilíada. Su poema era una muestra del género de “poesía cómico-heroica,” que Stefano Gulizia, profesor adjunto de italiano en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, define como “un ‘género mixto’ capaz de agradar tanto a los más cultos como a los campesinos.”

En su investigación de la historia del cubo, Tassoni probablemente consultó documentos favorables a los modeneses que ya exageraban hasta cierto punto el ‘heroico’ comportamiento de sus ciudadanos a la hora de robar este utensilio de madera. “Creo que Tassoni probablemente estuviera pensando en crónicas medievales o documentos locales enaltecedores,” apunta Gulizia. El experto observa además que Tassoni también se divirtió un poco al escribir su poema, añadiendo incidentes absurdos y divertidos, como cuando “aparece una mula jugando al ajedrez al final del primer canto.” La Secchia Rapita continuó siendo popular en siglos posteriores, siendo reeditada en Italia y traducida al francés y al inglés. En 1772, el compositor italiano Antonio Salieri, aprovechando la popularidad de la ópera cómica, estrenó una obra con el mismo nombre en la corte de Viena.

En la Torre Ghirlandina de Módena se encuentra expuesta en la actualidad una réplica del cubo, aunque el auténtico, considerado un tesoro, se guarda en el Palazzo Comunale, más seguro.

En la Torre Ghirlandina de Módena se encuentra expuesta una réplica del famoso cubo. (Public Domain)

En la Torre Ghirlandina de Módena se encuentra expuesta una réplica del famoso cubo. ( Public Domain )

Imagen de portada: Viejo cubo de madera. ( Olexandr / Fotolia )

Autor: Carly Silver

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

 

Fuentes:

Beneš, Carrie. “Request to chat for article.” Mensaje enviado a Carly Silver. 22 de septiembre del 2006. (E-mail)

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Dean, Trevor. Towns of Italy in the Later Middle Ages. New York: St. Martin’s, 2000.

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Gulizia, Stefano. “Request to chat for article.” Mensaje enviado a Carly Silver. 19 de septiembre del 2006. (E-mail)

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Kleinhenz, Christopher. Medieval Italy: An Encyclopedia . New York: Routledge, 2004.

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Robinson, Paul. Military Honour and the Conduct of War: From Ancient Greece to Iraq. New York: Routledge, 2006.

Tassoni, Alessandro. La Secchia Rapita. Trad. James Atkinson. London: J.M. Richardson, 1825. Vol. 1.

Wickham, Chris. Sleepwalking into a New World: The Emergence of Italian City Communes in the Twelfth Century . Princeton, New Jersey: Princeton University Press, 2015.

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