Portada-Nut, la antigua diosa egipcia del cielo, arqueándose sobre la tierra. Las figuras humanas representan estrellas y constelaciones. Public Domain

Predicciones en el antiguo Egipto basadas en los ciclos de la “Estrella del Diablo” y la Luna

Existe desde hace tiempo la teoría de que los textos mitológicos de los antiguos egipcios contienen pasajes relacionados con los fenómenos astronómicos. También se sabe que como parte de su cosmología, los egipcios crearon calendarios que señalaban cuáles eran los días favorables y los desfavorables, aunque no siempre ha quedado claro en qué conocimientos o acontecimientos estaban basadas estas predicciones. Recientemente, el estudio de uno de los calendarios egipcios mejor conservados, el Calendario de El Cairo, ha demostrado que dichas predicciones podrían estar basadas en los ciclos de la estrella binaria Algol y de la luna.

El año del antiguo Egipto incluía 12 meses de 30 días, además de cinco días “ epagómenos” adicionales. Un ejemplo de un antiguo calendario egipcio es el Calendario de El Cairo, que fue creado entre el 1244 a. C. y el 1163 a. C. y contiene pasajes relacionados con predicciones diarias bajo la forma de acontecimientos mitológicos. En el Calendario de El Cairo hay tres predicciones para cada día. Durante un tiempo se creyó que estaba basado en fenómenos astronómicos.

Sebastian Porceddu, de la Universidad de Helsinki y uno de los autores del estudio, afirma que los resultados de su análisis estadístico del texto religioso son muy reveladores en el sentido que:

“Hasta ahora, solo ha habido conjeturas acerca de la posibilidad de que muchos de los textos mitológicos del Calendario de El Cairo describieran fenómenos astronómicos. Pero ahora podemos asegurar sin ambigüedades que durante todo el año las acciones de muchos de los dioses del Calendario de El Cairo estaban conectadas con los ciclos regulares de Algol y de la luna.”

Según Phys.org, la reciente investigación del Calendario de El Cairo aporta pruebas concretas de que la estrella variable Algol y su período ya eran conocidos y utilizados para la adivinación por los antiguos egipcios unos tres milenios antes de lo que se creía hasta ahora. Antes de las pruebas obtenidas en este estudio, se creía que Algol había sido la segunda estrella variable descubierta en la historia, documentada por primera vez en 1669 por Montanari.

Localización de Algol en la constelación de Perseo. (CC BY SA 3.0)

Localización de Algol en la constelación de Perseo. ( CC BY SA 3.0 )

Escriben Lauri Jetsu y Sebastian Porceddu al respecto: “Hemos presentado pruebas de que los ciclos de 2,85 días de los pronósticos sobre la fortuna que aparecen en el Calendario de El Cairo son los mismos que los de la estrella binaria eclipsante Algol a lo largo de esta época histórica.”

Por otro lado, los investigadores afirman que “Algol estaba representada por Horus, y por tanto simbolizaba tanto la divinidad como la realeza. Los textos que describen las acciones de Horus son coherentes con el curso de los fenómenos astronómicos de los que sería testigo un observador a simple vista de Algol.”

Pasaje del Calendario de El Cairo. En el interior del rectángulo sobreimpreso podemos observar la palabra ‘Horus’ en escritura hierática. (Lauri Jetsu)

Pasaje del Calendario de El Cairo. En el interior del rectángulo sobreimpreso podemos observar la palabra ‘Horus’ en escritura hierática. ( Lauri Jetsu )

Algol forma parte de una pareja binaria de estrellas, y es conocida comúnmente como “la Estrella del Diablo”. Forma parte de la constelación de Perseo. Esta estrella variable y su compañera comparten centro de gravedad, y cuando se alinean cada 2,85 días una de las estrellas eclipsa a la otra, lo que da lugar a que su brillo se vea atenuado.

Algol recibió su nombre de Estrella del Diablo en honor a la criatura mitológica de Medusa, una de las tres Gorgonas. La palabra Algol procede de la palabra árabe Ra's al-Ghul , que significa, “la Cabeza del Diablo.” También se conoce a Algol como estrella variable por los fenómenos de crecimiento y eclipsamiento que sufre periódicamente a causa de sus eclipses, lo que según los antiguos griegos estaba relacionado con el parpadeo del ojo de Medusa.

Representación artística de la constelación de Perseo con la cabeza de Medusa, ilustración de 1690. (Public Domain)

Representación artística de la constelación de Perseo con la cabeza de Medusa, ilustración de 1690. ( Public Domain )

Se menciona asimismo en el Calendario de El Cairo la importancia de las fases lunares en relación con la fortuna. Jetsu y Porceddu creen que han logrado averiguar cuál es el dios asociado con este cuerpo celeste: “Demostramos que las acciones de Seth están conectadas con este ciclo, que también regulaba estrictamente las épocas descritas como afortunadas para los Cielos y la Tierra.”

En el Calendario de El Cairo, las apariciones más brillantes tanto de Algol como de la luna se consideran afortunadas, mientras que sus fases más tenues presagian días poco propicios. A diferencia de otros horóscopos, los antiguos egipcios creían que los efectos de las esferas celestes afectaban a todo el mundo .

Seth y Horus bendicen a Ramsés. (Public Domain) El reciente estudio demuestra que la luna podría haber estado representada por Seth y la estrella variable Algol por Horus en el Calendario de El Cairo.

Seth y Horus bendicen a Ramsés. ( Public Domain ) El reciente estudio demuestra que la luna podría haber estado representada por Seth y la estrella variable Algol por Horus en el Calendario de El Cairo.

Lauri Jetsu comprende que el estudio pueda no ser bien recibido por todo aquél que lo lea:  

“Me plantearía serias dudas que alguien afirmara, por ejemplo, que la Biblia contiene información acerca de la presencia de agua en Marte. Nosotros defendemos que antiguos textos religiosos egipcios contienen información astrofísica sobre Algol. No nos sorprendería por tanto que hubiera, como hay de hecho, escépticos.”

Imagen de portada: Nut, la antigua diosa egipcia del cielo, arqueándose sobre la tierra. Las figuras humanas representan estrellas y constelaciones. Public Domain

 Autor: Alicia McDermott

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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