Portada - Cráneos de dos víctimas de la peste enterradas juntas en una tumba del cementerio de Altenerding, cercano a Munich, Alemania. (Fotografía: Colección Estatal de Antropología y Paleoanatomía de Munich)

Huesos de víctimas de la peste permiten reconstruir el ADN de la bacteria responsable de la epidemia

Científicos han tomado recientemente muestras de moléculas de los huesos de antiguas víctimas de la peste, determinando que la misma infección bacteriana que provocó la Peste Negra en la época medieval en Europa y Asia podría asimismo haber provocado la peste de Justiniano, una epidemia anterior que asoló el Imperio bizantino.

Se calcula que la peste de Justiniano mató en total unos 50 millones de personas en el Imperio Bizantino, como podemos leer en la nota de prensa publicada por los investigadores en EurekaAlert. En algunos artículos online se afirma que la peste de Justiniano solo duró del 541 d. C. al 542 d. C., pero en la nota de prensa de EurekaAlert leemos que sus efectos se prolongaron durante dos siglos.

“Las muestras de moléculas obtenidas recientemente de antiguas víctimas de la peste sugieren que esta epidemia podría haber sido provocada por la misma bacteria, Yersinia pestis, responsable de la Peste Negra. Pero el alcance geográfico, mortalidad e impacto de la pandemia de Justiniano no se conocen del todo. La información obtenida tanto de los antiguos enfermos como de la bacteria podría arrojar nueva luz sobre el desarrollo histórico de la peste, una enfermedad que azotó a la humanidad durante más de 5.000 años,” leemos en la nota de prensa.

Científicos alemanes encabezados por Michaela Harbeck, Johannes Krause y Michal Feldman han encontrado el germen de la bacteria Yersinia pestis en restos óseos que datan del siglo VI d. C. Estos restos fueron excavados en un cementerio de Alternerding, cercano a Munich. En la nota de prensa se afirma que el genoma de la bacteria hallado en estos huesos data de la fase inicial de la epidemia.

Restos óseos de una mujer (izquierda) y un hombre (derecha), excavados en Altenerding y que han dado positivo en el análisis destinado a confirmar la presencia de la bacteria Yersinia pestis (© Colección Estatal de Antropología y Paleoanatomía de Munich).

Restos óseos de una mujer (izquierda) y un hombre (derecha), excavados en Altenerding y que han dado positivo en el análisis destinado a confirmar la presencia de la bacteria Yersinia pestis (© Colección Estatal de Antropología y Paleoanatomía de Munich).

Los científicos generaron lo que la nota de prensa denomina el primer “genoma de alta cobertura” de la bacteria que provocó la peste de Justiniano. Gracias al estudio se ha obtenido información novedosa sobre la bacteria y su evolución desde la época bizantina. Los recientes análisis han revelado datos que no alcanzaba a detectar el borrador genómico realizado con anterioridad, entre ellos 30 mutaciones y reordenamientos estructurales de la cepa de la época de Justiniano, corrigiéndose además 19 falsos positivos de mutaciones.

Retrato de Justiniano, mosaico de la Iglesia de San Vital de Rávena. (Wikimedia Commons)

Retrato de Justiniano, mosaico de la Iglesia de San Vital de Rávena. ( Wikimedia Commons )

Citamos a uno de los coautores del estudio, Michaela Harbeck, en palabras recogidas por la nota de prensa:

“El hecho de que los esqueletos arqueológicos que nos han proporcionado esta apasionante información fueran excavados hace más de cincuenta años subrayan la importancia del mantenimiento y la conservación de las colecciones antropológicas. Fuimos muy afortunados al encontrar otra víctima de la peste con un ADN muy bien conservado en un cementerio a apenas unos pocos kilómetros del lugar en el que fue descubierto el individuo analizado por Wagner y sus colaboradores. Nos ofreció la gran oportunidad de reconstruir por primera vez un genoma de alta calidad que se suma al borrador genómico publicado con anterioridad.”

Los análisis demuestran que la bacteria de la peste se encontraba más genéticamente diferenciada de lo que las investigaciones previas y la teoría habían empujado a creer a los científicos hasta ahora.

Estos hallazgos permitirán a los investigadores desarrollar pautas para mejorar la autenticidad y la calidad de los datos obtenidos de antiguos patógenos o gérmenes.

El descubrimiento coincide con un aumento significativo en los casos de peste en algunas regiones de mundo, y los científicos han desarrollado un sistema de referencia de alta calidad para obtener información sobre los cambios evolutivos y adaptativos de la enfermedad, además de su impacto en el ser humano.

“Nuestra investigación confirma que la peste de Justiniano llegó mucho más allá de la región que sabíamos por documentos históricos que estuvo afectada, y aporta nuevos datos sobre la historia evolutiva de Yersinia pestis, ilustrando el potencial de la reconstrucción de antiguos genomas para ampliar nuestra comprensión de la evolución de los patógenos y de los acontecimientos históricos” afirma el investigador Michal Feldman en la nota de prensa. Y añade a continuación que: “Nuestro nuevo análisis de los conjuntos de datos obtenidos con anterioridad recalcan la importancia de seguir unos criterios estrictos para evitar errores a la hora de reconstruir el genoma de antiguos patógenos.”

La peste asola una antigua ciudad (Public Domain)

La peste asola una antigua ciudad ( Public Domain )

En un artículo de la Enciclopedia de Historia Antigua online escrito por John Horton podemos leer que la peste llegó a Europa desde China y la India en el año 541 d. C., y que continuó asolando la región mediterránea durante 225 años. La rata negra transmitía la enfermedad a las pulgas, que a su vez la contagiaban a los humanos al picarles. La tasa de mortalidad de la epidemia fue del 70%.

Esta epidemia de peste recibió el nombre del emperador bizantino Justiniano, que reinaba en el momento en que brotó la enfermedad. La posterior Peste Negra o bubónica, provocada por la misma bacteria, se calcula que mató a unos 50 millones de personas en la Europa del siglo XIV.

Imagen de portada: Cráneos de dos víctimas de la peste enterradas juntas en una tumba del cementerio de Altenerding, cercano a Munich, Alemania. (Fotografía: Colección Estatal de Antropología y Paleoanatomía de Munich)

Autor: Mark Miller

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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