Portada-“Christine en su estudio de la Biblioteca Real del palacio de Carlos VI”, ilustración perteneciente a “Le Livre de la Cité des dames”, obra de Chistine de Pisan. (Cea+/Flickr)

Christine de Pisan, Primera Escritora Profesional de la Historia y Defensora de los Derechos de las Mujeres

Christine de Pisan fue una mujer medieval, docta, ilustrada y mucho más preparada que la mayoría de hombres de su época. Una personalidad singular y adelantada a su tiempo. Una mente privilegiada y una profesional de la escritura que, gracias a sus obras literarias, logró sacar adelante a toda su familia.

Pero, además, Christine fue una de las primeras voces en defender los derechos de la mujer: con sus obras y su creciente popularidad sacó a relucir el problema de la discriminación femenina que sufrían tantas mujeres en las sociedades medievales.

Infancia y primeros años

Nacida en Venecia hacia el año 1364, con sólo cuatro años de edad abandonó su ciudad natal ya que su padre Tomás de Pisan –profesor de la Universidad de Bolonia -, se vio obligado a trasladarse a la corte del rey francés, Carlos V de Valois , donde ejercería como médico, consejero real y astrólogo. Una decisión que marcará para siempre la vida de la entonces niña.

La infancia de Christine transcurrió rodeada de un clima selecto en el que disfrutó de una esmerada educación en aquella humanista corte, gracias a la iniciativa de su padre. Un lugar donde el arte y las ciencias alcanzaron su máximo esplendor. Sus primeros años se desarrollan en el palacio real, donde Carlos V había creado una gran biblioteca y donde Christine tuvo a su disposición diversos tutores privados que la impregnaron del ambiente humanista, tan rico en nuevas ideas. La pequeña, que tenía el italiano como lengua materna, aprendió a dominar bien pronto el latín y el francés.

La infancia de Christine transcurrió en el palacio real del monarca francés Carlos V, “el sabio”. Una corte humanista donde el arte y las ciencias alcanzaron su máximo esplendor. Museo del Louvre. (Public Domain)

La infancia de Christine transcurrió en el palacio real del monarca francés Carlos V, “el sabio”. Una corte humanista donde el arte y las ciencias alcanzaron su máximo esplendor. Museo del Louvre. ( Public Domain )

Sin embargo, su madre, pese a ser hija de otro sabio –el famoso médico anatomista Mondino de Luzzi -, se mostraba reacia a que la niña fuera instruida en materias distintas a las relacionadas con las labores del hogar. De hecho, años después, la propia Christine, en su libro “ La cité des dames ” (“ La ciudad de las damas ”), relata la formación recibida en su infancia de la siguiente manera, aunque la ponga en boca de una de sus consejeras:

“Tu padre, gran sabio y filósofo, no pensaba que por dedicarse a la ciencia fueran a valer menos las mujeres. Al contrario, como bien sabes, le causó gran alegría tu inclinación hacia el estudio. Fueron los prejuicios femeninos de tu madre los que te impidieron durante tu juventud profundizar y extender tus conocimientos, porque ella quería que te entretuvieras en hilar y otras menudencias que son ocupación habitual de las mujeres”.

Matrimonio y primeras obras

Con sólo quince años, Christine se casó con Etienne Castel , un joven noble, secretario del Rey, nueve años mayor que ella. Etienne era un hombre bello y con buen porte, además de tierno y amoroso, lo que provocó que Christine se enamorase perdidamente de él. Será en esta época cuando Christine comience a escribir sus primeras baladas amorosas. Fruto del matrimonio nacieron dos niñas y un varón. Sin embargo, lamentablemente, una de sus hijas falleció a edad muy temprana.

Al año siguiente de contraer matrimonio, murió el rey Carlos V, lo que supondrá un cambio radical en sus vidas puesto que toda la familia perderá el favor del nuevo rey Carlos VI . Asimismo, su padre Tomás fallece cuando Christine tiene 21 años y, tres años después, muere también su marido Etienne, como consecuencia de la peste.

Christine instruyendo a su hijo Jean Castel. Obra atribuída al Maestro Bedford. (c. 1413). Biblioteca Británica. (Public Domain)

Christine instruyendo a su hijo Jean Castel. Obra atribuída al Maestro Bedford. (c. 1413). Biblioteca Británica. ( Public Domain )

Christine, con 24 años de edad, quedó viuda y al cargo de dos hijos, su madre y su sobrina. Debido a su condición femenina le resultaba dificilísimo heredar las tierras paternas y, para colmo, los acreedores comenzaron a reclamarle diversas deudas contraídas por su marido. Deudas que desconocía si eran ciertas o falsas. Entonces decidió invertir el dinero en efectivo que poseía en un negocio con un mercader que le había prometido triplicar su valor. Pero el negocio resultó ser una estafa y Christine perdió todas sus posesiones.

Ante la situación desesperada en que se hallaba, decidió dedicarse profesionalmente a escribir y acudió a antiguos conocidos de palacio para que la ayudasen, algo insólito para una dama de su tiempo. Afortunadamente, la reina Isabel de Baviera , consorte del entonces rey de Francia, Carlos VI, le brindó su apoyo convirtiéndose en su mecenas y ofreciéndole el respaldo económico necesario para que pudiera dedicarse a escribir disponiendo, incluso, de su propio estudio en la Biblioteca Real.

Sus primeros poemas profesionales, principalmente baladas de amores perdidos, transmitían la tristeza sufrida ante la pérdida de su marido así como las dificultades que conllevaba su viudez, centrándose en el dolor y la soledad. Estos poemas alcanzaron un gran éxito popular.

Molde de yeso del mausoleo de la reina Isabel de Baviera, consorte del monarca Carlos VI de Francia y mecenas de Christine de Pisan. Basílica Real de Saint-Denis, Île-de-France. (Public Domain)

Molde de yeso del mausoleo de la reina Isabel de Baviera, consorte del monarca Carlos VI de Francia y mecenas de Christine de Pisan. Basílica Real de Saint-Denis, Île-de-France. ( Public Domain )

Evolución literaria y compromiso social

Con el paso de los años, Christine fue ampliando la temática de sus obras, incluyendo aspectos filosóficos, políticos, mitológicos y de amor cortés. Será a partir de 1399 cuando comience a escribir sobre los derechos de las mujeres, con su “ Epístola del Dios del Amor” , en la que rechaza a los falsos amores y amantes: los que prometen y luego no dan.

Un año después, en 1400, escribió dos ensayos sobre el sentido del amor cortés: “ Dechado de Poissy” y “Debate de los dos amante s”. En ellos planteó el papel de la mujer en las composiciones poéticas.

En “La ciudad de las damas”,  la más importante de todas sus obras, escrita en 1405, clamó contra el sistema misógino y a favor de los derechos de las mujeres, relatando heroicas e históricas hazañas de mujeres reales y mitológicas.

“La cité des dames” (“La ciudad de las damas”) es la obra más importante de Christine de Pisan. En la imagen una de las primeras páginas de la edición de 1405 de este Manuscrito. Biblioteca Nacional Francesa (Cea+/Flickr)

“La cité des dames” (“La ciudad de las damas”) es la obra más importante de Christine de Pisan. En la imagen una de las primeras páginas de la edición de 1405 de este Manuscrito. Biblioteca Nacional Francesa (Cea+/Flickr)

En ella da voz a las mujeres como “ciudadanas” -estatus hasta ese momento exclusivo de los hombres- y crea una ciudad en la que ellas, al igual que ellos, tienen sus espacios y toman sus decisiones. “ La ciudad de las mujeres ” comienza así:

Me preguntaba cuáles podrían ser las razones que llevan a tantos hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres, criticándolas bien de palabra bien en escritos y tratados... Yo, que he nacido mujer, me puse a examinar mi carácter… Me propuse decidir, en conciencia, si el testimonio reunido por tantos varones ilustres podría estar equivocado. Pero, por más que intentaba volver sobre ello, apurando las ideas como quien va mondando una fruta, no podía entender ni admitir como bien fundado el juicio de los hombres sobre la naturaleza y conducta de las mujeres. Al mismo tiempo, sin embargo, yo me empeñaba en acusarlas porque pensaba que sería muy improbable que tantos hombres preclaros, tantos doctores de tan hondo entendimiento y universal clarividencia -me parece que todos habrán tenido que disfrutar de tales facultades- hayan podido discurrir de modo tan tajante y en tantas obras que me era casi imposible encontrar un texto moralizante, cualquiera que fuera el autor, sin toparme antes de llegar al final con algún párrafo o capítulo que acusara o despreciara a las mujeres....

 Christine sentada en un sillón de madera labrada con dosel, cubierto con un tapiz. Ilustración extraída de la miniatura de un manuscrito del siglo XV archivado en la Biblioteca Real de Bélgica, Bruselas. (Public Domain)

 Christine sentada en un sillón de madera labrada con dosel, cubierto con un tapiz. Ilustración extraída de la miniatura de un manuscrito del siglo XV archivado en la Biblioteca Real de Bélgica, Bruselas. ( Public Domain )

Querella de las mujeres y últimos años

Por medio de sus obras, Christine inició e impulsó un movimiento de defensa de la mujer que, durante el Renacimiento , sería conocido como la “ Querelle des Femmes ” (“ Querella de las mujeres ”): un debate histórico comenzado en la Edad Media -y continuado en épocas posteriores-, acerca de la naturaleza, la posición y la esencia de la mujer con respecto a su papel en la sociedad y la familia. En la  Querella, participaron mujeres pensadoras e intelectuales, que rechazaron las teorías que situaban a la mujer por debajo del hombre.

En este debate de carácter histórico, filosófico, teológico, científico, político y literario, la contribución de Christine de Pisan fue decisiva combatiendo a la mayoría que defendía la inferioridad natural de las mujeres con respecto a los hombres.

Su claridad de ideas y la firmeza de sus argumentos la llevaron a introducirse en un ámbito predominantemente masculino como era el campo de las letras, opinando sobre política, en la “ Epístola a la reina Isabel” (1405); redactando su autobiografía, “ La visión de Christine” (1405), como réplica a sus detractores y escribiendo sobre la justicia militar, en el “ Libro de los hechos de armas y de caballería” (1410).

A partir de 1410 Christine asiste a la guerra civil francesa y escribe dos nuevos libros: “ Lamentaciones sobre la guerra civil ” y “ El libro de la paz ”. Ante la caótica situación de París, abandona la ciudad en el año 1412, refugiándose en el convento de Poissy, donde ya se encontraba su hija. Allí dejará de escribir durante diez años.

La figura de Juana de Arco y los sucesos acaecidos en Orleans en 1421 harán que Christine se decida a volver a escribir tras una década de inactividad literaria. Estatua ecuestre de Juana de Arco, obra de Paul Dubois (1829–1905), París. (Siren-com/CC BY- SA 3.0)

La figura de Juana de Arco y los sucesos acaecidos en Orleans en 1421 harán que Christine se decida a volver a escribir tras una década de inactividad literaria. Estatua ecuestre de Juana de Arco, obra de Paul Dubois (1829–1905), París. (Siren-com/ CC BY- SA 3.0 )

Sin embargo, un hecho histórico hará que vuelva a escribir. Se trata de los acontecimientos que, en el año 1421, sacuden a la ciudad de Orleans, sitiada por los ingleses, apareciendo la figura de Juana de Arco, que guía a las tropas francesas consiguiendo levantar el cerco de la ciudad. Será entonces cuando escriba su última obra: “Canción en honor a Juana de Arco”. (1429)

A los sesenta y seis años, en 1430, Christine fallece en el monasterio. Como dato curioso, cabe señalar que Christine no sólo redactaba sus obras sino que también las copiaba y las ilustraba con miniaturas.

Sin embargo, aunque fue una escritora prolífica y muy reconocida en vida, la obra de Christine de Pisan caería en el olvido durante siglos. Habría que esperar hasta el año 1786, en vísperas de la Revolución Francesa , para que Louise de Kéralio la reivindicara. En el siglo XX, gracias a las traducciones de sus obras y al desarrollo de la historiografía de género, su obra volvería a ser puesta en valor y recuperada no sólo para los especialistas en el tema, sino también para el gran público.

Imagen de portada: “Christine en su estudio de la Biblioteca Real del palacio de Carlos VI”, ilustración perteneciente a Le Livre de la Cité des dames”, obra de Chistine de Pisan. (Cea+/Flickr)

Autor: Mariló T. A.

 

Fuentes:

 

Molina Reguilón, Ana. Biografía de Christine de Pisan. http://www.arteguias.com/biografia/christinedepisan.htm

Martínez, María Lara. La emancipación de la mujer en la obra de Christine de Pisan. http://www.ub.edu/demoment/jornadasfp2010/comunicaciones_pdf/lara-maria_christinedepisan_51.pdf

Vargas, Pablo. Christine de Pisan. La defensora de las mujeres. http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/christine-de-pisan-la-defensora-de-las-mujeres/20120831140528080409.html

ESTEVA DE LLOBET, Lola: Christine de Pizan, Madrid, Editorial del Orto, Biblioteca de Mujeres, 1999.

Régnier-Bohler, Danielle.  La palabra de las mujeres. Voces literarias, voces místicas. En: Historia de las Mujeres en Occidente. Barcelona: Círculo de lectores, 1994.

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