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Chullpas cerca del Parque Nacional del Manu, Perú. (CC BY 2.0)

Cámaras rituales de los Andes: Utilizadas en simulaciones secretas, cercanas a la muerte

En lugar de ser cámaras funerarias, las chullpas de Sillustani y Cutimbo se utilizaron para una simulación secreta cercana a la muerte en la que los candidatos volvían "resucitados".

La historia convencional afirma que los Incas aparecieron repentinamente durante el siglo XV, y dentro de noventa años su habilidad para modelar la piedra avanzó a un ritmo meteórico, desde simples rocas de río con mortero hasta monumentos megalíticos de machihembrado con mampostería tan apretada que un cabello de alpaca no se puede insertar entre los bloques.

Torre de entierro inca de calidad obviamente inferior a la chullpa más antigua y avanzada. (Foto: Diego Delso, Wikimedia Commons, Licencia CC-BY-SA 4.0)

Torre de entierro inca de calidad obviamente inferior a la chullpa más antigua y avanzada. (Foto: Diego Delso, Wikimedia Commons, Licencia CC-BY-SA 4.0)

Era bien sabido en toda la región que los Incas no eran expertos en mampostería monolítica, como se demostró cuando 20,000 hombres intentaron arrastrar una piedra gigantesca del templo de Saqsayhuaman, solo para que 3000 de ellos fueran aplastados cuando las cuerdas fallaron. De hecho, donde quiera que uno viaje por los Andes, no faltan pruebas de que las adiciones hechas por los Incas a las estructuras existentes palidecen tanto en calidad como en escala.

Vista de Saqsayhuaman, una ciudadela en las afueras del norte de la ciudad de Cusco. (CC BY-SA 4.0)

Vista de Saqsayhuaman, una ciudadela en las afueras del norte de la ciudad de Cusco. (CC BY-SA 4.0)

Dos lugares donde se destaca esta diferencia son Cutimbo (o Kutimpu) y Sillustani, donde existen algunas torres muy inusuales llamadas chullpas. Al reconsiderar su técnica de construcción, también podemos revelar cómo un ritual antiguo, una vez practicado a escala global, tuvo lugar aquí, revalorizando la idea equivocada de que estas torres inusuales se construyeron con el entierro en mente.

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