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Portada - Imagen representativa de un elefante de guerra. La fortaleza recientemente descubierta en Berenike protegía un puerto que suministraba elefantes de guerra. Fuente: CC BY SA

Descubierta en Egipto fortaleza de hace 2.300 años destinada a proteger un puerto que suministraba elefantes de guerra

Un equipo arqueológico polaco-estadounidense ha descubierto las ruinas de una fortaleza de hace 2.300 años que en el pasado protegía el antiguo puerto egipcio de “Berenike”, situado estratégicamente en la costa del mar Rojo. El puerto ayudaba a suministrar elefantes de guerra al ejército de los Ptolomeos, y se han hallado también en el yacimiento fragmentos de cráneo de elefante.

Un artículo de Live Science publicaba los nombres de los directores principales del equipo arqueológico polaco-estadounidense que descubrió la fortaleza; Steven Sidebotham, profesor de historia antigua y arqueología de la Universidad de Delaware, e Iwona Zych, directora adjunta del Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia.

Históricamente, Berenike era un importante eslabón militar en una cadena de puertos construidos a lo largo de la costa del mar Rojo para abastecer de elefantes de guerra al ejército de los Ptolomeos, una dinastía faraónica que descendía de uno de los generales de Alejandro Magno. En el año 2014, un artículo de Live Science publicaba los resultados de estudios genéticos que revelaron que los Ptolomeos importaban sus elefantes de Eritrea, una región de África Oriental.

Parte de la fortaleza descubierta recientemente en Berenike, antiguo puerto egipcio a orillas del mar Rojo. Crédito: S.E. Sidebotham/Universidad de Cambridge

Parte de la fortaleza descubierta recientemente en Berenike, antiguo puerto egipcio a orillas del mar Rojo. Crédito: S.E. Sidebotham/Universidad de Cambridge

El artículo de los arqueólogos sobre el reciente descubrimiento informa de que estas “Considerables fortificaciones” tenían “murallas de doble línea” diseñadas para proteger el sector occidental de la fortaleza, mientras que “una sola línea era suficiente más al este y al norte...” Además, “se construyeron torres cuadradas en las esquinas y en los lugares estratégicos donde se conectaban las secciones de las murallas.”

Después del 30 a. C., bajo el dominio romano, el comercio se expandió rápidamente en Berenike, convirtiéndose la ciudad en un importante centro económico hasta el siglo VI d. C., con una amplia red comercial que se extendía “desde Grecia e Italia hasta el sur de Arabia, la India, la península de Malaca, Etiopía y África Oriental”, como escribían los arqueólogos Marek Woźniakand y Joanna Rądkowska, del equipo de la Universidad de Varsovia, en un artículo publicado online en la revista Antiquity.

Berenike es también muy famosa por sus cementerios de animales, en los que se han encontrado decenas de perros, gatos y monos cuidadosamente enterrados, algunos de ellos aún con sus collares de hierro.  El cuidadoso tratamiento de los cadáveres sugiere una relación emocional entre humanos y animales, similar a la que existe hoy en día.

Fortificada para defenderse de ataques terrestres

Según los arqueólogos, “El sector de mayor tamaño y más poderosamente fortificado de la fortaleza tiene unos 525 pies (160 metros) de largo y 262 pies (80 metros) de ancho.” Consta de “tres grandes patios y varias estructuras asociadas, formando un complejo fortificado cerrado de talleres y tiendas.” Es más, “las murallas dobles miran tierra adentro”, lo que sugiere que la fortaleza “defendía ataques procedentes de esa dirección,” según Woźniak y Rądkowska.

Explorando las puertas de entrada de la fortaleza, los arqueólogos encontraron “un pozo de roca tallada y una serie de desagües y cisternas que recogían, almacenaban y distribuían tanto agua subterránea como agua de lluvia”. Los investigadores estiman que las dos cisternas de mayor tamaño “podían almacenar más de 17.000 litros de agua,” según escriben Woźniak y Rądkowska. Esta observación sugiere a los investigadores que quizás Berenike disfrutaba por aquel entonces de “un clima más húmedo que en la actualidad.”

En la cara interior de la muralla defensiva norte, en un antiguo vertedero de basuras, los arqueólogos descubrieron figurillas de terracota, monedas y un fragmento del cráneo de un elefante, recuerdo de los días en los que los elefantes eran los auténticos tanques del campo de batalla.

El equipo de investigadores también encontró una serie de desagües y cisternas que podrían haber almacenado en su momento más de 17.000 litros de agua. Crédito: S.E. Sidebotham / Universidad de Cambridge

El equipo de investigadores también encontró una serie de desagües y cisternas que podrían haber almacenado en su momento más de 17.000 litros de agua. Crédito: S.E. Sidebotham / Universidad de Cambridge

Los antiguos elefantes de guerra

Un artículo de investigación publicado en la web Warfare History Network nos habla de la historia de los elefantes de guerra en el antiguo Egipto, informando de que allá por el 331 a. C., en lo que hoy es el norte de Irak, Alejandro Magno se las vio cara a cara con el rey persa Darío III: “200.000 tropas persas con 15 elefantes asiáticos de guerra” no pudieron superar las táctica de guerra de Alejandro, y tras la captura de Babilonia el uso de elefantes de guerra se convirtió en algo generalizado al oeste de Persia.

En un dato directamente relevante para esta historia, en el 217 a. C., Antíoco III, rey de los Seléucidas, reclutó un ejército formado por “62.000 tropas de infantería, 6.000 de caballería y 102 elefantes de guerra” (del tipo asiático, más grande), enfrentándose a Ptolomeo IV en la batalla de Rafia (Palestina). Ptolomeo IV comandaba 70.000 tropas de infantería, 5.000 de caballería y 73 elefantes (del tipo africano de bosque, de menor tamaño), pero a pesar de utilizar elefantes más pequeños, Ptolomeo IV derrotó a los Seléucidas.

Mientras que la fortaleza recientemente descubierta ofrece información a los climatólogos, hidrólogos, historiadores militares y especialistas en economía y comercio antiguo, para el lector más compasivo es un santuario dedicado a la terrible historia de la cría y el entrenamiento de elefantes para combatir en las guerras de los seres humanos. Realmente triste.

Imagen de portada: Imagen representativa de un elefante de guerra. La fortaleza recientemente descubierta en Berenike protegía un puerto que suministraba elefantes de guerra. Fuente: CC BY SA

Autor: Ashley Cowie

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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