Portada-Fotografía de varios grupos de esferas de piedra pertenecientes al Parque de las Esferas de Palmar Sur en Costa Rica. (Anita Gould/Flickr)

Las Enigmáticas Esferas de Piedra de Costa Rica

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Las Esferas de Piedra de Costa Rica son singulares monolitos. Por ahora se han contado más de 500 esferas de tamaños que oscilan entre los 30 cm y los 257 cm y , por ende, sus pesos van desde unos pocos kilos hasta superar las 16 toneladas. Además se caracterizan por la perfección de su acabado, y algunas cuentan con sofisticados petroglifos, en alto y bajo relieve. Los arqueólogos no han podido datar cuándo fueron talladas, de qué manera se esculpieron, ni cómo fueron trasportadas hasta, incluso, una isla.

En el año 2014, la Unesco nombró al conjunto de asentamientos cacicales precolombinos con esferas de piedra ubicados en Costa Rica , Patrimonio de la Humanidad. Las conocidas coloquialmente como bolas de Costa Rica son únicas en el mundo y se hallan situadas principalmente al sur de Costa Rica, en la llanura del delta del río Diquís , en la península de Osa y en la Isla del Caño . Misteriosas, perfectas, incomprensibles, hermosas… Son infinitos los calificativos con que podemos describirlas. Tantos como los misterios que parecen rodearlas.

Historia del Descubrimiento

Las primeras esferas fueron descubiertas en el año 1939, cuando la compañía estadounidense " United Fruit Company " inició la siembra de miles de hectáreas de plataneras. Pero los trabajos de "limpieza del bosque" muy pronto se vieron ralentizados ante la presencia de unas extrañas rocas redondas de granito, de muy diversos tamaños y volúmenes.

Situación geográfica del delta del río Diquís, lugar en el que se descubrieron las esferas de piedra. (A. Egitto/CC BY-SA 3.0)

Situación geográfica del delta del río Diquís, lugar en el que se descubrieron las esferas de piedra. ( A. Egitto/ CC BY-SA 3.0 )

Los peones informaron del problema a su patrón, George P. Chittenden -quien trabajaba como explorador y compraba tierras en el Delta del Diquís. Chittenden ordenó retirar las esferas que podían ser movidas mediante palancas y empujadas por tractores. Pero no le quedó más remedio que esperar a la llegada de maquinaria especializada para desalojar las más pesadas.

Chittenden informó del hallazgo a su compatriota, la arqueóloga Doris Zemurray Stone , quien le suplicó  que no tocara más esferas hasta que pudiera analizarlas, pero la gran mayoría ya habían sido movidas. La arqueóloga llegó a las fincas en abril de 1940, iniciando una serie de primeros estudios, pero le fue imposible obtener una datación coherente de las esferas, ni esclarecer su posible origen. Tampoco logró hallar evidencias arqueológicas que justificaran la perfección de su manufactura.  

La investigadora observó muchos grupos de esferas y averiguó que originalmente estaban acompañadas por grandes estatuas de piedra que representaban figuras animales y humanas. Hoy los astrofísicos que estudian los equinoccios, solsticios y los alineamientos de las esferas lamentan la perdida de la posición exacta de aquellas inmensas estatuas, pues con ellas se perdió la observación de las sombras reflejadas por el sol en su trayectoria y su posible utilidad como calendario astronómico. Además, la doctora Stone fue la primera en percatarse de que en toda la zona del Diquís, no existen canteras del material utilizado en la fabricación de las esferas.

Por ahora se han contado más de 500 esferas de tamaños que oscilan entre los 30 cm y los 257cm y con pesos que van desde unos pocos kilos hasta superar las 16 toneladas. Además se caracterizan por la perfección de su acabado, y algunas cuentan con sofisticados petroglifos, en alto y bajo relieve, como los que aparecen en la foto. Los arqueólogos no han podido datar cuándo fueron talladas, de qué manera las esculpieron ni cómo fueron trasportadas hasta, incluso, una isla. (Axxis10/CC BY-SA 3.0)

Por ahora se han contado más de 500 esferas de tamaños que oscilan entre los 30 cm y los 257cm y con pesos que van desde unos pocos kilos hasta superar las 16 toneladas. Además se caracterizan por la perfección de su acabado, y algunas cuentan con sofisticados petroglifos, en alto y bajo relieve, como los que aparecen en la foto. Los arqueólogos no han podido datar cuándo fueron talladas, de qué manera las esculpieron ni cómo fueron trasportadas hasta, incluso, una isla. (Axxis10/ CC BY-SA 3.0 )

En 1943, la Dra. Stone publicó sus conclusiones. En agradecimiento al funcionario de la compañía platanera, registró a George P. Chittenden como descubridor de las gigantescas esferas de piedra en el Delta del Diquís.  

Años después, en 1948, el reconocido arqueólogo Samuel K. Lothrop, experto en civilizaciones indígenas americanas, fue invitado por la Doctora Stone a visitar el Delta del Diquís. Lothrop quedó fascinado por la riqueza arqueológica del lugar e inició su exhaustiva investigación.  

El trabajo de ambos les llevó a la conclusión de que no existe registro pétreo alguno, en ningún otro lugar del mundo, similar a las esferas costarricenses. Entre las características que las convierten en únicas destacaron la extraordinaria cantidad producida, su gran tamaño y perfección, el fino acabado de sus superficies y la existencia de conjuntos de esferas que forman alineaciones o figuras geométricas.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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