Portada - Tumba de la reina Puabi (izquierda) y restos de sirvientes sacrificadas hallados en la Gran Fosa de la Muerte de Ur (derecha). Fuente: Sumerian Shakespeare

La Gran Fosa de la Muerte de Ur: sacrificios humanos masivos en la antigua Mesopotamia

Durante las excavaciones de Ur llevadas a cabo por Sir Charles Leonard Woolley entre los años 1922 y 1934, cualquier entierro sin cámara funeraria recibía el nombre de ‘fosa de la muerte’ (eran conocidas también como ‘fosas funerarias’). Posiblemente la más impresionante fosa de la muerte excavada por Woolley y su equipo fue la PG 1237, a la que Woolley bautizó como ‘La Gran Fosa de la Muerte’ debido a la gran cantidad de cuerpos que fueron encontrados en ella. Estos cuerpos fueron dispuestos ordenadamente en hileras y estaban lujosamente vestidos. Habitualmente se cree que estos individuos fueron víctimas sacrificiales que acompañaron a su amo / ama en su último viaje al más allá. No está claro, sin embargo, que lo hicieran voluntariamente.

PG 1237 – La más famosa fosa de la muerte de Ur

Durante las excavaciones arqueológicas de Woolley en Ur, un total de seis entierros fueron designados como ‘fosas de la muerte’. En general se trataba de sepulcros y cámaras subterráneas conectados con la superficie a través de un pozo vertical. Estas ‘fosas de la muerte’, según se creía, habrían sido construidas en las cercanías o incluso adyacentes a la tumba de un individuo ilustre. Sin embargo, esta hipótesis ha sido cuestionada en los últimos tiempos. En cualquier caso, las ‘fosas de la muerte’ descubiertas por Woolley y su equipo fueron ocupadas por los restos de sirvientes que habrían pertenecido a algún personaje importante.

 ‘Carnero en un matorral’, escultura descubierta en PG 1237. (Jack1956/CC BY SA 3.0)

 ‘Carnero en un matorral’, escultura descubierta en PG 1237. (Jack1956/ CC BY SA 3.0 )

La más impresionante de las ‘fosas de la muerte’ de Woolley es la designada con el código PG 1237, bautizada por Woolley como la ‘Gran Fosa de la Muerte'. En este ‘fosa de la muerte’ Woolley y su equipo identificaron los restos de un total de 74 individuos, seis de los cuales eran hombres y el resto mujeres. Los cuerpos de los seis hombres fueron hallados cerca de la entrada de la ‘fosa de la muerte’ y estaban equipados con un casco y armas.

Se cree que estos hombres ejercían el oficio de guardias y eran los encargados de proteger el sepulcro contra eventuales ladrones de tumbas. En cuanto a las mujeres, la mayor parte de ellas fueron dispuestas en cuatro hileras en la esquina noroeste de la tumba, mientras que seis de ellas se encontraban bajo un dosel en la esquina sur y otras seis cerca de tres liras junto a la pared sudeste de la tumba.

Mapa esquemático de la Gran Fosa de la Muerte. (All Mesopotamia)

Mapa esquemático de la Gran Fosa de la Muerte. ( All Mesopotamia )

Woolley era de la opinión de que todos los individuos enterrados en la “Gran Fosa de la Muerte” eran los sirvientes de un personaje importante cuya cámara sepulcral habría sido destruida en algún momento del pasado. Este punto de vista, sin embargo, ha sido cuestionado en los últimos tiempos. En la tesis de doctorado de Aubrey Baadsgaard sobre moda en la Mesopotamia Dinástica Temprana, presentada en el año 2008, la autora sugería que la persona para quien fue construida la ‘Gran Fosa de la Muerte’ era una de las mujeres enterradas en la propia tumba, y que Woolley podría haber pasado por alto este detalle.

El Cuerpo 61

Baadsgaard señalaba que uno de los individuos, designado con el código ‘Cuerpo 61’, estaba más lujosamente ornamentado que el resto de sus acompañantes femeninos. A diferencia de las demás mujeres, que llevaban sencillos tocados de oro, plata y lapislázuli, el tocado del Cuerpo 61 era mucho más elaborado. La única mujer que posee un tocado ornamentado de forma similar es Puabi, considerada por lo general una antigua reina mesopotámica. Se ha descubierto asimismo que el conjunto de joyas del Cuerpo 61 también se asemeja al de Puabi, así como al de la mujer regia desconocida enterrada en PG 1054, lo que nos lleva a la conclusión que el Cuerpo 61 pertenece a la dueña de la ‘Gran Fosa de la Muerte’.

Tocado ornamentado y collares descubiertos en tumbas de la antigua realeza sumeria. Museo Británico (JMail/CC BY SA 3.0)

Tocado ornamentado y collares descubiertos en tumbas de la antigua realeza sumeria. Museo Británico (JMail/ CC BY SA 3.0 )

Otros interrogantes sobre la ‘Gran Fosa de la Muerte’, sin embargo, aún siguen sin respuesta. El más intrigante de todos ellos quizás sea el relacionado con la forma en que murieron los sirvientes. Basándose en la disposición de los cuerpos, Woolley propuso que estos individuos habrían acompañado voluntariamente a su ama al más allá. Woolley también sugirió que habrían ingerido algún tipo de veneno, que les habría provocado la muerte o la pérdida de la consciencia.

Preguntas sin respuesta

Un estudio realizado por el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania sobre los cráneos de una mujer y un soldado, sin embargo, encontró signos de fracturas pre-mortem causadas por un instrumento romo. Una de las teorías que surgen partiendo de este hallazgo es que la dosis de veneno consumido por algunos de los sirvientes no fue suficiente para acabar con su vida, por lo que fueron golpeados en la cabeza para evitar que fuesen enterrados vivos.

Reconstrucción del tocado y las joyas que llevaba una de las sirvientas de la reina Pu-abi, sacrificadas para seguir atendiendo a su señora en el más allá. (Sumerian Shakespeare)

Reconstrucción del tocado y las joyas que llevaba una de las sirvientas de la reina Pu-abi, sacrificadas para seguir atendiendo a su señora en el más allá. ( Sumerian Shakespeare )

De forma alternativa, se ha sugerido que primero se suministró a las víctimas un sedante y después fueron golpeadas hasta la muerte cuando ya estaban inconscientes. Esto parece poco probable, sin embargo, ya que habría sido más engorroso de lo necesario, y de ser cierto todos los cráneos mostrarían signos de fracturas pre-mortem como los que se han observado en los dos cráneos estudiados. En resumidas cuentas, esta cuestión sigue abierta, y serán necesarias nuevas investigaciones para resolverla.

Imagen de portada: Tumba de la reina Puabi (izquierda) y restos de sirvientes sacrificadas hallados en la Gran Fosa de la Muerte de Ur (derecha). Fuente: Sumerian Shakespeare

Autor: Wu Mingren  

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

 

Referencias:

Connor, S., 2004. 'Forgotten' head-dresses shed light on Mesopotamian death rites. [Online]
Disponible en: https://www.independent.co.uk/news/science/forgotten-head-dresses-shed-light-on-mesopotamian-death-rites-561041.html

Hirst, K. K., 2017. Leonard Woolley at the Royal Cemetery of Ur. [Online]
Disponible en: https://www.thoughtco.com/leonard-woolley-royal-cemetery-of-ur-171679

Iraq's Ancient Past: Rediscovering Ur's Royal Cemetery, 2018. Challenging Theories. [Online]
Disponible en: https://www.penn.museum/sites/iraq/?page_id=225

Iraq's Ancient Past: Rediscovering Ur's Royal Cemetery, 2018. The Death Pit. [Online]
Disponible en: https://www.penn.museum/sites/iraq/?page_id=208

Reade, J., 2003. The Great Death Pit at Ur. In: J. Aruz & R. Wallenfels, eds. Art of the First Cities: The Third Millennium B.C. from the Mediterranean to the Indus. New York: The Metropolitan Museum of Art, pp. 120-134.

Sumerian Shakespeare, 2018. Exploration of the Royal Tombs of Ur. [Online]
Disponible en: http://sumerianshakespeare.com/117701/117801.html

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