Portada-Reconstrucción en 3D de la zona minera del valle del Eria (Fotografía: Javier F. Lozano/La Gran Época/Sinc)

Drones y tecnología láser revelan los secretos de una antigua mina de oro romana en España

La combinación de tecnología láser aerotransportada e imágenes de drones ha logrado ofrecer una novedosa información sobre el valle del Eria, ubicado en León, España, obteniéndose imágenes en 3D que revelan estructuras ocultas.

En esta zona se encontraba una de las mayores minas de oro del Imperio Romano , pero en la actualidad apenas se pueden distinguir estos yacimientos a simple vista, debido a la espesa cubierta vegetal. Sin embargo, esta nueva metodología amplía las perspectivas para los arqueólogos.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Salamanca es el que ha empleado este novedoso método consistente en combinar la información que ofrecen la tecnología láser aerotransportada (LIDAR: Laser Imaging Detection and Ranging) y la fotogrametría aérea captada desde drones para elaborar imágenes en 3D de las explotaciones mineras.

El uso de drones, combinado con otras modernas tecnologías, ayuda a los arqueólogos a ampliar sus perspectivas sobre las zonas a estudiar. En la imagen, dron civil AltiGator OnyxStar Fox-C8 XT en pleno vuelo. (ZullyC3P/ CC BY-SA 4.0)

El uso de drones, combinado con otras modernas tecnologías, ayuda a los arqueólogos a ampliar sus perspectivas sobre las zonas a estudiar. En la imagen, dron civil AltiGator OnyxStar Fox-C8 XT en pleno vuelo. (ZullyC3P/ CC BY-SA 4.0 )

Los datos más recientes indican que en esta zona se ubicaba uno de los mayores complejos mineros para la extracción de oro del Imperio Romano, cuyas estructuras aún se conservan sobre el terreno, aunque se aprecian con dificultad a simple vista por encontrarse cubiertas de vegetación. Gracias a esta nueva metodología los investigadores han averiguado muchos más detalles acerca de los canales hidráulicos que sirvieron para explotar los yacimientos que, hasta ahora, permanecían ocultos por falta de resolución.

En un artículo publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports , los científicos describen este procedimiento, que puede ser de gran utilidad para los arqueólogos y que, en este caso, ha permitido descubrir la existencia de drenajes perpendiculares a los canales principales, que pudieron servir de aliviadero para evacuar agua cuando hubiese un excedente que pusiera en peligro las labores mineras o como derivaciones hacia otros puntos de interés de las explotaciones.

Además, los drones y los modelos digitales “ofrecen pruebas claras de que las minas más altas son las más recientes, ya que cortan a las inferiores, corroborando lo que habían propuesto otros investigadores”, explica Javier Fernández Lozano , geólogo de la Universidad de Salamanca que firma el artículo junto a su compañero Gabriel Gutiérrez Alonso . Este dato confirma que los romanos disponían de un elaborado método de extracción sistemática que, probablemente, empleaba a un grupo numeroso de personal cualificado.

Lingotes de plomo procedentes de las minas romanas de Carthago Nova, Hispania. Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, España. (Public Domain)

Lingotes de plomo procedentes de las minas romanas de Carthago Nova, Hispania. Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, España. ( Public Domain )

Las fotografías aéreas ayudan a detectar este tipo de estructuras, pero cuando la vegetación es abundante, no sirven de mucho. En cambio, la tecnología LiDAR permite cartografiar el terreno de forma fiable: desde el aire se envía un pulso láser que rebota contra el suelo y va ofreciendo información sobre el relieve topográfico, aunque haya vegetación presente.

Sin embargo, la resolución disponible no siempre permite apreciar ciertos detalles. Por eso los investigadores han utilizado un dron para obtener nuevas imágenes que complementen sus datos. Al comparar las dos técnicas y someter la información a cálculos estadísticos y técnicas de tratamiento de imagen, han conseguido detectar muchos detalles novedosos que se aprecian perfectamente en 3D.

Creación de un geoparque

Los autores del trabajo consideran que este resultado no sólo es útil para los profesionales, sino que podría ofrecer un gran atractivo para el público en general y potenciar el turismo de las comarcas de La Cabrera y Valdería, sobre las que se asienta este antiguo distrito minero romano. Lo ideal sería “ llegar a conseguir un geoparque”, título que otorga la UNESCO a los territorios con un especial interés geológico y cultural. La información digital sobre las actividades mineras romanas podría incorporarse a páginas web, aplicaciones o centros de interpretación, y permitiría apreciar lo que no es posible observar sobre el terreno de forma directa.

Carril o canal romano en Llamas de Cabrera, en la comarca natural leonesa de La Cabrera, España. (Karkeixa/Public Domain)

Carril o canal romano en Llamas de Cabrera, en la comarca natural leonesa de La Cabrera, España. (Karkeixa/ Public Domain )

Entre la cumbre del Teleno, a 2.188 metros de altitud, y la localidad de Castrocontrigo, a 911 metros, se extienden más de 13.000 hectáreas de antigua explotación minera romana, hoy parcialmente oculta. Los cálculos más recientes señalan que la suma del oro extraído entre la Sierra del Teleno y la Cuenca del Eria podría haber superado las 9 toneladas, cantidad mucho mayor que la de otra explotación aurífera leonesa mucho más conocida, Las Médulas , donde los romanos habrían logrado obtener entre 3,5 y 5 toneladas.

Según Javier Fernández Lozano, estos datos permiten afirmar que, por su extensión, se trata de uno de los mayores distritos de extracción minera de oro del Imperio Romano. Sin embargo, el tiempo ha ido borrando sus huellas, de modo que este tipo de estudios y la recreación de sus datos en forma de imágenes accesibles para el gran público pueden dar a conocer este patrimonio geológico e histórico de indudable interés.

Imagen de portada: Reconstrucción en 3D de la zona minera del valle del Eria ( Fotografía: Javier F. Lozano )

Autor: Agencia SINC

Este artículo fue publicado con anterioridad en La Gran Época y ha sido publicado de nuevo en www.ancient-origins.es con permiso.

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