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esqueleto de uno de los jóvenes soldados del siglo XVII enterrados en lo que ahora es el campus de la Universidad de Durham (Foto: Richard Annis).

Descubiertos los trágicos restos de varios niños-soldado escoceses prisioneros en una fosa común del siglo XVII

Los arqueólogos dicen haber confirmado que los esqueletos desenterrados en una fosa común del norte de Inglaterra eran prisioneros escoceses, entre los que había niños-soldado de hasta 13 años de edad y que murieron tras ser capturados en 1650 en una de las batallas de la Guerra Civil Inglesa. Hasta 6.000 escoceses fueron hechos prisioneros en esa batalla, y muchos de ellos fueron conducidos hasta Durham, en Inglaterra, donde la mayor parte de ellos perecieron a causa de las duras condiciones a las que estaban sometidos.

Gracias a los análisis científicos, la datación y el registro histórico escrito, los investigadores han llegado a la conclusión de que la única explicación plausible es que los individuos enterrados en esta fosa común fuesen prisioneros capturados en la corta aunque sangrienta batalla de Dunbar, y que acabarían muriendo más tarde en Durham, Inglaterra.

“Cromwell en Dunbar,” Pintura de 1886 obra de Andrew Carrick Gow (Wikimedia Commons)

“Cromwell en Dunbar,” Pintura de 1886 obra de Andrew Carrick Gow (Wikimedia Commons)

Los arqueólogos de la Universidad de Durham, al norte de Inglaterra, se encontraron con la fosa común cuando se estaban llevando a cabo las excavaciones previas a la construcción de un café en la librería de la universidad. Al menos 17 cuerpos fueron enterrados en esta tumba, pero pudo llegar a contener hasta 29. Fueron exhumados todos, menos uno.

“Aunque desconocemos su número exacto, se piensa que alrededor de 1.700 soldados escoceses murieron por la desnutrición, las enfermedades y el frío al marchar durante más de 100 millas desde el Sudeste de Escocia hasta Durham, al Nordeste de Inglaterra, donde fueron encarcelados en los calabozos de la Catedral y el Castillo de Durham, que por aquel entonces llevaban sin utilizarse bastante tiempo,” podemos leer en un artículo de la web de la Universidad de Durham. “Lo que ocurrió con sus cuerpos ha sido un misterio durante casi 400 años, pero los investigadores de la Universidad de Durham creen que finalmente han empezado a resolver este misterio.”

La datación mediante radiocarbono realizada tras ser desenterrados los cuerpos en el año 2013 indicaba que la fecha de su muerte había sido anterior a 1650. Pero los científicos seleccionaron más cuidadosamente cuatro nuevas muestras y volvieron a datarlas mediante radiocarbono, con lo que se demostró que este grupo de muchachos y hombres había sido enterrado entre los años 1625 y 1660. El análisis de los elementos encontrados junto con sus cuerpos apunta a que muy probablemente fueran escoceses. Esta evidencia, además de la presencia de pipas de arcilla, en uso en Escocia desde 1620 en adelante, ayudaron a los arqueólogos a llegar a la conclusión de que los individuos allí enterrados, todos varones de entre 13 y 25 años en el momento de su muerte, habían sido hechos prisioneros en la batalla de Dunbar.

Vista del Castillo de Durham, a la izquierda, y la Catedral de Durham, a la derecha, en cuyos sótanos unos 3.000 prisioneros de guerra escoceses fueron encarcelados tras la batalla de Dunbar. Sus cuerpos fueron descubiertos cerca de la catedral de Durham, en la que hoy es el campus de la Universidad de Durham. (Foto: Steve F-E-Cameron/Wikimedia Commons)

Vista del Castillo de Durham, a la izquierda, y la Catedral de Durham, a la derecha, en cuyos sótanos unos 3.000 prisioneros de guerra escoceses fueron encarcelados tras la batalla de Dunbar. Sus cuerpos fueron descubiertos cerca de la catedral de Durham, en la que hoy es el campus de la Universidad de Durham. (Foto: Steve F-E-Cameron/Wikimedia Commons)

“La de Dunbar fue una de las más cortas, brutales y sangrientas batallas de las guerras civiles del siglo XVII. En menos de una hora el ejército Parlamentario inglés, bajo el mando de Oliver Cromwell, derrotó al ejército escocés de Covenanters que apoyaba las aspiraciones de Carlos II al trono escocés,” leemos en el artículo de la Universidad de Durham.

El arqueólogo decano de la universidad, Richard Annis, calificó el hallazgo de muy significativo y añadió que puede haber más fosas comunes de la batalla de Dunbar bajo otros edificios de la universidad. Los historiadores ofrecen un amplio rango para la estimación del número de los que murieron en la batalla: entre 300 y 5.000. Los estudiosos modernos han calculado que los ingleses hicieron prisioneros a 6.000 escoceses, de los cuales unos 1.000 estaban enfermos o heridos y fueron liberados.

Otros 1.000 pudieron morir durante el camino a Durham desde Escocia, de hambre, cansancio y enfermedades gastrointestinales entre las que probablemente se encontrara la disentería. Los ingleses también ejecutaron a cierto número de ellos, mientras que otros escaparon, dejando el número de encarcelados en los calabozos del Castillo y la Catedral de Durham en unos 3.000. La catedral se encontraba vacía como había ordenado Cromwell, al igual que el resto de catedrales inglesas, ya que el culto católico estaba siendo suprimido y sus clérigos expulsados. Unos 1.700 prisioneros de la batalla de Dunbar murieron en Durham.

“Este enterramiento fue una operación militar: los cuerpos sin vida eran arrojados al interior de dos fosas, y este proceso probablemente se prolongó durante algunos días,” explica Annis. “Se encontraban en lo más profundo de lo que serían por aquel entonces los sótanos del castillo, tan lejos como les fuera posible a sus captores del propio edificio del castillo. Estaban perdidos, olvidados.” La canónigo de la catedral de Durham Rosalind Brown ha comentado que la catedral trabajará con las partes interesadas para volver a enterrar los cuerpos de forma acorde con su tradición cristiana, que muy probablemente fuera la Presbiteriana Escocesa.

Imagen de portada: esqueleto de uno de los jóvenes soldados del siglo XVII enterrados en lo que ahora es el campus de la Universidad de Durham (Foto: Richard Annis).

Autor: Mark Miller

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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