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Los Feroces Amorreos y el Primer Rey del Imperio Babilónico

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Los Amorreos, también llamados Amurru (en acadio) o Martu (en sumerio), fueron un antiguo pueblo de habla semítica que dominó la historia de Mesopotamia, Siria y Palestina entre los años 2.000 y 1.600 a. C. Tribus nómadas que simplemente tomaban por la fuerza las tierras que necesitaban, los amorreos eran feroces guerreros. Por dos veces conquistaron Babilonia y Mesopotamia (a finales del tercer milenio a. C. y principios del segundo), fundando nuevas ciudades-estado, de las que Babilonia fue la más famosa. Su rey más célebre, Hammurabi, fue, además, el primer rey del Imperio Babilónico.

El nombre "amorreo" literalmente quiere decir "el alto." En las fuentes mesopotámicas de Sumerios, Acadios y Asirios, los amorreos aparecen como pueblos nómadas ubicados en la región montañosa de Jebel Bishri, al norte de Siria, llamada "la montaña de los Amorreos." Procedían de una antigua tribu de Canaanitas, (aunque técnicamente no eran de etnia canaanita), que habitó la región al noreste del río Jordán. Al parecer los amorreos eran clanes nómadas dirigidos por jefes tribales, que se adentraban en las tierras que necesitaban para apacentar a sus rebaños.  Alguna obra literaria acadia habla en tono desdeñoso de ellos lo que implica que tanto los acadios como los sumerios veían su forma nómada de vida con repugnancia y desprecio:

El MARTU, que no conoce ningún grano.... El MARTU que no conoce casa, ni ciudad, los patanes de las montañas.... El MARTU que desentierra trufas ... que no dobla sus rodillas [para cultivar la tierra], que come la carne cruda, que no tiene ninguna casa durante su vida, que no es enterrado después de la muerte...

(Chiera 1934, 58, 112).

En Egipto, llamaban "Amar" a los amorreos y eran representados sobre los monumentos con piel clara, pelo claro, ojos azules, narices curvas, y barbas puntiagudas. Además eran, supuestamente, hombres de gran estatura. Uno de sus reyes, Og, fue descrito por Moisés (Deuteronomio 3,11) como el último "superviviente de los gigantes" y su cama medía 13.5 pies (4 metros) de largo.

Ilustración de la supuesta cama gigante de Og (grabado circa 1770). Public Domain

Ilustración de la supuesta cama gigante de Og (grabado circa 1770). Public Domain

Los amorreos mantuvieron estrechas relaciones con los sumerios durante un largo período de tiempo (antes de su hegemonía sobre la región) y es posible que adoptaran elementos de la religión sumeria a lo largo de los siglos. Los amorreos integraron a un nuevo dios en la religión sumeria, Marduk, al que elevaron a una posición suprema sobre todos los demás dioses. Conocido como dios de las tormentas hasta entonces, Marduk vino a asumir el papel de deidad principal, relatándose la historia de su ascenso a la supremacía en el mito épico titulado Enuma Elish. Los amorreos también adoraban al dios-luna Sin y a Amurru.

Relieve de Marduk, perteneciente al legado mesopotámico del Museo del Louvre. Public Domain

Relieve de Marduk, perteneciente al legado mesopotámico del Museo del Louvre. Public Domain

"El adorador de Larsa”, estatua votiva dedicada al dios Amurru, aproximadamente del segundo milenio a. C., Louvre. Public Domain

"El adorador de Larsa”, estatua votiva dedicada al dios Amurru, aproximadamente del segundo milenio a. C., Louvre. Public Domain

Los amorreos escribían en un dialecto del acadio descubierto en tablillas de la antigua ciudad de Mari (la actual Siria) datadas a partir del año 1800 a. C. Ya que su lengua muestra formas semíticas del noroeste,  en cuanto a palabras y sintaxis, se cree que pudo tratarse de una variante noroccidental de las lenguas canaanitas, en las que se incluyen otras lenguas como el hebreo o el fenicio. Las  principales fuentes para el estudio de dicha lengua son los nombres propios que han llegado hasta nosotros a través de textos no amorreos. Muchos de estos nombres son similares a nombres posteriores bíblicos hebreos. En la época oscura, entre los años 1600 y 1100 a. C., la lengua amorrea desapareció de Babilonia y el curso medio del Éufrates. En Siria y Palestina, sin embargo, se convirtió en la lengua predominante y se la puede encontrar en inscripciones antiguas datadas cerca del final del segundo milenio a. C.

La decadencia de la lengua sumeria en Mesopotamia coincidió en el tiempo con la invasión amorrea más famosa. La última dinastía sumeria cayó alrededor del año 2000 a. C. y posteriormente Mesopotamia se vio arrastrada a la guerra y al caos durante casi un siglo. Alrededor del año 1.900 a. C. los amorreos ya habían logrado hacerse con el control de la mayor parte de la región mesopotámica. Las inscripciones y tablillas de los antiguos babilonios indican que ocuparon parte de Siria, la tierra al este de Israel hacia el 1.900 a. C. Ya establecidos en Mesopotamia, los amorreos comenzaron a saquear ciudades neo-sumerias, conquistando finalmente Babilonia y haciéndola su capital en el 1959 a. C. Ur, la capital de la civilización sumeria, resistiría otros 9 años, antes de ser tomada por los Elamitas.

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