Portada-Muerte de Cleopatra, obra de Reginald Arthur, 1892. (Public Domain). Según los documentos históricos de que disponemos, Cleopatra se suicidó al permitir que un áspid la mordiese.

Según una egiptóloga Cleopatra no murió por la mordedura de un áspid

Según la documentación histórica de que disponemos, aceptada como veraz hasta ahora, Cleopatra, última reina del antiguo Egipto, se suicidó acercando una serpiente hasta su pecho y permitiendo que la mordiera, muriendo a causa de su tóxico veneno. Sin embargo, una egiptóloga ha afirmado recientemente que a pesar de que se dice de Cleopatra que le gustaban tanto las serpientes que dormía con ellas, probablemente no muriese por la mordedura de una serpiente venenosa. Dicho esto, es “casi seguro”, según esta egiptóloga, que la antigua reina se suicidara.  

“Se ha vinculado muy, muy estrechamente a Cleopatra con las serpientes, en especial en el momento de su muerte,” afirma Joyce Tyldesley, profesora de Egiptología en la Universidad de Manchester (Inglaterra), en un vídeo en el que habla de la posibilidad de que Cleopatra muriera a causa de la mordedura de una serpiente. “Pero las serpientes también están estrechamente vinculadas con otros reyes y reinas de Egipto. Faraones y faraonas portaban en su frente el uraeus, símbolo de la serpiente. Y las serpientes también están de hecho muy estrechamente vinculadas con la diosa Isis, de la que la propia Cleopatra se creía personificación viviente. También se suponía que las serpientes eran buenas madres. […] Parece prácticamente seguro que su muerte fue producto de un suicidio, aunque hay quien piensa que fue asesinada por Octavio.”

Cleopatra nació en el año 69 a. C. y vivió y murió en Alejandría. Formaba parte del linaje de la realeza egipcia procedente de la dinastía ptolemaica, de origen macedonio, y su familia llevaba reinando en Egipto más de tres siglos. Era culta y hablaba siete idiomas con fluidez. Aunque no se habían dado casos de suicidio en su familia en el pasado, sí hubo asesinatos en todas las direcciones.  

La muerte de Cleopatra (1675), óleo de Benedetto Gennari (Wikimedia Commons)

La muerte de Cleopatra (1675), óleo de Benedetto Gennari ( Wikimedia Commons )

Con tan solo 18 años, heredó el trono y se casó con su hermano de 10 años, Ptolomeo XIII. Aunque se suponía que debían reinar conjuntamente, Cleopatra no tenía ninguna intención de compartir el poder con su hermano. Ptolomeo respondió desafiando a Cleopatra, y al poco tiempo fue encontrado muerto; un destino similar al que sufrieron en diferentes momentos de su vida otros hermanos suyos. Los expertos creen que Cleopatra fue responsable de al menos dos de las muertes de sus cinco hermanos.

Cleopatra temía ser acusada de conspiración y asesinato, de modo que decidió cortejar a los poderes del Imperio Romano. Fue amante de Julio César y le dio un hijo. No obstante, tras el asesinato de César en el 44 a. C., se unió a Marco Antonio, que gobernaba Roma ante el vacío de poder que siguió a la muerte de César y se oponía al heredero legal de César, Cayo Julio César Octaviano (Octavio). Según los documentos históricos de que disponemos, tras perder la batalla naval de Actium contra las fuerzas de Octavio, Marco Antonio se suicidó y Cleopatra siguió poco después el mismo destino. Acto seguido, Octavio hizo de Egipto una provincia romana y se convirtió en el primer emperador de Roma, cambiando su nombre por el de Augusto.

Cleopatra y César, óleo sobre lienzo de Jean-Leon-Gerome, 1866. (Public Domain)

Cleopatra y César, óleo sobre lienzo de Jean-Leon-Gerome, 1866. (Public Domain)

En el vídeo de la Universidad de Manchester, la Dra. Tyldesley pregunta a Andrew Grey, comisario de herpetología del Museo de Manchester, acerca de la posibilidad de que Cleopatra muriera por la mordedura de una serpiente.

“¿Resultaría factible algo así? Porque en algunos de los documentos se lee que tenía varias serpientes en una cesta llena de higos recogidos en un campo cercano. Aunque otros documentos afirman que no solo utilizó una serpiente para matarse, sino también para matar a una o dos criadas poco antes de suicidarse. Y la verdad es que me pregunto sobre la verosimilitud de algo así,” pregunta la Dra. Tyldesley al Dr. Grey.

En el vídeo el Dr. Grey explica que hay dos tipos de serpientes venenosas en África: cobras y víboras. A continuación nos muestra una boa constrictor africana, serpiente no venenosa, fácil de domesticar y que gustaba mucho a Cleopatra. De hecho, según comenta el doctor, la boa en cuestión pertenece a una especie llamada pitón real, precisamente por lo mucho que gustaba este tipo de serpiente a Cleopatra. Las crónicas afirman que la reina enviaba a sus sirvientes a los alrededores a buscar pitones reales y llenaba el palacio de ellas, llegando incluso a dormir con alguna.

Pero sería difícil introducir una cobra venenosa en el palacio, afirma Grey, ya que miden entre 5 y 8 pies de longitud (1,5 – 2,5 metros) y son letales. También comenta que en muchas de sus mordeduras las serpientes no inyectan veneno. Y añade: “La otra cuestión sobre el uso de serpientes venenosas para potencialmente matar a otras personas sería el hecho de que no puedes estar completamente seguro de que vaya a matarlas, básicamente porque muchas de las mordeduras de una serpiente venenosa, incluidas las de una cobra, son “secas” (sin inyección de veneno). Podríamos decir que hay una posibilidad de morir de aproximadamente el 10 por ciento si te muerde una cobra.”

Cobra egipcia (Foto: John Walker/Wikimedia Commons)

Cobra egipcia (Foto: John Walker/ Wikimedia Commons )

“Obviamente son muy peligrosas, y las cobras son extremadamente venenosas. […] Sería una muerte horrible en caso de llegar a morir. E incluso de conseguirlo, sería una muerte muy dolorosa, porque el veneno de la cobra casi podría llegar a pudrirte el brazo. Si te muerde en una mano por ejemplo, te provoca lo que se llama una necrosis, en la que el veneno realmente llega a afectar a todo el brazo, lo que resulta muy doloroso. Pero no siempre causa la muerte. En cualquier caso no se trataría de una muerte rápida.”

Añadió que “no podría conseguirse” que una serpiente fuese inducida a morder a dos o tres personas sucesivamente en un corto espacio de tiempo.

Relieve de Isis, de la que Cleopatra se creía una encarnación, en un templo del Antiguo Egipto. Nótese el ureaus, símbolo de la serpiente, sobre su frente. (Foto: Karen Green/Wikimedia Commons)

Relieve de Isis, de la que Cleopatra se creía una encarnación, en un templo del Antiguo Egipto. Nótese el ureaus, símbolo de la serpiente, sobre su frente. (Foto: Karen Green/ Wikimedia Commons )

La Dra. Tyldesley explica que los antiguos egipcios creían fervientemente que las serpientes eran un animal protector, y que esta es una de las razones por las que los reyes y reinas del Antiguo Egipto portaban el uraeus sobre su frente, símbolo de una diosa protectora. También comenta que los egipcios creían que las serpientes eran muy buenas madres.

“En el mundo de las serpientes hay muy pocas que muestren algo parecido a un instinto maternal, o a cuidados paternos sobre sus pequeños,” afirma el Dr. Grey. “Pero una de las excepciones es la cobra, ya que las cobras, cuando ponen sus huevos, forman realmente una especie de nido o traen hojas secas y descansan sobre la puesta, protegiendo sus huevos hasta que eclosionan. En cuanto nacen las pequeñas serpientes, pronto desaparecen y se valen por sí mismas. Pero hasta entonces, su madre protegerá celosamente los huevos.”

La teoría de que la muerte de Cleopatra fue provocada por la mordedura de una serpiente ha sido puesta en tela de juicio cada vez con más fuerza a lo largo de la última década, sugiriendo los estudios más recientes que la reina egipcia podría haberse suicidado ingiriendo un cóctel de drogas. De ser este el caso, tanto si se lo tomó ella, como si se lo administró alguna otra persona, podríamos no llegar a saberlo nunca con certeza.

Imagen de portada: Muerte de Cleopatra, obra de Reginald Arthur, 1892. (Public Domain). Según los documentos históricos de que disponemos, Cleopatra se suicidó al permitir que un áspid la mordiese.

Autor: Mark Miller

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

Next article