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Portada-Dos páginas del cuaderno de Samuel Ward en las que se observa su traducción de parte de la versión del rey Jacobo de la Biblia (Foto: Maria Anna Rogers, Universidad de Cambridge)

Descubierto en Cambridge el Borrador más Antiguo Conocido de la Biblia del rey Jacobo

La Biblia del rey Jacobo es la versión más vendida del libro más vendido de la historia mundial: la Biblia. Se calcula que desde su primera edición se han vendido más de 1.000 millones de copias de la Biblia del rey Jacobo. Fue traducida y reescrita por seis equipos de eruditos del siglo XVII para proteger la hegemonía de los obispos de la Iglesia Anglicana y asegurar el derecho divino del rey. No hace falta preguntar por qué se la llama la “versión del rey Jacobo”, aunque ahora es noticia porque un profesor ha descubierto su borrador más antiguo conocido entre los papeles de uno de sus 54 traductores.

Se han encontrado escasos documentos de trabajo o borradores en buen estado de la Biblia del rey Jacobo desde que fue publicada su primera edición en 1611, así que la noticia del descubrimiento de este borrador de una pequeña parte de esta Biblia ha causado un gran impacto en ciertos círculos.

Con el hallazgo del profesor Jeffrey Alan Miller de la Universidad Estatal de Montclair, con sede en New Jersey, los estudiosos de la Biblia dispondrán de una nueva perspectiva acerca de la confección de la Biblia del rey Jacobo, que ha sido calificada como la más poética traducción al inglés de la Biblia, y que tiene una rica e interesante historia. El profesor Miller encontró un cuaderno de trabajo con apuntes de pasajes bíblicos obra del traductor Samuel Ward entre los documentos de Ward que se conservan en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra. Ward era miembro de los equipos de  eruditos a los que Jacobo I encargó la realización de una versión de la Biblia más favorable a la monarquía y al anglicanismo.

La Biblia del rey Jacobo sustituyó a la Biblia de Ginebra de los Puritanos. La Biblia de Ginebra ofrecía argumentos contra el derecho divino de los reyes a la sucesión. También era favorable a la figura de los presbíteros elegidos por las congregaciones, en lugar de los obispos que ostentaban el poder en la Iglesia Anglicana. La Biblia de Ginebra afirma, en efecto, que Dios no autorizó a Jacobo I a ser rey. Jacobo llegó al extremo de considerar un grave delito poseer un ejemplar de la Biblia de Ginebra.

Frontispicio de la edición de 1611 de la Biblia del Rey Jacobo (Wikimedia Commons)

Frontispicio de la edición de 1611 de la Biblia del Rey Jacobo (Wikimedia Commons)

Aunque los libros Apócrifos (término equivalente en la tradición Protestante a los Deuterocanónicos del Catolicismo) no están incluidos en la versión actual de la Biblia del rey Jacobo, sus primeras ediciones sí los incluyeron, y el hallazgo arroja luz de manera importante sobre cómo uno de sus traductores afrontó la propia traducción e interpretación del antiguo texto, cuyos libros más antiguos fueron puestos por escrito hace unos 3.500 años en hebreo, arameo y griego.

Muchas de las anotaciones de la Biblia de Ginebra que Jacobo I eliminó no eran otra cosa que teología Calvinista, según podemos leer en el blog Religion Today. Pero otros pasajes de las biblias de los Puritanos o los Calvinistas adoctrinaban contra algunas de las convenciones políticas y religiosas de la época. Jacobo I propugnó firmemente el derecho divino de los reyes. Y la jerarquía de la Iglesia Anglicana, según Religion Today, estaba furiosa por los razonamientos contrarios a la autoridad de los obispos presentes en la Biblia de Ginebra, la versión de los Puritanos.

El profesor Miller explicó a The New York Times que tenía la esperanza de encontrar alguna carta desconocida entre los documentos de Ward, como de hecho ocurrió. Miller pensaba que ese iba a ser su gran descubrimiento, pero pronto se dio cuenta de que un cuaderno que estaba examinando era mucho más importante. Un investigador catalogó este cuaderno en 1985 y lo describió como “comentarios versículo a versículo,” con apuntes sobre los pasajes en griego y notas en hebreo.

Retrato de Samuel Ward obra de Valentine Ritz (Wikimedia Commons)

Retrato de Samuel Ward obra de Valentine Ritz (Wikimedia Commons)

Lo que descubrió Miller son los nueve capítulos del llamado Esdras Griego y los capítulos tres y cuatro del libro de la Sabiduría. Estos libros y otros nueve Apócrifos (Deuterocanónicos en la tradición Católica) ya no forman parte del canon Protestante, aunque sí que están aún incluidos en la Biblia Católica. El propio Miller describe la importancia de su hallazgo en el Suplemento Literario del Times del 14 de octubre del 2015.  

Más valiosos hallazgos esperan ser descubiertos en el borrador del Esdras Griego y los capítulos 3 y 4 del Libro de la Sabiduría obra de Ward. Representa no solo el más antiguo borrador conocido de la Biblia del rey Jacobo que ha llegado hasta nosotros, sino además algo completamente diferente a todo lo descubierto hasta ahora. Todos los indicios apuntan a que el borrador de Ward fue un primer escrito original, y de ser así se puede decir definitivamente de él que estuvo en las propias manos de uno de los traductores del rey Jacobo. También se ha revelado como el único borrador conocido que ha llegado hasta nosotros de los Apocrypha de la Biblia del rey Jacobo, y el único descubierto hasta ahora en Cambridge, uno de los tres centros iniciales en los que se plasmó esta versión de la Biblia. El verdadero valor del borrador de Ward, a pesar de todo, no reside tanto en el hecho incontestable de su singularidad, sino más bien en lo que el propio borrador, un documento único, ayuda a revelar sobre uno de los más extraordinarios logros culturales del siglo XVII. Señala el camino hacia una comprensión más plena y compleja de la que hayamos tenido jamás acerca del proceso mediante el cual la Biblia del rey Jacobo, la obra en lengua inglesa más ampliamente leída de todos los tiempos, se convirtió en una realidad.

La persecución de los Puritanos por parte de la Iglesia Anglicana bajo el reinado de Jacobo I fue tan terrible que algunos de ellos huyeron de Inglaterra para emigrar al Nuevo Mundo. Aunque los Puritanos detestaban a la Iglesia Católica, quizás hallaran cierto consuelo y puntos en común con los Católicos en uno de los libros bíblicos que comparten la Biblia de Ginebra y la Católica: el Libro de la Sabiduría. En el Libro de la Sabiduría, capítulo 3, versículos del 1 al 5, leemos:

En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno. A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida, y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz. Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad; por una corta corrección recibirán largos beneficios. pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí.

Imagen de portada: Dos páginas del cuaderno de Samuel Ward en las que se observa su traducción de parte de la versión del rey Jacobo de la Biblia  (Foto: Maria Anna Rogers, Universidad de Cambridge)

Autor: Mark Miller

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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