Portada-Panorámica del ya destruido Templo de Baal (Wikimedia Commons)

Terroristas de Estado Islámico destruyen el milenario Templo de Baal

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Miembros yihadistas del grupo terrorista Estado Islámico destruyeron el histórico  Templo de Baal , ubicado en las ruinas de la milenaria ciudad de Palmira, según ha indicado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos . "Fuentes fidedignas informaron al Observatorio Sirio de Derechos Humanos de que el Estado Islámico hizo volar el templo de Baal situado en la ciudad arqueológica de Palmira", aseguró la ONG. Asimismo, en las diversas informaciones ofrecidas se incidía en que tan lamentable suceso ocurrió hace ya casi un mes, según las declaraciones de los supervivientes huidos de la zona. Los terroristas habrían utilizado una gran cantidad de explosivos para conseguir destruirlo por completo.

LA CIUDAD DE PALMIRA

En la actualidad, de la hermosa Palmira sólo quedan sus majestuosas ruinas, foco de una frenética actividad turística internacional hasta que se desencadenó el conflicto armado sirio. Estas ruinas están situadas en un antiguo oasis, en mitad del desierto, a unos 250 kilómetros de Damasco, capital de Siria. Fundada en torno al año 5.000 a. C., su nombre significa “lugar de las palmeras” y fue la capital del reino nabateo bajo el efímero reinado de Zenobia (266 – 272 d. C.).

La última mirada a Palmira de la reina Zenobia, cuadro de Herbert Schmalz (Wikimedia Commons)

La última mirada a Palmira de la reina Zenobia, cuadro de Herbert Schmalz ( Wikimedia Commons )

Palmira alcanzó el cénit de su desarrollo en el siglo III d. C., siendo colonia romana y convertida en lugar de paso de las caravanas que cubrían la Ruta de la Seda . Los romanos la establecieron como frontera contra los Partos y Persas. Cuando los conflictos con dichos pueblos se acabaron convirtiendo en una guerra frontal, los gobernantes de Palmira optaron por no decantarse por ningún bando, apostando en su lugar por la independencia. Así, la Reina Zenobia optó por romper con la ancestral dependencia de Roma.

Zenobia mantuvo su independencia durante 6 años, consiguiendo extender su área de influencia hasta Egipto. Pero, para su desgracia, al generalizarse el conflicto el comercio de lujo cesó, hundiendo la economía de Palmira. En el año 272, los ejércitos de Zenobia fueron derrotados por las tropas romanas. La reina cautiva fue llevada ante el emperador Aureliano quien la hizo tirar de un carro, encadenada con cadenas de oro, durante el desfile triunfal. Tras ello, fue perdonada y se le permitió retirarse a una villa en Tibur.

Vista aérea general de las actuales ruinas de Palmira. (Wikimedia Commons)

Vista aérea general de las actuales ruinas de Palmira. ( Wikimedia Commons )

Tras una segunda revuelta de sus habitantes, Palmira fue arrasada en el año 273. Posteriormente, en el año 634 fue tomada por los musulmanes y en 1089 fue completamente destruida por un terremoto. Finalmente fue redescubierta en el año 1678 y convertida en establo para camellos. Desde 1980 la UNESCO la cataloga como Patrimonio de la Humanidad.

EL TEMPLO DE BAAL

El edificio principal de la antigua Palmira era, precisamente, el ahora destruido templo dedicado al dios Baal. Construido en el año 32 después de Cristo (en tiempos de Tiberio, sucesor de Augusto), fue consagrado concretamente al culto de Beel, una derivación del babilónico Baal, uno de los dioses más antiguos de la región. De origen mesopotámico, Baal era hijo de la divinidades esenciales El (masculina) y Astarté (femenina). Se le vinculaba al ciclo de las lluvias que van de octubre a abril y se hallaba en constante lucha contra Mot, dios de la muerte y la aridez.

Representación de una diosa, probablemente de Ištar/Inanna-Museo Británico de Londres. (Wikimedia Commons)

Representación de una diosa, probablemente de Ištar/Inanna. Ištar era la diosa babilónica del amor y la guerra, la fertilidad y la vida. Se asocia en otras regiones con diosas como  Inanna en Sumeria,  Anaht en la antigua Armenia (Urartu), Astarté (Asera) en Canaán, Fenicia y en las religiones abrahámicas. Ištar, en cualquiera de sus versiones, representa el arquetipo de la diosa madre. Museo Británico de Londres. ( Wikimedia Commons )

Cuentan quienes tuvieron el placer de visitar Palmira que, desde lejos, el templo, que estaba situado en la periferia de la ancestral ciudad, se asemejaba a cualquier otra construcción clásica. Sin embargo, al acercarse un poco más, se podía observar que su planta no coincidía con la de ningún otro templo greco-latino.

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