Portada-Los sarcófagos del barranco de Karajía. (Hanumann/CC BY 2.0) Autor: Mariló T. A.

Los sarcófagos de Karajía: mirando a la muerte de frente

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Entre los antiguos peruanos,el culto a los muertos alcanzó una importancia excepcional. Prueba de ellos son los trabajados rituales que tributaban a sus difuntos, la preservación de los cadáveres de sus seres amados por medio de la momificación y el especial cuidado que se tomaban a la hora de construirles las moradas en las que descansarían eternamente.

Los sarcófagos de Karajía, o Carajía, son un conjunto de ataúdes realizados siguiendo la tradición funeraria de los Chachapoyas: llegan a medir hasta 2,50 metros de alto y están diseñados con formas humanas esquemáticas. Fueron descubiertos en 1985 en el barranco de Karajía, situado en el distrito de Luya y perteneciente al  Departamento de Amazonas peruano. Su descubridor fue el arqueólogo peruano  Federico Kauffmann Doig .

¿Quiénes fueron los Chachapoyas?

Los Chachapoyas fueron una cultura preincaica perteneciente al periodo denominado Intermedio Tardío andino y desarrollada entre los años 700 y 1500 de nuestra era. Habitaban al Este del río Marañón , uno de los principales afluentes del Amazonas, en la selva andina del norte de Perú. Los Chachapoyas estaban integrados por diversos grupos étnicos afines, descendientes de inmigrantes cordilleranos, culturalmente andinos, que modificaron su cultura ancestral en el nuevo medio, asimilando rasgos amazónicos.

Dado que las principales fuentes de información acerca de ellos provienen de los Incas y de los conquistadores españoles, existen pocos datos sobre los Chachapoyas que sean absolutamente fiables. De hecho, una gran parte de nuestros conocimientos con respecto a esta cultura se la debemos a las evidencias arqueológicas halladas hasta el momento (cerámicas, enterramientos y ruinas sobre todo), como las de la Fortaleza de Kuelap .

Restos de la fortaleza Chachapoya de Kuelap. Casi toda la información de la que disponemos acerca de esta cultura procede de las evidencias arqueológicas que aún se conservan. (Elemaki/CC BY-SA 2.5)

Restos de la fortaleza Chachapoya de Kuelap. Casi toda la información de la que disponemos acerca de esta cultura procede de las evidencias arqueológicas que aún se conservan. (Elemaki/ CC BY-SA 2.5 )

Su sociedad era teocrática, y su territorio estaba dividido en pequeños señoríos, asentados principalmente a orillas del río Utcubamba , cuyo poder se repartían la casta sacerdotal y los poderosos curacas, especie de gobernadores o caciques. Todos los señoríos hablaban la misma lengua, y se apoyaban y reunían sólo para cuestiones religiosas o de defensa militar como respuesta a alguna agresión externa. Su economía, básicamente agrícola, se dividía entre el pastoreo, la caza y la recolección de subsistencia. Además, producían tejidos y cerámica.

El descubrimiento

Los sarcófagos ya eran conocidos desde tiempos inmemoriales por los pobladores de la zona. Sin embargo, será solo a partir de 1984, gracias a las investigaciones del doctor Federico Kauffmann Doig, cuando se den a conocer al resto del mundo.

Gracias al apoyo prestado entonces por los miembros del Club Andino Peruano , a los arqueólogos les fue posible escalar parte de la vertical pared rocosa y así acceder a la cornisa en la que se encontraban situados los sarcófagos.

El historiador, antropólogo y arqueólogo peruano Federico Kauffmann Doig, descubridor en 1984 de los sarcófagos de Karajía. (Fabio Portocarrero Pinedo/GNU FDL)

El historiador, antropólogo y arqueólogo peruano Federico Kauffmann Doig, descubridor en 1984 de los sarcófagos de Karajía. (Fabio Portocarrero Pinedo/ GNU FDL )

El hallazgo constaba de un total de siete sarcófagos, pero el número 3 había caído al vacío, probablemente a consecuencia de un terremoto que tuvo lugar en la zona en 1928, y no se encontró rastro alguno de él. Como los sarcófagos están tan pegados los unos a los otros, al caer el tercero se quebraron en parte los laterales del segundo y el cuarto. Esto permitió examinar su contenido de forma detallada y deducir de este modo el de los restantes, que no tuvieron que ser forzados y permanecen intactos.

En el interior de uno de los sarcófagos se encontró una momia, sobre una piel animal y envuelta en telas mortuorias, además de diversos objetos de cerámica y diferentes ofrendas. La datación mediante radiocarbono de estos restos dio como resultado la época en torno al 1460 d. C. 

Los sarcófagos de Karajía y el culto a la muerte

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