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Ancient Origins España y Latinoamérica

Ser uno con la montaña: la sorprendente ciudad medieval de Monsanto

En la mayor parte de Europa, la época medieval finalizó en torno al siglo XIV, justo cuando Giotto introduce la perspectiva en el arte de la Italia prerrenacentista. Pero para el municipio de Monsanto en Portugal, fundado en el siglo XII, la Edad Media apenas estaba empezando. Con el monte Monsanto alzándose al este, una escasez de suministros y espacio obligó a los que vivían a su sombra a integrarse con él, formando de este modo una de las ciudades más intrigantes que ha sobrevivido hasta nuestros días de todo el mundo. En esencia, podríamos llamar a los habitantes de Monsanto “gente de la montaña”.

Dentro de la provincia de Idanha-a-Nova (y renombrado desde entonces como Idanha-a-Velha), la gente de Monsanto vive dentro, debajo, al lado y entre las enormes rocas que dan forma al pueblo. Situado a lo largo de la frontera española “en el nordeste [de Portugal]” y “enclavado en la ladera de una empinada colina, [el] altozano de Monsanto (‘Mons Sanctus’)... se alza abruptamente de la pradera y alcanza los 758 metros en su punto más alto. Hay varios caseríos dispersos a lo largo de las diferentes laderas y al pie de la colina, que muestra los movimientos de la población hacia el llano”. Este pueblo de montaña ha prosperado desde su fundación medieval, aferrándose fielmente a sus antiguas tradiciones, fusionándose con la propia esencia de la fundación de la ciudad: las rocas del monte Monsanto.

Casa de Monsanto (Portugal) integrada en la roca. (CC BY-SA 3.0)

Denominada “geoparque” por la UNESCO, los aldeanos se vieron obligados a trabajar con las rocas de granito que afloran de la montaña, adecuando la estructura medieval de su ciudad para adaptarse a los abrumadores e inamovibles brazos de la montaña. Donde cayeron las grandes rocas, los muros de las casas, el trazado de las calles y la estabilidad estructural dependían de ellas, y este patrón constructivo se ha mantenido con el paso del tiempo.

El pueblo conserva gran parte de su estructura medieval original. (CC BY-SA 3.0)

En la actualidad, Monsanto se mantiene fiel a sus principios. En lugar de automóviles, trenes, etc., “las calles del pueblo son demasiado estrechas y empinadas para el uso de cualquier tipo de transporte excepto burros”. Al estar construido en la cima de una montaña, cabía esperar pendientes en Monsanto. Pero en lugar de intentar reestructurar la comunidad para que las casas se construyeran de ladrillo y mortero en lugar de “rocas... dotadas de puertas” y “casitas de tejados rojos cobijadas en las propias rocas”, los habitantes de Monsanto continúan viviendo entre los huecos de la montaña. La falta de comodidades modernas no les disuade de ello, algo sin duda edificante.

Casa de Monsanto construida entre dos rocas. (CC BY-SA 3.0)

Aunque la mayor parte de lo que queda de la aldea de Monsanto es estructuralmente medieval, los orígenes de la ciudad son mucho más antiguos. Se han encontrado rastros de presencia humana en la Edad de Piedra, junto con la evidencia arqueológica de una fortaleza lusitana y de la ocupación romana en el campo de São Lourenço (San Lorenzo), al pie de la colina, así como de las ocupaciones visigoda y árabe. Asentándose probablemente en la región bajo el Imperio romano, los romanos ocuparon la base de la montaña, mientras que la cultura nativa aún era considerada esencialmente lusitana.

Los visigodos (siglos V-VIII) llegaron a finales del Imperio romano, usurpando el dominio romano ejercido durante largo tiempo sobre la comunidad lusitana. Durante la Reconquista (aproximadamente entre los años 718 y 1492), el rey Afonso Henriques conquistó Monsanto a los moros, fundando de paso a lo largo del proceso la nación portuguesa. En el año 1165, el rey concedió la ciudad a los monjes templarios, convirtiéndose Monsanto de este modo en un lugar destacado para la devoción religiosa de la época.

Por encima del pueblo hay un castillo/fortaleza medieval que fue construido en el siglo XII. (CC BY-SA 3.0)

A pesar de toda la agitación que rodeó la creación y supervivencia de la impresionante población integrada en la roca, la ciudad continuó en con su estoica existencia. Aunque que el paisaje iba cambiando a su alrededor, el pueblo de la cima de la montaña se mantenía relativamente estable. Prosperaba incrustado en la base de la montaña, observando como un testigo silencioso las numerosas batallas religiosas y políticas a lo largo de los siglos. Monsanto continúa ejerciendo como estoico guardián de la frontera hispano-portuguesa en nuestros días.

Imagen de portada: Casa de Monsanto construida bajo una roca. (CC BY-SA 3.0)

Autor: Riley Winters

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

 

Bibliografía:

Andrea Magrath. "They've been living under a rock! The stunning medieval Portugal village build in and around gigantic 200-tonne BOULDERS." Daily Mail. https://www.dailymail.co.uk/travel/travel_news/article-2820089/The-stunning-medieval-Portugal-village-build-gigantic-200-tonne-BOULDERS.html

Virtual Portugal. https://portugalvirtual.pt/_tourism/costadeprata/monsanto/

Goran Blazeski. 2016. "The inhabitants of Monsanto village in Portugal live in houses built within huge rocks." The Vintage News. https://www.thevintagenews.com/2016/12/11/the-inhabitants-of-monsanto-village-in-portugal-live-in-houses-built-within-huge-rocks/

Unusual Places: https://unusualplaces.org/the-village-of-monsanto/