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Ancient Origins España y Latinoamérica

Un águila con el pico ensangrentado: imágenes del Muro de Antonino eran advertencia para tribus escocesas rebeldes

Los romanos no temían hablar claro a la hora de inspirar temor y respeto entre sus enemigos. Los análisis mediante láser y rayos X realizados sobre tallas romanas revelan que utilizaban inquietantes imágenes de cautivos y derrotados como advertencia para las tribus escocesas dispuestas a enfrentarse al ejército invasor.

Hoy en día, las tallas del Muro de Antonino no parecen especialmente macabras a primera vista, pero una arqueóloga de la Universidad de Glasgow lleva meses analizando estos relieves y ha dicho al respecto que las escenas representadas en ellos habrían resultado mucho más realistas y amenazadoras cuando fueron creadas en torno al 142 d. C. En declaraciones de la propia investigadora, Dra. Louisa Campbell, recogidas por The Herald:

“El público ve hoy estas placas en grises suaves, pero para la gente de la época estaban pintadas de colores vivos, entre ellos el amarillo y diferentes tonalidades de rojo. Por un lado estaban por los soldados mostrando su dedicación al emperador, ya que dicen que el trabajo se llevó a cabo en su nombre. Pero para las gentes de la zona habrían servido como recordatorio del poder de Roma. Formaban parte de un acto de sometimiento y proyección de poder, y eran una advertencia de no ir en contra de Roma.”

La Dra. Louisa Campbell con la piedra de Summerston en el Museo Hunterian. (Universidad de Glasgow)

La investigación de Campbell demuestra que originalmente se utilizaron pinturas rojo sangre, amarillo vivo y blanco brillante para llamar la atención de las gentes del lugar. Era entonces cuando se lanzaba el mensaje de advertencia: aunque la persona no pudiera leer las inscripciones, una vez veían las representaciones de sus camaradas de la zona cubiertos de sangre es posible que se lo pensaran dos veces antes de rebelarse contra los romanos... o al menos eso es lo que esperaban los integrantes de las legiones romanas. “Las escenas representadas por la iconografía demuestran el poder y la autoridad de Roma de una manera muy clara” señalaba Campbell para Live Science.

Alrededor de 20 placas de piedra romanas con inscripciones sobre la distancia cubierta rendían honores a la autoridad, y sus imágenes han sobrevivido hasta nuestros días. Por otro lado, algunas de las tallas eran bastante espeluznantes; la Dra. Campbell describe algunas de las escenas:

“Sobre las figuras de los nativos hay salpicaduras de sangre en sus mejillas, pecho y muslos. En otra placa hay una cabeza decapitada goteando sangre de un rojo vivo. Estas personas acaban de llegar de una batalla con Roma, y sus heridas son la consecuencia de esa batalla. Era un mensaje muy claro para cualquiera que lo hubiera visto cuando [las placas] estaban aún pintadas.”

La Piedra de Bridgeness, hito romano del Muro de Antonino. (Dominio público) Obsérvese el hombre decapitado en la parte inferior del panel izquierdo: originalmente su cuello “goteaba” pintura de color rojo sangre.

La Dra. Campbell explicaba el significado del símbolo del águila con el pico ensangrentado: “Yo diría que el rojo sobre el pico del águila (símbolo de Roma y sus legiones) simboliza a Roma hartándose de la carne de sus enemigos.”

Hasta qué punto las gentes de la zona estaban aterrorizadas por los romanos a causa de estas imágenes es aún objeto de debate, pero la Dra. Campbell cree que “Estas esculturas eran instrumentos de propaganda utilizados por Roma para demostrar su poder sobre éstos y otros grupos indígenas, ayudando al Imperio a controlar sus fronteras y con diferentes significados para los diferentes espectadores.”

The Herald informa de que el próximo objetivo de la investigadora será realizar reconstrucciones digitales del antiguo aspecto de las placas de piedra cuando aún estaban pintadas.

La Victoria representada en una placa de piedra de la Legión XX hallada en Clydebank. (The Antonine Wall)

El Muro de Antonino era una muralla de tierra de 3 metros de alto coronada por una empalizada de madera. La estructura fue construida por soldados romanos a mediados del siglo II d. C. El muro se extendía a lo largo de casi 64 kilómetros de este a oeste, y sus ruinas muestran cómo partía desde el Fiordo de Forth (al norte de Edimburgo) hasta alcanzar el Fiordo de Clyde (unas pocas millas al oeste de Glasgow). Con la construcción de este muro, los romanos pretendían consolidar su control sobre las tierras situadas al norte del Muro de Adriano.

El emperador romano Antonino Pío dio orden de que se construyera el muro que hoy en día se conoce por su nombre, y los trabajos dieron comienzo en el año 142 d. C. Las obras se completaron en unos 12 años, pero a pesar de su esfuerzo las legiones romanas que habían construido el muro se retiraron hasta el Muro de Adriano apenas ocho años después de terminar la construcción del Muro de Antonino.

Ruinas del Muro de Antonino en el cementerio de Bearsden (Escocia). (Chris Upson/CC BY SA 2.0)

Imagen de portada: Placa de Summerston, descubierta cerca de Bearsden (Escocia). Fuente: The Antonine Wall

Autor: Alicia McDermott

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.