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Ancient Origins España y Latinoamérica

La reconstrucción del rostro de Ava: una joven escocesa de hace 3.700 años

Aunque lleva muerta más de 3.700 años, una mujer conocida como ‘Ava’ se ha convertido en la musa de un artista de nuestros días. Gracias a la combinación del estudio de sus antiguos restos óseos con software moderno y técnicas de imagen, la apariencia de esta misteriosa mujer de la Edad del Bronce ha salido a la luz.

Para ser más concretos, la obra que ha inspirado Ava es una reconstrucción facial, y quien ha recreado su rostro es un artista forense especializado en este campo. Según el Daily Mail, Hew Morrison ha creado esta reconstrucción utilizando una amplia variedad de técnicas. En primer lugar, ha llevado a cabo un análisis antropológico/patológico de Ava para determinar con mayor exactitud su edad y ascendencia.

A continuación, Morrison explica cómo “implementé una fórmula en la que fue pionero el antropólogo estadounidense Wilton M. Krogman en su libro de 1962 ‘El esqueleto humano en la medicina forense’” para recrear la forma de la mandíbula inferior de Ava, que no se encontró.

Hew Morrison estudiando el cráneo de ‘Ava’. (Maya Hoole)

La profundidad de la piel de Ava se decidió con la ayuda de una tabla que muestra los valores medios de profundidad de tejido habituales en la actualidad. A continuación, Morrison reconstruyó las capas de músculo y tejido sobre el rostro y recurrió a una amplia base de datos de imágenes de alta resolución de rasgos faciales para elegir aquellos que se ajustaban mejor al cráneo y a los músculos faciales propuestos. Finalmente, como podemos leer en BBC News, el artista realizó un “morphing” de todos estos elementos para crear la imagen definitiva de Ava.

“La reconstrucción en dos dimensiones es mucho menos intrusiva y reduce los riesgos de ocasionar daños al cráneo, algo importante cuando estamos manipulando frágiles restos óseos arqueológicos,” explica Morrison en declaraciones recogidas por el Daily Mail.

Aunque el trabajo realizado por Morrison ha sido muy minucioso, debemos tener presente que su representación está basada en algunas suposiciones. Como comenta el propio Hew Morrison: “Normalmente, cuando trabajo en el caso de una persona actual no identificada, no suelo incluir tantos detalles en el tono de piel, color del pelo o de ojos y peinado, ya que ninguno de estos elementos puede ser determinado por la anatomía del cráneo. Por esta razón, crear una reconstrucción facial basada en restos arqueológicos es en cierto modo diferente, ya que puedo permitirme una cantidad mucho mayor de licencias artísticas.”

Morrison concluye sobre su trabajo diciendo que: “Aprecio realmente la oportunidad que he tenido de recrear la apariencia de una antigua britona. La posibilidad de poder contemplar el rostro de las gentes del pasado puede ofrecernos una gran oportunidad de identificar a nuestros propios ancestros de la antigüedad.”

Ava recibió su nombre de Maya Hoole, una arqueóloga que se interesó por los misteriosos y aparentemente olvidados restos de esta mujer de entre 18 y 22 años, descubiertos en el año 1987 en Achavanich, yacimiento arqueológico del condado de Caithness, situado en el norte de Escocia.

Hoole aporta más información sobre el descubrimiento y sus investigaciones en su página web, (‘Achavanich Beaker Burial Project’, proyecto dedicado al estudio del yacimiento arqueológico de Achavanich, perteneciente a la cultura del Vaso Campaniforme). Las novedades relacionadas con este proyecto se pueden consultar aquí.

La arqueóloga explica en su página web cómo el enterramiento de Ava fue indudablemente especial. Los restos de la joven fueron sepultados probablemente en posición fetal en el interior de una fosa labrada en la roca y no señalada. Este hecho se considera bastante atípico, ya que la mayoría de los enterramientos de esta época y región se encuentran por lo general bajo un cairn o en alguna fosa excavada en la propia tierra.

Uno de los aspectos más interesantes y más acaloradamente discutidos sobre los restos de Ava es su cráneo. Los cráneos con formas cortas y redondeadas eran supuestamente habituales entre las gentes de la cultura del vaso campaniforme, pero como podemos leer en la página web de Hoole, en el caso del individuo de Achavanich estos rasgos se presentan de manera muy acusada, siendo la forma de su cráneo además anormalmente irregular.

El cráneo de la joven mujer de la Edad del Bronce hallado en el yacimiento arqueológico de Achavanich, perteneciente a la antigua cultura del vaso campaniforme. (M. Hoole)

Junto con los restos humanos de ‘Ava’ se encontraron un vaso de cuello corto, un omóplato bovino, dos esquirlas de sílex y un diminuto raspador del tamaño de la uña de un pulgar. El vaso se une al misterio que envuelve la vida de esta mujer y su enterramiento. Hoole ha descrito la importancia de esta pieza explicando que: “He buscado por todas partes ejemplos con los que compararlo, pero no he encontrado en ningún sitio nada que se le parezca, otro rasgo que hace de este enterramiento algo singular. He examinado minuciosamente la decoración del vaso, descubriendo que al menos se utilizaron tres herramientas diferentes para trazar sus dibujos, lo que significa probablemente que el artista contaba con un equipo de herramientas diseñado específicamente y que era hábil y probablemente experimentado en su oficio.”

Vaso decorado hallado en la antigua tumba de Achavanich. (M. Hoole)

En cuanto a la reciente reconstrucción facial realizada a partir del cráneo de ‘Ava’, Hoole ha comentado que: “Cuando empecé en este proyecto no tenía ni idea del camino que seguiría, pero se me han acercado numerosos individuos entusiastas y con talento, como Hew, que están haciendo que esta investigación se convierta en una realidad. Estoy muy agradecida a todos aquellos que han invertido en el proyecto y espero que en el futuro podamos continuar revelando más información sobre la vida de Ava.”

Imagen de portada. Reconstrucción facial realizada por el artista forense Hew Morrison mediante un software especial. Fotografía: Hew Morrison. Detalle: el cráneo de ‘Ava’, cuya antigüedad es de 3.700 años y que ha servido de modelo para la reconstrucción facial realizada por Morrison. Fotografía: Michael Sharpe.

Autor: Alicia McDermott

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.