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Ancient Origins España y Latinoamérica

Descubierta vasija con sapos decapitados en una tumba de hace 4.000 años ubicada en Jerusalén

Un equipo de arqueólogos ha descubierto la peculiar inclusión de los restos de nueve sapos sin cabeza dentro de una antigua vasija bien conservada que fue depositada cuidadosamente en el interior de una tumba de hace 4.000 años situada en Jerusalén, Israel. Los expertos sugieren que el hallazgo podría arrojar nueva luz sobre las costumbres funerarias durante el período cananeo de mediados de la Edad del Bronce.

Una vasija con sapos sin cabeza acompañó al difunto al más allá

Cualquier arqueólogo estará de acuerdo en que desenterrar una tumba que ha permanecido sellada durante miles de años es como desenvolver un regalo de Navidad para cualquiera que esté involucrado en labores de excavación. Si la tumba contiene algo tan extraño y misterioso como una vasija con sapos sin cabeza, entonces el regalo resulta aún más sorprendente. Según publica The Times of Israel, eso es exactamente lo que un equipo de arqueólogos descubrió en el interior de un enterramiento de hace 4.000 años ubicado en Jerusalén, como anunciaba el pasado 25 de septiembre la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI). Los excavadores sugieren que la vasija podría haber sido una ofrenda funeraria destinada a proporcionar alimento al difunto para el más allá.

Vasija con restos de sapos hallada en un enterramiento cananeo cercano al Zoológico Bíblico de Jerusalén. (Zohar Turgeman-Yaffe, Autoridad de Antigüedades de Israel)

La codirectora de las excavaciones, la arqueóloga de la Autoridad de Antigüedades de Israel Shua Kisilevitz, no se sorprendió al descubrir una ofrenda de comida en una tumba, ya que esta costumbre era habitual en la Edad del Bronce, una época de la historia en la que la gente creía que los difuntos necesitaban tomar un “aperitivo” para el más allá, en caso de que él o ella sintiera hambre. Sin embargo, descubrir restos de sapos es algo bastante extraño que Kisilevitz no había visto muy a menudo con anterioridad: “Hasta donde yo sé, el único otro lugar de Israel con el hallazgo de un sapo fue Wadi Ara, y databa de finales de la Edad del Bronce,” apuntaba la investigadora en declaraciones recogidas por The Times of Israel.

Por otro lado, Kisilevitz no está segura de por qué exactamente fueron decapitados estos sapos, aunque especula con la posibilidad de que cortar las cabezas y los dedos de estos animales ayudaría a eliminar la piel tóxica del animal: “Podría ser un indicio de que ésta era la forma en que preparaban los sapos,” comentaba la arqueóloga para The Times or Israel.

El descubrimiento de la tumba: un hallazgo “afortunado”

El descubrimiento de la tumba durante las labores de excavación que tuvieron lugar en el 2014 antes de la expansión de la barriada de Malha, cercana al Zoológico Bíblico de Jerusalén, ha sido descrito como un “hallazgo afortunado” por Kisilevitz y su codirector de excavaciones Zohar Turgeman-Yaffe, “Para un arqueólogo, encontrar tumbas que fueron intencionadamente selladas en la antigüedad supone un tesoro de valor incalculable, ya que son una cápsula del tiempo que nos permite hallar objetos casi como fueron depositados originalmente,” explicaban en una nota de prensa de la Autoridad de Antigüedades de Israel como informa The Times of Israel. “Esta sección del valle del Nahal Repha’im fue terreno fértil para el asentamiento a lo largo del tiempo, especialmente durante la época cananea. En excavaciones de años recientes en la zona se han descubierto dos asentamientos, dos templos y varios cementerios, lo que aporta nuevos datos sobre la vida de la población local en aquella época,” añadían los investigadores.

Además de la vasija con los restos de los nueve sapos, Kisilevitz y Turgeman-Yaffe también encontraron varios cuencos y vasijas aún intactos tras retirar una gran piedra que bloqueaba la abertura de la tumba. “En una de las vasijas, para nuestra sorpresa, encontramos un pequeño montón de huesecillos,” señalaban los arqueólogos en The Times of Israel.

Alex Wigman, arqueólogo de la Autoridad de Antigüedades de Israel, muestra una pequeña vasija hallada en la tumba cananea descubierta en Jerusalén en el año 2014. (Shua Kisilevitz, Autoridad de Antigüedades de Israel)

Posteriores análisis revelan intrigantes datos

Un hallazgo muy intrigante salió a la luz gracias al análisis de los sedimentos recogidos de las vasijas cerámicas y examinados al microscopio. El análisis, llevado a cabo por la Dra. Dafna Langgut de la Universidad de Tel Aviv, reveló que poco después de que las vasijas fueran depositadas en el interior de la tumba estuvieron en contacto con diversas especies vegetales, entre ellas palmeras datileras y arbustos de mirto, especies que no son indígenas de Jerusalén. “Este hecho es interesante, ya que éste no es el hábitat natural para dichas especies, que por lo tanto se habrían plantado aquí intencionadamente,” concluía Langgut como informa The Times of Israel. La investigación y los análisis relacionados con las excavaciones serán presentados el próximo 18 de octubre en la conferencia “Nuevos estudios en la arqueología de Jerusalén y su región”, que tendrá lugar en la Universidad Hebrea de Jerusalén. El evento estará abierto al público.

Imagen de portada: David Tanami, arqueólogo de la Autoridad de Antigüedades de Israel, se abre camino para extraer una vasija en la estrecha abertura de la tumba cananea ubicada cerca del Zoológico Bíblico de Jerusalén. (Shua Kisilevitz, Autoridad de Antigüedades de Israel)

Autor: Theodoros Karasavvas

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.