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Ancient Origins España y Latinoamérica

Profesor Revela Pruebas de Primera Epidemia de Ébola Registrada en Atenas en el año 430 a. C.

En el año 430 a. C., una epidemia que se dio en la antigua Atenas griega y mató a sus víctimas en un plazo de tiempo de entre siete y nueve días, pudo haberse tratado de un brote de Ébola, según opinan los científicos que estudian el caso.

Según defienden muchos científicos, el primer brote registrado de Ébola tuvo lugar en la República Democrática del Congo en 1976. Actualmente, dicha enfermedad mortal afecta a tres países en particular: Guinea, Liberia y Sierra Leona. Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha registrado en un informe alrededor de 27.000 casos causantes de más de 11.000 muertes. La amenaza del Ébola fuera del África Occidental es sumamente baja. Sus síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza y dolor muscular. La enfermedad se extiende a través del contacto con la sangre, fluidos corporales u órganos internos de alguien ya infectado.

Mapa correspondiente a una publicación gubernamental sobre la extensión del Ébola en Liberia y Sierra Leona desde julio de 2014 (Wikimedia Commons)

Algunos expertos creen que los murciélagos pueden ser la más que probable fuente de la enfermedad. Esto se debe a que los murciélagos, en realidad, son portadores de más 60 virus capaces de infectar también a los humanos. En el 2005, más de 1,000 animales fueron investigados por especialistas en Gabón y la República del Congo. De todos ellos, la única especie portadora del virus del Ébola fueron los murciélagos. Dos especies de murciélago en particular y ambas correspondientes a murciélagos de la fruta, justo en Guinea, país en el que se considera una absoluta exquisitez la sopa de murciélago. Rápidamente, tras el nuevo brote de la enfermedad, las autoridades del país prohibieron el consumo de carne de murciélago.

Uno de los motivos por los que aún no existe una cura radica, precisamente, en la extrema peligrosidad del virus, que hace muy difícil su estudio. Algo que no sucede sólo con el ébola, ya que las enfermedades virales siempre han sido mucho más difíciles de tratar que las bacterianas.

Los investigadores han descubierto recientemente remanentes del ADN del ébola en diferentes especies de roedores, como la rata de Noruega y algunos ratones. Esto nos da a entender que el virus pudo haber infectado a estas especies hace alrededor de 20 millones de años.

Escáner micrográfico de electrones del virus Ébola infectando a una célula Vero (célula de tejido epitelial del riñón de un mono verde africano). Imagen cedida por: NIAID / Flickr

El investigador y escritor Powel Kazanjian, profesor de Historia y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Michigan, explicó a Live Science que "se nos plantea la pregunta de si el Ébola pudo haber pasado de sus receptores animales a los seres humanos mucho antes de haber sido identificado por los científicos en  1976". Kazanjian cree que el Ébola pudo provocar la Peste de Atenas que asoló la antigua Grecia en el año 430 a. C. y durante los cinco años posteriores a esa fecha.

"La epidemia de Atenas del 430 a. C. siempre ha despertado una fascinante atracción entre los investigadores de enfermedades contagiosas desde hace mucho tiempo" añadió Guillermo Schaffner, profesor de Medicina Preventiva y Enfermedades Infecciosas del Centro Médico de la Universidad Vanderbilt de Nashville, Tennessee.

En el momento de la peste de Atenas, la ciudad estaba siendo asediada por Esparta en el curso de la Guerra del Peloponeso (431 a 404 a. C.). La enfermedad infectó a la mayor parte de sus habitantes durante tres años, muriendo alrededor del 25% de la población. El brote fue documentado por el historiador griego Tucídides, quien fue testigo ocular del mismo. Tucídides escribió una descripción detallada de todo lo que vio para informar de lo sucedido, por lo que, desde entonces, los historiadores han discutido sobre la causa exacta de dicha epidemia. Muchos de ellos han sugerido que pudiera tratarse de viruela o de tifus, pero las diferentes investigaciones han identificado su origen en Etiopía, alcanzando Grecia por el Mediterráneo. El estadista Pericles fue una de sus víctimas más famosas y el propio Tucídides sufrió un ataque del que logró recuperarse.

Reconstrucción del aspecto de Myrtis, una niña de 11 años que murió durante la Peste de Atenas y cuyo esqueleto fue descubierto en una tumba ubicada en Kerameikos, Museo Arqueológico Nacional de Atenas  (Wikimedia Commons)

Los síntomas de la Peste de Atenas incluían fiebre, ojos ensangrentados, vómitos, llagas y lesiones sanguinolentas en la piel, además de diarreas. Todo lo anterior parece indicar que, tal vez, se tratase de Ébola. Fue en 1.996 cuando el Doctor Patrick Olson, un epidemiólogo del Centro Naval Médico de San Diego, propuso esta idea por vez primera en un artículo publicado por el diario Emerging Infectious Diseases (Enfermedades Infecciosas Emergentes). Olson y sus colegas observaron que, al igual que ocurre con los brotes modernos de Ébola, las víctimas de la Peste de Atenas morían en un plazo de tiempo de entre siete y nueve días.

Tucídides también escribió sobre la sed atroz que hacía que muchos de los enfermos se lanzaran al interior de los pozos en un vano intento por calmarla. 

Kazanjian cree que africanos Subsaharianos procedentes de Etiopía pudieron haber llevado la enfermedad a la antigua Grecia al trasladarse allí en busca de trabajo como agricultores o criados. Su artículo sobre este tema ha sido publicado en la revista Clinical Infectious Diseases (Enfermedades Clinicas Infecciosas).

Imagen de Portada: La Peste de Asdod por Nicolas Poussin (Wikimedia Commons)

Autor: Robin Whitlock

Traducción: Mariló T.A.

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.