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Ancient Origins España y Latinoamérica

Las esposas romanas de Julio César: Mujeres eclipsadas por la reina egipcia Cleopatra

Julio César se casó tres veces. Tuvo también numerosos romances, incluido uno muy famoso con la última reina de Egipto, Cleopatra VII.

César nació el 13 de julio del año 100 a. C., o 102 a. C. A lo largo de su vida, a menudo se centró más en servir a Roma que en atender a sus esposas. Sin embargo, durante sus más de sesenta años de vida, experimentó grandes alegrías y tristezas en sus relaciones con mujeres.

Aparte de ser el esposo de tres mujeres diferentes, César contó durante largo tiempo con una concubina, Servilia. Era algunos años mayor que él y madre de Bruto, amigo suyo que más tarde se convertiría en uno de sus asesinos. Servilia era además hermana de Catón el Joven y esposa de Marco Junio Bruto el Viejo primero, y más tarde de Décimo Junio Silano. Servilia fue madre de cuatro hijos, puede que más, un niño y tres niñas. Se cree que César era el padre de al menos uno de ellos. Su romance se prolongó desde el 63 a. C. hasta su muerte, o quizás hasta que César conoció a Cleopatra VII. Se conocen además algunos otros nombres de posibles amantes de Julio César.

‘Julio César’, óleo de Pieter Paul Rubens. (CC BY NC SA 2.0)  

Cornelia, amada por César

César era aún un hombre joven cuando conoció a la hija de Lucio Cornelio Cinna, miembro como él de un partido conocido como los Populares. En un principio, este matrimonio fue visto como un medio en la carrera de César para alcanzar el éxito político. Sin embargo, con el tiempo esta bella y amorosa mujer se convirtió para él en algo más que una simple alianza política.

Cornelia se convirtió en la esposa de César en el año 84 a. C., cuando ambos aún eran jóvenes. Ella era entre tres y cinco años más joven que su marido, y parece que su matrimonio resultó aceptable para ambos. La mayor parte de los detalles de la vida de Cornelia no han llegado hasta nosotros, pero se sabe que Lucio Cornelio Sila ordenó a César divorciarse de ella y casarse en su lugar con una mujer de su familia. No ocurría a menudo que César estuviera dispuesto a sacrificar su carrera por una relación personal, pero en este caso se negó a dejar a Cornelia y no se preocupó de las posibles consecuencias.

Retrato de la primera esposa de César, Cornelia.  (Caesar: Hero or Villain)

Cornelia dio a César uno de sus mayores tesoros: una hija que nació en el año 76 a. C. La muerte de Cornelia durante el parto del que hubiera sido su segundo hijo (un niño que también murió), en el año 69 a. C., fue uno de los momentos más duros en la vida de César. Julia Caesaris, que por aquel entonces sólo contaba con siete años, se convirtió de este modo en la persona más importante en la vida de su padre.

Julia se casó con Pompeyo (Cneo Pompeyo Magno) en el 59 a. C. Este matrimonio fue muy importante por razones políticas, aunque César también creía que su hija merecía como marido a un hombre muy poderoso. De hecho, César pensaba que Pompeyo era el segundo más poderoso de Roma (después de él). Cuando Julia murió dando a luz en el año 54 a. C., la buena relación política entre César y Pompeyo se vino abajo.

Julia Caesaris, hija de Julio César. (Public Domain)

Matrimonio político con Pompeya

Dos años después de la muerte de su querida esposa Cornelia, César decidió acceder a la propuesta de Sila y se casó con la nieta de su valedor. En aquellos tiempos, la posición política de César no era tan sólida. Estaba vinculado a Cayo Mario, quien como Cinna había sido miembro del partido político que perdió la guerra civil en la década de los 80 a. C.

Pompeya no fue una buena esposa para César, y su matrimonio finalizó rápidamente con gran escándalo. Un año después de convertirse en la mujer de César, Pompeya organizó en su casa un festival de la Bona Dea. Se trataba de una celebración relacionada con la fertilidad y la castidad de las mujeres, de modo que no se permitía a ningún hombre asistir a sus ceremonias privadas. Sin embargo, un joven llamado Publio Clodio Pulcro intentó aprovechar esta circunstancia para observar a las mujeres y seducir a Pompeya. Fue descubierto, pero no había prueba alguna de que Pompeya hubiese traicionado a su esposo. No obstante, César decidió divorciarse de ella. Más tarde lo explicó pronunciando la bien conocida frase “Mi esposa debe estar por encima de toda sospecha.”

Pompeya, una de las esposas de César. (Public Domain)

La esposa más joven y una exótica amante

Después de esta aventura, César decidió centrarse en la política y la guerra antes que en las mujeres. Viajó a la península ibérica y conquistó nuevos territorios; también progresó en su carrera política y se empezó a ganar el respeto de los senadores. Sin embargo, una nueva mujer entró en su vida en el año 59 a. C.

Calpurnia se convirtió en la tercera y última esposa de César en el año 59 a. C. Su reputación nos llega en gran medida a través de historias relacionadas con Cleopatra VII, en las que se describe a Calpurnia como una mujer celosa y malintencionada, enemiga de la famosa reina egipcia.

Calpurnia nació en el año 75 a. C., de modo que era lo bastante joven como para ser la hija de César. Hija de Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, creció en un ambiente intelectual. Estaba muy interesada en el estudio de temas diversos como historia, literatura, etc. Era modesta, tímida e inteligente.  

Calpurnia – última esposa de César. (Public Domain)

Los historiadores aún dudan de que su matrimonio con César estuviera basado en algo más que en el interés político. Sin embargo, con el tiempo se creó sin duda un fuerte lazo entre ambos en la pareja. Calpurnia apoyaba a su marido, y era una mujer fiel y digna de confianza. También le ayudó a superar la muerte de su hija Julia. Calpurnia era joven, pero también sabia. Era fresca como una flor de primavera, y diferente a la mayor parte de la gente que formaba parte de la vida de César. César permitió a Calpurnia hacer realidad sus ambiciones científicas, y aseguró asimismo el futuro de su esposa por si a causa de su muerte se convertía en viuda.

Cleopatra VII entró en la vida de César en el año 48 a. C. Aquella singular y exótica mujer le dejó prendado, y quizás también enamorado. Debido a la naturaleza de su relación, Calpurnia probablemente no se sintiera celosa, sino más bien molesta. La esposa de César sabía que el senado nunca apoyaría el romance de su marido con la reina Ptolemaica. No obstante, las circunstancias de Calpurnia se volvieron extremadamente difíciles cuando Cleopatra tuvo un hijo de César. Algunos investigadores creen que César quería divorciarse de Calpurnia y hacer de su amante egipcia su cuarta esposa; sin embargo, no existen pruebas que confirmen esta teoría.

‘Cleopatra y César’ (1866), óleo de Jean-Léon Gérôme. (Public Domain)

Los antiguos cronistas afirman que Calpurnia estuvo cerca de salvar a César el 15 de marzo del 44 a. C. Estaba al corriente del peligro inminente que corría su esposo y le avisó de qué podían asesinarle. Calpurnia tuvo un sueño profético y se lo contó a César. Por desgracia, él no se tomó en serio la advertencia de su esposa.

Tras la muerte de César, Calpurnia entregó todos los documentos personales de su marido a Marco Antonio, uno de los amigos en los que más confiaba César. Calpurnia no volvió a casarse, sino que pasó el resto de sus días con sus adorados libros y vivió una vida intelectualmente plena, dedicada al estudio y a entablar interesantes conversaciones.

‘Muerte de César’, óleo de Jean-Léon Gérôme. (Walters Art Museum/Public Domain)

Las damas olvidadas de Roma

Calpurnia murió anciana en una bella villa de algún lugar de lo que hoy es Italia. Era una mujer de la nobleza muy respetada. El Egipto de la época de Cleopatra acabó por convertirse en una nueva provincia romana, pero la influencia de la viuda de César en la corte de Octavio aún era poderosa. Parece que el hijo adoptivo de César perdonó a Calpurnia su apoyo a Marco Antonio y le permitió seguir disfrutando de su vida en paz y tranquilidad. Después de todo, Calpurnia era una ganadora.

Tristemente, resulta difícil encontrar información detallada sobre las esposas de Julio César. Estas mujeres, que formaron parte de la vida de uno de los romanos más famosos de la historia, se convirtieron en meras sombras con el paso del tiempo. Solo conocemos sus nombres por su implicación en las alegrías y pesares que se sucedieron en la vida de Julio César.  

Imagen de portada: Dos de las esposas de Julio César: Cornelia (CC BY SA 3.0) y Calpurnia (con César). (Early Church History)

Articulo actualizado el día 22 de noviembre 2022.

Autor Natalia Klimczak

Referencias

Aleksander Krawczuk, Gajusz Juliusz Cezar, 1972.

Pat Southern, Julius Caesar, 2001

Michael Grant, Julius Caesar, 1969.

Gajusz Swetoniusz Trankwillus, Żywoty cezarów, 1987.