Portada - Cruz en la cima de una montaña (Public Domain) y estatua de Alejandro Magno en Khodjent, Tayikistán. (CC BY-NC 2.0)

Los sorprendentes vínculos entre Alejandro Magno y el cristianismo

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Alejandro Magno murió tres siglos antes de que naciera oficialmente el cristianismo, pero su culto era tan poderoso que algunos símbolos vinculados al antiguo rey macedonio fueron adoptados por la nueva religión. No solo eso, sino que incluso existe una leyenda sobre Alejandro Magno que le relaciona con una de las más famosas iglesias de Italia.

A medida que el cristianismo se iba haciendo cada vez más popular, los obispos extendieron su influencia muy rápidamente. Intentaron acabar con los antiguos cultos, pero mucha gente aún conservaba su fe en los dioses del pasado. La cosa no acababa ahí, algunos llegaban incluso a creer que la nueva fe no era realmente algo tan nuevo, sino sencillamente una forma diferente de presentar las antiguas creencias.

Alejandro Magno murió a los 33 años. Su muerte fue repentina y causó un fuerte impacto en la geopolítica del mundo del siglo IV a. C. Cuando murió, floreció su culto. Fue enterrado en una tumba monumental de Alejandría llamada “Soma” (palabra griega que significa “cuerpo”). Durante siglos, numerosos peregrinos visitaron el último palacio de Alejandro, venerándole y pidiéndole ayuda para resolver sus problemas cotidianos o para conseguir algún objetivo. Se creía por aquel entonces que Alejandro podía hacer realidad aquello que apenas parecía un sueño y proporcionar salud y felicidad. No era tan solo un rey muerto, se le consideraba realmente un dios, y de hecho uno de los más importantes de Europa, el Medio Oriente y otras regiones de Asia.

Un dios pagano para los cristianos

La historia de Alejandro Magno influyó en gran medida en los relatos que dieron pie a la doctrina cristiana. Alejandro Magno llevó la civilización helenística hasta Oriente, más al este de lo que nadie la había llevado hasta entonces. Aunque muchas regiones de Anatolia y sus alrededores ya estaban bajo la influencia de la lengua griega, la creación del imperio de Alejandro la hizo aún más popular de lo que ya era. Según un especialista en lenguas antiguas, Alejandro se convirtió en la razón principal por la que el griego era aún tan popular tres siglos más tarde: la época de Jesús.

La Victoria de Samotracia está considerada una de las obras maestras del arte helenístico. (Public Domain)

La Victoria de Samotracia está considerada una de las obras maestras del arte helenístico. ( Public Domain )

A Alejandro le encantaban los pavos reales. Al parecer vio por primera vez a una de estas bellas aves en Asia, y decidió traérselas con él a su patria. Las plumas del pavo real se convirtieron entonces en un símbolo del poder de Alejandro, aunque siglos más tarde pasaron a ser símbolo del más alto obispo de la Iglesia Católica. Más aún, se cree que las más antiguas pinturas del joven Jesús retrataban al Hijo de Dios del cristianismo con el pelo castaño claro porque los cabellos del joven Alejandro eran del mismo color.

Los profetas y el rey

En el judaísmo se cree que varios profetas tuvieron visiones de Alejandro Magno muchos siglos antes de su nacimiento. Isaías, que vivió cinco siglos antes que Alejandro, escribe en su capítulo 19, versículo 20 acerca de esta visión:

Estará como señal y testimonio de Yahveh Sebaot en el país de Egipto. Cuando clamen a Yahveh a causa de los opresores, les enviará un libertador que los defenderá y lib erará.

Los especialistas sugieren que el hombre descrito en esta profecía era Alejandro. Durante la dominación persa, Alejandro era considerado por los judíos la encarnación del esperado Mesías. Isaías también da a entender que el gobierno de Alejandro sería próspero para egipcios y asirios.

El nombre de Alejandro Magno en escritura jeroglífica egipcia (se leía de derecha a izquierda), c. 330 a. C., Egipto. Museo del Louvre. (CC BY-SA 3.0)

El nombre de Alejandro Magno en escritura jeroglífica egipcia (se leía de derecha a izquierda), c. 330 a. C., Egipto. Museo del Louvre. ( CC BY-SA 3.0 )

Dos siglos más tarde, el profeta Daniel predijo que llegaría un rey que ocuparía el trono de Salomón. El rey asirio Nabucodonosor tuvo una pesadilla, por lo que Daniel rogó a Dios que le revelara el significado de su sueño. La respuesta daba a entender que había visto a los reyes que cambiarían la historia de estas tierras, entre ellos a Alejandro Magno. El profeta Daniel también predijo que el rey helénico conquistaría el imperio persa y que le sucederían cuatro reyes de su mismo linaje.

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