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Portada - Los estudios llevados a cabo por geólogos y arqueólogos han revelado que las estructuras submarinas halladas en las cercanías de la isla griega de Zacinto son formaciones geológicas producto de la naturaleza. (Fotografía: La Gran Época/Universidad de Atenas)

Vestigios de antigua ciudad griega sumergida son en realidad formaciones geológicas naturales

Determinadas estructuras encontradas en el fondo marino de la costa griega parecen proceder de transformaciones geológicas y no de una antigua ciudad sumergida, según revela un reciente estudio llevado a cabo por arqueólogos y geólogos. Estas estructuras fueron descubiertas en el año 2013 por buceadores cerca de la bahía de Alikanas. Después serían visitadas y fotografiadas por científicos de la Universidad de Atenas que comenzaron a interesarse por ellas y que decidieron estudiarlas con mayor detalle, formando un equipo de investigación internacional.

Lo que a primera vista parecían restos de una civilización olvidada, que se supuso desapareció sumergida en el fondo del mar, debido a un maremoto en las costas de la isla griega de Zacinto o Zante, en realidad serían estructuras geológicas formadas por procesos físicos que habrían tenido lugar en el Plioceno, con unos cinco millones de años de antigüedad, según ha comunicado la Universidad de East Anglia (UEA), Inglaterra.

Hemos investigado el lugar, que está entre dos y cinco metros bajo el agua y encontramos que en realidad es un fenómeno natural de origen geológico”, ha declarado J. Andrews, profesor de Ciencias Ambientales de la UEA y autor principal del artículo que informa de este hallazgo.

Vista parcial de la Bahía de Alikanas, en cuyas cercanías se encuentran las estructuras submarinas objeto de estudio. (Badgernet/CC BY-SA 4.0)

Vista parcial de la Bahía de Alikanas, en cuyas cercanías se encuentran las estructuras submarinas objeto de estudio. (Badgernet/CC BY-SA 4.0)

En el estudio se explica cómo se generan este tipo de estructuras: “los microbios, guiados por la oxidación del metano, cambian la química de los sedimentos, formando una especie de cemento natural, en un proceso conocido por los geólogos como concreción”. Añadiendo a continuación que “en este caso, el cemento era un raro mineral llamado dolomita, que rara vez se forma en el agua de mar, pero puede ser bastante común en los sedimentos ricos en microbios”, y también que “estas concreciones fueron exhumadas por la erosión al encontrarse expuestas sobre el lecho marino”.

Los resultados de los análisis incluidos en el artículo científico indican que “la cementación de sedimentos marinos autigénica de la isla de Zacinto (Grecia), ha generado formas tubulares, de disco y concreciones con forma de ‘donut’. Las concreciones en su mayoría están compuestas de dolomita ferrosa autigénica, acompañada de pirita”.

“Las morfologías de disco y anillo, que parecían asemejarse a bases de columnas circulares, son típicas de la mineralización en las filtraciones de hidrocarburos. (…) Encontramos que la distribución lineal de estas concreciones en forma de anillo es probablemente el resultado de una falla interna que no ha roto por completo la superficie del lecho del mar por la dificultad de que los gases, especialmente el metano, escapen de las zonas más profundas”, detalla el profesor Andrews sobre el hallazgo, según cita la UEA.

Según los científicos, las formas de disco y anillo, que parecían asemejarse a bases de columnas circulares, son típicas de la mineralización en las filtraciones de hidrocarburos. (Fotografía: UEA)

Según los científicos, las formas de disco y anillo, que parecían asemejarse a bases de columnas circulares, son típicas de la mineralización en las filtraciones de hidrocarburos. (Fotografía: UEA)

Los especialistas consideran que este fenómeno no es habitual en aguas poco profundas, ya que es más bien típico de regiones marinas muy profundas que se encuentran a cientos e incluso miles de metros de profundidad. Tales formaciones serían consecuencia del goteo natural de metano filtrándose en rocas con yacimientos de hidrocarburos. Según el estudio estas formaciones no serían  únicas: “Lo mismo sucede en el Mar del Norte, y también es similar a los efectos del fracking, cuando los seres humanos aceleran o provocan esencialmente tales fenómenos”.

Exploraciones en el mar y en el laboratorio

Un equipo de especialistas estudió con sumo detalle el contenido mineral y la textura de las formaciones bajo el agua, utilizando técnicas de microscopía y rayos X, así como isótopos estables. Concretamente, el equipo formado por la arqueóloga Magda Athanasoula y el submarinista Petros Tsampourakis estudió el enclave, junto con el profesor Michael Stamatakis, del Departamento de Geología y Geoambiente de la Universidad de Atenas (UOA).

Previamente, personal de la UEA y la UOA llevó a cabo análisis mineralógicos y químicos, y el Eforato de Antigüedades Submarinas de Grecia a su vez efectuó un minucioso examen in situ, según podemos leer en el comunicado de prensa de la UEA. Los recientes hallazgos fueron presentados en un artículo publicado en la revista Marine and Petroleum Geology.

Ciertas formas regulares y tubulares hicieron suponer a algunos que se trataba de baldosas, columnas y basamentos de la antigua ciudad de Zacinto, hundida por un terremoto. (Fotografía: La Gran Época/Universidad de Atenas/UEA)

Ciertas formas regulares y tubulares hicieron suponer a algunos que se trataba de baldosas, columnas y basamentos de la antigua ciudad de Zacinto, hundida por un terremoto. (Fotografía: La Gran Época/Universidad de Atenas/UEA)

Se descarta que sean vestigios de una antigua ciudad sumergida

Numerosas estructuras con diversas formas y distintos tamaños se encuentran sobre el lecho marino de las costas de la isla griega de Zacinto. Algunas parecen losetas de pavimento rectangulares, otras se asemejan a columnas con sus típicos basamentos. Dichas características y tamaños hicieron suponer, en un principio, que eran obra humana, vestigios de lo que podría haber sido una antiquísima ciudad hundida tras un cataclismo, estimándose que pudiese haber existido, incluso, antes que La Atlántida.

Esta suposición situó el lugar dentro del listado de antiguas ciudades milenarias de civilizaciones perdidas, ya que la isla de Zacinto aparece mencionada, además, por Homero en La Odisea. De hecho, su propio nombre deriva de su colonizador Zacinto, hijo del príncipe de la Arcadia, Dárdano, personajes ambos anteriores a la guerra de Troya. Por otra parte, también es mencionada en La Ilíada cuando se dice que el territorio de Zacinto participó en la expedición de conquista de Troya.

Sin embargo, con los primeros estudios las sospechas de que no se trataba de estructuras creadas por el hombre surgieron cuando los investigadores no encontraron más indicios asociados, tales como restos de cerámica u otros objetos de factura humana. A la luz de las conclusiones científicas obtenidas, seguirían constituyendo un interrogante las supuestas evidencias de las huellas históricas de Zacinto como una de las civilizaciones perdidas que, de haber existido, espera aún ser descubierta.

Otra de las singulares estructuras estudiadas en el fondo marino de Zacinto y que según el reciente estudio son formaciones geológicas naturales. (Fotografía: UEA)

Otra de las singulares estructuras estudiadas en el fondo marino de Zacinto y que según el reciente estudio son formaciones geológicas naturales. (Fotografía: UEA)

Imagen de portada: Los estudios llevados a cabo por geólogos y arqueólogos han revelado que las estructuras submarinas halladas en las cercanías de la isla griega de Zacinto son formaciones geológicas producto de la naturaleza. (Fotografía: La Gran Época/Universidad de Atenas)

Autor: Blanca Téllez - La Gran Época

Este artículo fue publicado originalmente en La Gran Época y ha sido publicado de nuevo en www.ancient-origins.es con permiso.

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