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Los huesos de la civilización de La Quemada, en México, demuestra que comían a sus enemigos

Un nuevo estudio que analizó los huesos humanos encontrados en el yacimiento arqueológico de La Quemada, en México, ha declarado que los antiguos pueblos que habitaron el lugar hace 1.500 años, comían a sus enemigos y que hacían muestra de sus huesos y cráneos.

La Quemada es un sitio Mesoamericano, ubicado en el Municipio de Villanueva, en el estado de Zacatecas, México. La investigación sugiere que fue ocupado por primera vez alrededor de 300 DC, y alcanzó su apogeo entre 600 y 850 DC. Se convirtió en un importante centro que conectó 220 asentamientos a través de una red de caminos para hacer circular los impuestos y los recursos que sustentaban la población. Formaron también rutas procesionales en honor a sus dioses. La Quemada representa el asentamiento monumental más significativo en el centro norte de México por su arquitectura. En el lugar hay una gran zona residencial con columnas cuadradas, una cancha de juego de pelota, y una base piramidal llamada Pirámide Votiva.

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El sitio arqueológico de La Quemada (Wikimedia Commons)

La Quemada se considera un enigma para los historiadores y arqueólogos. Dada la distancia entre La Quemada y el centro de Mesoamérica, su papel y su trasfondo cultural ha sido objeto de muchas interpretaciones diferentes. Algunos han identificado el lugar como el legendario Chicomostoc, donde se dice que los Aztecas se han mantenido durante nueve años durante su viaje a Anáhuac, el corazón de México azteca. Otros lo han asociado con un sitio Caxcan, una fortaleza Teotihuacán, un centro Tarasca, una fortaleza contra los intrusos chichimecas, o un puesto comercial tolteca.

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Mientras que los investigadores aún no tienen todas las respuestas, un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science ha descubierto una nueva y macabra pieza que no da más información acerca de este sitio misterioso - comían sus enemigos y hacían muestra de sus restos.

Un par de arqueólogos de la Universidad Estatal de Arizona estudió los huesos que se encuentran dentro y fuera del recinto, que datan entre los años 500 y 900 DC. Encontraron que los huesos al aire libre muestran signos de marcas de corte, astillas de hueso, y de quemadura, todas características consistentes con el canibalismo. Además, algunos de los cráneos fueron encontrados con agujeros perforados en el centro, lo que sugiere que pertenecían a los enemigos derrotados cuyas cabezas se había colocado en la exhibición pública fuera de los muros del templo.

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Un cráneo perforado con un agujero en el centro, se cree que ha sido colgado por la pared frontal del Templo (Nelson et al/PNAS)

Por otro lado, los huesos encontrados en el interior crean un espectáculo con signos de desarticulación y descarnamiento después de un cierto período de desecación post mortem y decadencia. También representan todas las edades y ambos sexos, lo que sugiere el fin del descarnamiento era la veneración de los ancestros.

Los investigadores creen que los huesos en el interior pertenecían a los residentes locales de La Quemada, mientras que los huesos al aire libre eran de otras etnias, que vinieron a atacar.

“Durante el tiempo en que las personas vivían allí, señalan los investigadores, la zona estaba bajo estrés, debido al rápido cambio de la ciudad - Teotihuacán había colapsado y una nueva sociedad estaba en desarrollo, y consistía en varios grupos de menor escala, y que vivían en toda la Frontera Norte. Eso inevitablemente condujo a la violencia, como notan los investigadores, y se puede ver en cómo se trataba a los cadáveres de los vencidos", informa Phys.org. "Otra evidencia de la violencia que se produjo fue la propia arquitectura, fortalezas destinadas a la protección de las invasiones".

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Los investigadores creen que la arquitectura en La Quemada sugiere una función defensiva (Wikimedia Commons)

Los investigadores ahora llevarán a cabo los análisis de ADN de las muestras de esqueletos para determinar los orígenes étnicos de los dos conjuntos de huesos, para determinar si sus inferencias de violencia interétnica son correctas.

Imagen destacada: La Pirámide Votiva de la zona arqueológica de La Quemada, México (Wikimedia Commons)

Por April Holloway

Traducción: Moreno Montañaroja

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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