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Ancient Origins España y Latinoamérica

Los científicos echan por tierra las afirmaciones fundamentalistas que aseguran que seres humanos convivieron con dinosaurios

Un equipo de investigadores de Utah ha hecho uso de dispositivos científicos de toma de imágenes para verificar que una pintura rupestre Nativa Americana de hace siglos representa a dos humanos y a algunos animales y no a un pterodáctilo. Algunos fundamentalistas creacionistas habían afirmado que en la pintura aparecía un pterodáctilo, y que eso era prueba de que humanos y dinosaurios convivieron en el pasado. Según este argumento, ya rebatido, la edad de la Tierra sería de solo algunos miles de años como dice la Biblia, en lugar de los 4.500 millones de años que calculan los científicos.

Los investigadores han utilizado un aparato emisor de fluorescencia de rayos X llamado Dstretch que les ha permitido fotografiar la imagen, cargarla en un ordenador y a continuación analizarla informáticamente, descubriendo que el teórico pterosaurio en realidad consistía de cinco imágenes separadas—dos figuras antropomórficas, una oveja, una figura parecida a una serpiente y un perro. Otras pinturas del pueblo Fremont también muestran figuras antropomórficas con cuerpos alargados y cabezas redondas, acompañadas de figuras más pequeñas que representan a seres humanos y otras criaturas, según podemos leer en un artículo de Live Science.

Esta no es la primera vez que los científicos estudian las pinturas del Cañón del Dragón Negro (Black Dragon Canyon), en Utah, para rebatir las afirmaciones de los creacionistas que aseguran que las pinturas representan a dinosaurios. Pero sí que es la primera vez que se han empleado tecnologías de fluorescencia de rayos X y aparatos como el Dstretch para probar que la figura que aparece en el dibujo no es un pterodáctilo.

Los investigadores recopilaron las imágenes recogidas por el Dstrech para mostrar las cinco figuras distintas que aparecen en la pintura.(Imagen de Jean-Loïc Le Quellec, Paul Bahn y Marvin Rowe, revista Antiquity)

Hace años un hombre llamado John Simonson había dibujado un contorno alrededor de las cinco figuras para que parecieran una sola. La forma en que Simonson alteró la pintura hizo que realmente se asemejara a una criatura alada. Pero el examen de las imágenes realizado por el arqueólogo Paul Bahn y sus colegas revelan las diferentes figuras que forman la pintura original.

Live Science informa de que ciertamente hay fósiles de pterodáctilos en la región. Algunos creacionistas llegaron incluso a intentar identificar la supuesta especie que aparecería en la pintura— un Quetzalcoatlus northropi, cuya envergadura alar era de 12 metros y que vivió en la región hace unos 70 millones de años. Algunas especies de pterodáctilos se remontan hasta hace 228 millones de años.

Fósil de un ejemplar de Quetzalcoatlus northropi, un pterosaurio que vivió hace unos 70 millones de años (Foto: Yinan Chen/Wikimedia Commons)

El cañón del Dragón Negro se encuentra en la protuberancia de San Rafael (San Rafael Swell), una elevación del terreno que ocupa un área de unos 5.180 kilómetros cuadrados (2.000 millas cuadradas).  La Guía de la protuberancia de San Rafael la define como una zona de profundos cañones, impresionantes formaciones de piedra arenisca e imponentes paisajes. En esta extensa región habitaron en el pasado diversas tribus de Nativos Americanos, que realizaron numerosas pinturas rupestres sobre sus paredes rocosas.

Detalle del pictograma de Buckhorn Draw, también de la cultura Fremont, en la protuberancia de San Rafael, condado de Emery, Utah (Foto: Kerk / Wikimedia Commons)

El arte rupestre de San Rafael consta tanto de pictogramas, pintados, como de petroglifos, grabados o cincelados sobre la roca. Gran parte de estas manifestaciones artísticas se han atribuido a dos culturas: la cultura del Cañón Barrier y la cultura Fremont. La pintura sujeto del estudio al que nos referimos y de la que habla el artículo de la revista Antiquity fue realizada por gentes de la cultura Fremont, que habitaron la región entre los años 1 y 1100 de nuestra era. La mayor parte de estas pinturas representan criaturas comunes y reconocibles, aunque los motivos que aparecen en algunas de ellas, así como en algunos petroglifos, son aún hoy objeto de debate.

En la protuberancia de San Rafael y en sus cercanías, hubo en el pasado numerosos artistas creando miles de obras a lo largo de los siglos, incluidas en años más recientes algunas realizadas por colonos europeos. No lejos de la protuberancia de San Rafael está el cañón de las Nueve Millas (Nine Mile Canyon), del que se dice en la página web de la Guía de San Rafael que es la galería de arte de mayor longitud del mundo. Solo este cañón ya cuenta con miles de petroglifos, la mayoría de ellos, según creen los investigadores, realizados por la cultura Fremont, siendo otros más recientes obra del pueblo Ute. De hecho el cañón de las Nueve Millas es el lugar que concentra una mayor cantidad de arte rupestre de todos los Estados Unidos.

Imagen de portada: La línea dibujada alrededor de las pinturas originales hace que parezca una criatura alada. (Foto: Black Dragon Canyon Pictographs)  

Autor: Mark Miller

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.