Portada - Retrato al óleo de Miguel de Cervantes Saavedra atribuido a Juan de Jáuregui y Aguilar (c. 1583-1641). Real Academia de la Historia de Madrid, España. (Public Domain)

La conexión inglesa de Cervantes: lazos familiares e influencias sobre Shakespeare

El historiador Julio Mayo asegura que por las venas de Miguel de Cervantes Saavedra, máxima figura de la literatura española y autor de la famosísima novela “Don Quijote de La Mancha”, corría sangre inglesa. Algo que podría hacer que variase considerablemente la interpretación de muchos de los rasgos de su obra.

Su investigación, tal y como informa el diario español ABC, comenzó tras encontrar el historiador un acta notarial firmada por el propio Cervantes con fecha del 30 de marzo del año 1593. Por aquel entonces el gran escritor trabajaba en Sevilla como comisario real de Felipe II, y siendo el encargado de aprovisionar a los barcos de la Armada que escoltaban a los mercantes españoles, apoderaba en este escrito al arriero Juan de Balbuena para que pudiera recoger y transportar cebada y trigo desde Las Indias hasta España.

Sin embargo, el 28 de noviembre del mismo año, ante el retraso en la entrega de más de la mitad de fanegas de trigo acordadas, un nuevo comisario real se presentó a reclamarlas, pero no fue don Miguel, sino un tal Juan Titón de Cervantes:

Miguel de Cervantes Saavedra trabajó algunos años como comisario real de Felipe II (1527–1598). En la imagen, estatua del rey esculpida en piedra blanca por Felipe de Castro entre los años 1750 y 1753. Jardines de Sabatini de Madrid, España. (Luis García/CC BY-SA 2.0)

Miguel de Cervantes Saavedra trabajó algunos años como comisario real de Felipe II (1527–1598). En la imagen, estatua del rey esculpida en piedra blanca por Felipe de Castro entre los años 1750 y 1753. Jardines de Sabatini de Madrid, España. (Luis García/CC BY-SA 2.0)

«En un principio llegamos a pensar que, dadas las habilidades picarescas del escritor, podría haber mandado en su nombre a otra persona con el fin de que pudiese hacer sus veces, por la dificultad de tener que acudir a reunir cereales a tantos pueblos» y que el cambio de nombre «hubiese sido un error del secretario del ayuntamiento», explica a ABC el propio Julio Mayo.

Sin embargo, se ha comprobado que el susodicho Juan no sólo existió, sino que además de compartir oficio con Cervantes compartía también con él su apellido, y al igual que él también estuvo cautivo en Argel.

Titón y Herver, apellidos ingleses

Si, como defiende el experto, ambos eran parientes, Miguel de Cervantes debía tener familia de origen inglés, puesto que Juan Titón era hijo de Hugo Titón de Cervantes: espía católico al servicio de España y miembro de la colonia de mercaderes de la ciudad de Bristol que se había establecido en Sanlúcar de Barrameda. A su vez, Hugo Titón de Cervantes descendería de John Tintam, quien capitaneó una de las expediciones de 1482 a la costa de Guinea contra los intereses portugueses en el comercio de esclavos y piedras preciosas: «el apellido inglés Tintam acabó castellanizándose como Titón», afirma el investigador.  

Referencia a Juan Titón de Cervantes descubierta en el Archivo Municipal de Utrera, Sevilla. (Fotografía: ABC/Julio Mayo)

Referencia a Juan Titón de Cervantes descubierta  en el Archivo Municipal de Utrera, Sevilla. (Fotografía: ABC/Julio Mayo)

Pero es que, además de todo lo anterior, el apellido Titón aparece relacionado con una obra cervantina, «La española inglesa», llena de recuerdos y datos autobiográficos. De hecho, en el convento de Santa Paula de Sevilla, lugar donde se desarrolla la trama de esta obra, fue abadesa en el año 1590 doña Juana de Cervantes Saavedra, familiar carnal del literato. Asimismo, frente al convento residía el matrimonio formado por María Titón y Francisco de Cifuentes. Una hija de este matrimonio, Ana de Santo Domingo, también ingresó en este convento, al igual que lo hizo una hija de Juan de Herver de Cervantes e Isabel de Salamanca en el año 1577. La clave radicaría en María Titón, de quien sería pariente el creador del Quijote.

«Hoy sabemos que Herver, de Hervert, es un apellido de origen inglés», apunta Julio Mayo. Los Herver eran plateros procedentes de Córdoba, ciudad donde el abuelo de Miguel de Cervantes ocupó cargos oficiales durante varios años: «Todos estos datos demuestran que los Cervantes estaban emparentados con extranjeros y que el autor del Quijote tenía parientes en Sevilla», añade el historiador.

Además, defiende que en dicha ascendencia inglesa radicarían las explicaciones al conocimiento de Cervantes de la corte de Inglaterra, a sus simpatías hacia dicho país o a sus descripciones tan exactas sobre la capacidad portuaria de Londres:

Un hombre católico del Imperio de Felipe II, nunca rezuma animadversión hacia los ingleses. Si no estuvo en Inglaterra, que no está probado, sí fue conocedor de multitud de detalles que podrían haberle proporcionado sus familiares. Hay una clara conexión familiar, un claro vínculo con Inglaterra.

Una de las múltiples ilustraciones que realizó el artista Gustave Doré (1832–1883) para una edición inglesa de “La Historia de Don Quijote”.(Public Domain)

Una de las múltiples ilustraciones que realizó el artista Gustave Doré (1832–1883) para una edición inglesa de “La Historia de Don Quijote”.(Public Domain)

Repercusiones literarias: Cervantes y Shakespeare

Para el historiador Julio Mayo, todos estos aspectos biográficos sobre Miguel de Cervantes Saavedra, desconocidos hasta ahora, influyen de forma directa en el conjunto de su obra literaria:

«Hay que tener en cuenta este nuevo aspecto biográfico documentado de su vida. Son aportaciones que repercuten en su obra completa. Estamos más cerca de entender, a través de Sevilla, las conexiones de Cervantes con su familia de origen inglés y la Inglaterra de Shakespeare», continúa explicando el especialista al diario ABC.

Por último, Mayo afirma desconocer por el momento si el creador del Quijote llegó a leer a Shakespeare, pero sí que se muestra convencido de lo contrario. De hecho, la obra cervantina habría viajado hasta Inglaterra a través de las diferentes conexiones que había entonces entre los puertos de Sevilla y Londres, y debió tener bastante éxito, puesto que ya en el año 1616 se editó la primera traducción del Quijote al inglés.

En opinión de Mayo, Shakespeare tuvo que leer a Cervantes. Algo que parece muy notorio ante las similitudes existentes entre la obra de teatro de Shakespeare ‘Cimbelino’ y la historia quijotesca de El curioso impertinente, o en los pasajes conocidos del Cardenio inglés, claramente basados en la historia del personaje del mismo nombre narrada en la primera parte del Quijote.

Retratos a lápiz de Cervantes (izquierda) y Shakespeare (derecha). (Fotografía: ABC)

Retratos a lápiz de Cervantes (izquierda) y Shakespeare (derecha). (Fotografía: ABC)

Imagen de portada: Retrato al óleo de Miguel de Cervantes Saavedra atribuido a Juan de Jáuregui y Aguilar (c. 1583-1641). Real Academia de la Historia de Madrid, España. (Public Domain)

Autor: Mariló T. A.

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