Portada - Una iglesia bizantina como ésta de Athrun (Libia), será reconstruida en Inglaterra. (Foto: Disdero/Wikimedia Commons)

Iglesia bizantina prefabricada hundida en un naufragio será reconstruida en Inglaterra

El emperador bizantino Justiniano quería asegurarse del predominio de la nueva religión cristiana hasta tal punto que envió piezas prefabricadas de mármol por todo el imperio para que se construyeran numerosas iglesias en diversas localizaciones. Una de estas iglesias, que ha sido comparada con los muebles para montar de Ikea, fue rescatada del lecho marino junto a las costas de Sicilia y será reconstruida en breve en el Museo Ashmolean de Oxford, Inglaterra, en lo que se considera el primer proyecto de este tipo que se lleva a cabo en todo el mundo.

El museo está preparando una exposición para junio del 2016 que llevará el nombre de Storms, War and Shipwrecks (“Tormentas, Guerra y Naufragios”) y que incluirá mascarones de proa y espolones de barcos de guerra romanos. Las inmersiones realizadas en los últimos 60 años han posibilitado operaciones de rescate en las que se han recuperado tesoros de los mares y puertos del mundo, tal y como podemos leer en un artículo de la BBC sobre la exposición del Ashmolean.  

La exposición también honrará el legado de Honor Frost (1917-2010), una de las primeras arqueólogas submarinas de la historia.

Aunque de hecho fue otro arqueólogo, el alemán Gerhard Kapitan, quien en los años 60 recuperó los restos del naufragio entre los que se encontraban las piezas de la iglesia prefabricada en aguas cercanas a la costa sudeste de Sicilia. Kapitan y su equipo rescataron 28 bases y columnas de estilo corintio, piezas de un púlpito y losas del trascoro. Iglesias similares aún siguen en pie en Libia, Chipre e Italia.

Base de una columna corintia (Foto: Юкатан/Wikimedia Commons)

Base de una columna corintia (Foto: Юкатан/Wikimedia Commons)

El emperador Justiniano reinó desde el 527 d. C. hasta el 565 d. C., un par de siglos después de que Constantino proclamara al cristianismo religión oficial del Imperio Romano, precursor del Imperio Bizantino. Bajo el reinado de Justiniano se enviaron barcos a diversos lugares de Italia y el norte de África con piezas prefabricadas de interiores de iglesias. Algunos de estos barcos, al parecer cargados en exceso, se hundieron en el transcurso de una tormenta tras desequilibrarse.

La idea era difundir el cristianismo por todo el imperio, una práctica que se extendió más tarde por todo el continente europeo hasta llegar finalmente al Nuevo Mundo, acabando con las antiguas religiones y suplantándolas por lo que los paganos recién bautizados a veces llamaban “un dios extranjero.”

Mosaico de Justiniano en una iglesia de Rávena, Italia (Foto: Sailko/Wikimedia Commons)

Mosaico de Justiniano en una iglesia de Rávena, Italia (Foto: Sailko/ Wikimedia Commons )

 

Justiniano era un iconoclasta que luchó por erradicar hasta el más mínimo rastro del paganismo grecorromano y de cualquier otra creencia que se opusiera al cristianismo oficial. Algunas de las religiones que Justiniano y sus cohortes combatieron fueron las siguientes:

  • Maniqueísmo, una mezcla de creencias zoroástricas, cristianas, gnósticas y budistas que surgió en el siglo III d. C. y veía la realidad del mundo como un conflicto entre las fuerzas de Dios y las de Satanás, el bien y el mal, la luz y la oscuridad, el espíritu y la materia. La religión de Mani, su fundador, en cierto momento de la historia se extendía desde España hasta China. Las autoridades de otras religiones diferentes al cristianismo, como zoroástricos y budistas, también reprimieron el maniqueísmo.
  • Arrianismo: Arrio, nacido en Libia en el 250 d. C., fue un teólogo que enseñó que Jesús había sido elevado por encima de todas las demás criaturas, pero que era de hecho él mismo también una criatura y no estaba formado de la misma sustancia que Dios.
  • Los monofisitas no creían que Jesús fuera plenamente Dios y humano a un tiempo, doctrina oficial de la Iglesia cristiana, sino más bien que su naturaleza era unitaria, divina o humana-divina.
  • La religión de los samaritanos, de los que aún quedan unos 1.000 viviendo en Israel, afirma que solo hay un Dios y Moisés fue su profeta. Su único libro sagrado es la Torá, suma de los cinco primeros libros de la Biblia que según la leyenda escribió Moisés, y el libro de Josué.
  • Religión grecorromana: sus seguidores creían en un panteón supremo que controlaba los diversos aspectos de la vida: el amor, la guerra y otras actividades humanas como los partos, la forja de los metales y la agricultura. También creían en espíritus naturales que habitaban en determinados lugares, como ninfas y sátiros. Griegos y romanos sincretizaron las creencias de muchos de los pueblos con los que estuvieron en contacto. Más tarde, los cristianos asimilarían a su vez muchas de estas creencias paganas en sus festividades, doctrina y lugares sagrados.

Mitra y el dios del Sol disfrutan de un banquete sobre la piel del toro sacrificado, relieve romano del 130 d. C. aproximadamente. Mitra era un antiguo dios persa de la luz y la oscuridad al que algunos romanos absorbieron en su propia religión. Algunos afirman que Mitra inspiró parte de las creencias relacionadas con Jesús. (Foto: Carole Raddato/Wikimedia Commons)

Mitra y el dios del Sol disfrutan de un banquete sobre la piel del toro sacrificado, relieve romano del 130 d. C. aproximadamente. Mitra era un antiguo dios persa de la luz y la oscuridad al que algunos romanos absorbieron en su propia religión. Algunos afirman que Mitra inspiró parte de las creencias relacionadas con Jesús. (Foto: Carole Raddato/ Wikimedia Commons )

Justiniano también tuvo desencuentros con su propia Iglesia en el 543 con ocasión de la doctrina de la reencarnación, a la que por supuesto también se encargó de reprimir.

Imagen de portada: Una iglesia bizantina como ésta de Athrun (Libia), será reconstruida en Inglaterra. (Foto: Disdero/ Wikimedia Commons )

Autor: Mark Miller

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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