All  
Portada-Cráneo de una joven que padecía sífilis; habría sido una buena candidata al tratamiento con mercurio de la época medieval. (Birgitte Svennevig/SDU)

Envenenados en la Edad Media por comer en platos con esmalte de plomo

En la época medieval, los habitantes más ricos de las ciudades del norte de Europa presentaban elevados niveles de plomo y mercurio en su cuerpo que seguramente les causaron serios problemas de salud. Pocas personas del entorno rural, más pobres, mostraban un alto nivel de metales pesados en su organismo, y en los casos que sí, albergaban menos toxinas en sus cuerpos que los habitantes de las ciudades.

Un análisis de esqueletos de la época medieval llevado a cabo por un equipo de investigadores daneses ha demostrado que los cuerpos de numerosos individuos enterrados en cementerios de Dinamarca y el norte de Alemania contenían plomo, un elemento muy venenoso. El estudio afirma que el plomo podría haberse introducido en su organismo de muy diversas maneras, pero descarta que fuera absorbido tras su muerte. Las gentes del medievo probablemente desconocían hasta qué punto es venenoso el plomo, por supuesto, o probablemente no lo hubieran utilizado para esmaltar sus vajillas y utensilios de cocina ni lo hubieran incluido en la composición de sus monedas. Otro posible origen de los metales pesados presentes en los cuerpos de los aldeanos podrían ser los tejados o canalizaciones revestidos de plomo, que se utilizaban para recoger el agua de lluvia, así como los vitrales de colores, en cuya confección también se utilizaba plomo.

Los investigadores examinaron los restos de individuos procedentes de seis cementerios, tanto urbanos como rurales y de ambos países (Dinamarca y Alemania), hallando altos niveles de plomo y mercurio en los restos pertenecientes a los habitantes de ciudades. Pocos de los individuos que vivían en el medio rural presentaron un alto contenido de estos metales, según una nota de prensa emitida por la Universidad del Sur de Dinamarca.  

“La exposición a estos elementos era más elevada y peligrosa en las comunidades urbanas, pero el plomo no era completamente desconocido en el campo. Observamos que un 30 por ciento de los individuos del medio rural habían estad en contacto con plomo—aunque mucho menos que los ciudadanos,” explica en la nota de prensa el profesor Kaare Lund Rasmussen, del Departamento de Física, Química y Farmacia de la Universidad del Sur de Dinamarca.

“El envenenamiento por plomo también puede ser consecuencia de su ingesta, ya que es un metal pesado. En la época medieval a duras penas se podía evitar la ingesta de plomo si se era rico o se vivía en un entorno urbano. Pero lo que quizás sea más grave es el hecho de que la exposición al plomo provoca una menor inteligencia en los niños.”

Vitral coloreado de Schleswig, Alemania; en el estudio se analizaron restos procedentes de un cementerio de esta región. Solo los ricos podían permitirse ventanas de este tipo. (Foto: Frank Vincentz/z/Wikimedia Commons)

Vitral coloreado de Schleswig, Alemania; en el estudio se analizaron restos procedentes de un cementerio de esta región. Solo los ricos podían permitirse ventanas de este tipo. (Foto: Frank Vincentz/z/Wikimedia Commons)

Algunos de los síntomas del envenenamiento por plomo en niños son: dificultades en el aprendizaje, retraso en el desarrollo, pérdida de peso y apetito, vómitos, pérdida de facultades auditivas, fatiga y flojera, según WebMd. Tanto niños como adultos pueden padecer también en estos casos estreñimiento y dolor abdominal. Tal y como podemos leer en WebMd.com, los niños son los más expuestos al riesgo de envenenamiento por plomo, pero los adultos también pueden padecer sus perjudiciales efectos, lo que incluye alta presión sanguínea, dolores musculares y articulares, disminución de las funciones mentales y migrañas. Otras consecuencias negativas de la intoxicación por plomo en adultos son dolor o entumecimiento de las extremidades, mal humor, reducción en la cantidad de espermatozoides y nacimientos prematuros o abortos.

La cerámica esmaltada, más utilizada en las ciudades que en el campo por ser aquéllas más ricas, era una gran fuente de plomo, según la nota de prensa emitida por la Universidad del Sur de Dinamarca.

“En aquellos días el óxido de plomo se utilizaba para esmaltar la cerámica. Era práctico a la hora de limpiar los platos y embellecía su apariencia, así que comprensiblemente era un producto muy solicitado. Pero cuando los recipientes esmaltados en plomo contenían alimentos ácidos o salados, la superficie del esmalte se disolvía y de este modo el plomo pasaba a la comida,” explica Rasmussen.

Rasmussen y sus colegas examinaron 207 esqueletos procedentes de los cementerios de Rathaus Markt en Schleswig (Alemania) y Ole Worms Gade en Horsens (Dinamarca). Los restos de unos y otros procedían de los cementerios medievales de ricas ciudades que tenían más contacto con el mundo que las gentes del medio rural.

Vista aérea del cementerio de Skt. Alberts, situado en la isla de Ærø, Dinamarca (Aegislash; Museum/SDU

Vista aérea del cementerio de Skt. Alberts, situado en la isla de Ærø, Dinamarca (Aegislash; Museum/SDU)

También examinaron cuerpos de los cementerios de St. Clements, en Schleswig (Alemania), Tirup en Horsens (Dinamarca), Nybøl en Jutlandia (Dinamarca) y Skt. Alberts en la isla de Ærø (Dinamarca), según podemos leer en la nota de prensa.

El equipo analizó el contenido de mercurio presente en los esqueletos. Este elemento, también venenoso para el ser humano, se empleaba en la fabricación del pigmento rojo de cinabrio y del color dorado. También se preparaban medicinas con mercurio para tratar la sífilis y la lepra, tal y como se explica en la nota de prensa.  

De nuevo, los habitantes de las ciudades presentaban niveles más altos de mercurio en su organismo que la gente del medio rural. Sorprendentemente, en torno a la mitad de los individuos estudiados padecían lepra, enfermedad que, paradójicamente, se trataba con mercurio.

Imagen de portada: Cráneo de una joven que padecía sífilis; habría sido una buena candidata al tratamiento con mercurio de la época medieval. (Birgitte Svennevig/SDU)

Autor: Mark Miller

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

Siguiente Artículo