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Ancient Origins España y Latinoamérica

El rostro de una bella egipcia que vivió hace 2.000 años recreado a partir del cráneo de su momia

Se ha reconstruido el rostro de una joven mujer egipcia que vivió al menos hace 2.000 años a partir de una impresión tridimensional de su cráneo. Las técnicas forenses empleadas han revelado sorprendentes hechos acerca de esta bella mujer, cuyo nombre era Meritamón, que significa amada por el dios Amón.

Investigadores de la Universidad de Melbourne (Australia), en colaboración con el Instituto de Medicina Forense de Victoria, han utilizado para llevar a cabo esta reconstrucción nuevas tecnologías, como tomografía computadorizada, impresión en 3D y la bien conocida reconstrucción facial forense. Aun así, la momia no está completa, pero no ha sido necesario restirar sus vendajes a lo largo del proceso.  

Este modelo tridimensional del cráneo de Meritamón tardó en imprimirse 140 horas. (Fotografía: Paul Burston)

Como ha explicado Ryan Jefferies, comisario del Museo de Anatomía y Patología Harry Brookes Allen:

“Esto nos ha permitido llevar a cabo una técnica no invasiva gracias a la cual hemos sido capaces de mirar a través de todas las capas del cuerpo, incluidos los restos de tejido muscular y la totalidad del cráneo. Hemos obtenido valiosa información sobre alguien que vivió hace miles de años. Los avances de la tecnología nos lo ponen más fácil. Mientras que tradicionalmente había mucha más especulaciones al respecto, en la actualidad podemos ser mucho más precisos científicamente con el conjunto de datos que estamos empleando, siendo de este modo más sencillo realizar la reconstrucción.”

La cabeza de la momia llevaba más de 90 años en los sótanos de la Universidad de Melbourne. Según los investigadores, la mujer murió a una edad de entre 18 y 25 años, determinada por la anchura de su boca y la posición de sus dientes. La forma y tamaño de su nariz se dedujeron por la anchura de su apertura nasal. Los investigadores descubrieron también que sus ojos eran bastante grandes. Algunas partes de su cuerpo se perdieron por razones que aún se desconocen.

La momia fue llevada a Australia por el antropólogo inglés Frederic Wood Jones, quien entró a formar parte de la Universidad de Melbourne como jefe de anatomía en 1930. Fue desenterrada muy probablemente entre los años 1907 y 1908, en los que Jones realizó unos trabajos de investigación arqueológica en el sur de Egipto para salvar antiguas reliquias ante la previsible expansión del cauce del Nilo tras la construcción de la presa de Asuán.

La reconstrucción del rostro de Meritamón solo ha sido el principio del proyecto destinado al estudio de esta misteriosa momia. Los científicos esperan ahora poder descubrir qué vida llevaba Meritamón, de dónde procedía y cómo murió. Además, según Jefferies, la reconstrucción facial es una herramienta didáctica excepcional para los estudiantes de análisis forense y patología. El presente trabajo podría abrir la puerta a futuras investigaciones de los restos forenses de más de 12.000 individuos pertenecientes asimismo a la colección de la Universidad de Melbourne.

La reconstrucción facial de antiguos cráneos es una técnica relativamente nueva que cada vez se pone en práctica con más frecuencia. En julio de este mismo año, Alicia McDermott escribía en Ancient Origins sobre la impresionante reconstrucción de otro antiguo rostro femenino:

“Aunque lleva muerta más de 3.700 años, una mujer conocida como ‘Ava’ se ha convertido en la musa de un artista de nuestros días. Gracias a la combinación del estudio de sus antiguos restos óseos con software moderno y técnicas de imagen, la apariencia de esta misteriosa mujer de la Edad del Bronce ha salido a la luz.

Para ser más concretos, la obra que ha inspirado Ava es una reconstrucción facial, y quien ha recreado su rostro es un artista forense especializado en este campo. Según el Daily Mail, Hew Morrison ha creado esta reconstrucción utilizando una amplia variedad de técnicas. En primer lugar, ha llevado a cabo un análisis antropológico/patológico de Ava para determinar con mayor exactitud su edad y ascendencia.

A continuación, Morrison explica cómo “implementé una fórmula en la que fue pionero el antropólogo estadounidense Wilton M. Krogman en su libro de 1962 ‘El esqueleto humano en la medicina forense’” para recrear la forma de la mandíbula inferior de Ava, que no se encontró.

La arqueóloga Maya Hoole explica en su página web cómo el enterramiento de Ava fue indudablemente especial. Los restos de la joven fueron sepultados probablemente en posición fetal en el interior de una fosa labrada en la roca y no señalada. Este hecho se considera bastante atípico, ya que la mayoría de los enterramientos de esta época y región se encuentran por lo general bajo un cairn o en alguna fosa excavada en la propia tierra.

Uno de los aspectos más interesantes y más acaloradamente discutidos sobre los restos de Ava es su cráneo. Los cráneos con formas cortas y redondeadas eran supuestamente habituales entre las gentes de la cultura del vaso campaniforme, pero como podemos leer en la página web de Hoole, en el caso del individuo de Achavanich estos rasgos se presentan de manera muy acusada, siendo la forma de su cráneo además anormalmente irregular.”

Imagen de portada: Reconstrucción facial de una mujer egipcia que vivió hace unos 2.000 años. (Fotografía: Paul Burston / Universidad de Melbourne)

Autor: Natalia Klimzcak

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.