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Ancient Origins España y Latinoamérica

Diente de Hace 7.400 Años Revela Cómo Eran los Primeros Agricultores de la Península Ibérica

Hace unos 8.000 años, grupos de los primeros agricultores procedentes de Oriente Próximo, atravesaron la actual Turquía adentrándose en Europa y ramificándose al seguir dos rutas muy distintas: unos se dirigieron hacia Centroeuropa a través del Danubio y otros pusieron rumbo hacia la Península Ibérica, siguiendo la senda marcada por el propio Mar Mediterráneo. Unos grupos humanos que implantaron en Europa una novedosa y revolucionaria forma de vida, la característica del Neolítico.

El Neolítico fue una época en la que la agricultura se extendió con una rapidez sin precedentes, provocando cambios fundamentales en la vida de los seres humanos que, de depredadores, pasaron a productores. Hecho que a su vez conllevó que de nómadas pasasen a ser sedentarios, estableciéndose en lugares fijos y apareciendo los primeros poblados habitacionales. Unos primeros asentamientos que permitieron el aumento de la población al tiempo que el excedente de algunos productos motivó la aparición de un rudimentario comercio a través del inicial trueque.

Ahora, el estudio de un diente aislado descubierto en la Cova Bonica de Vallirana, en Cataluña, ha conseguido revelarnos cómo era uno de aquellos primeros agricultores neolíticos europeos,  demostrándonos también que los agricultores neolíticos de Centroeuropa y los del Mediterráneo compartían un mismo origen común.

Algunos de los restos neolíticos hallados en la Cova Bonica de Vallirana, Barcelona. (Fotografía de Joan Daura y Montserrat Sanz / El País)

UNA MUJER DE PIEL CLARA

Un equipo de científicos españoles y daneses ha logrado secuenciar el genoma de uno de los primeros agricultores que vivieron en el área mediterránea de la Península Ibérica. El estudio del ADN de un diente ha revelado que este antiquísimo agricultor era en realidad una mujer, de piel clara, pelo oscuro y ojos marrones que vivió hace alrededor de 7.400 años en lo que hoy es Cataluña.

Esta mujer prehistórica, de la que también sabemos que era intolerante a la lactosa, perteneció al grupo de agricultores que se establecieron en el Mediterráneo, desarrollando su propia cultura, de la que era característica la denominada Cerámica Cardial. Esta cerámica se llama así  por las incisiones decorativas que realizaban en sus piezas artesanales con los bordes de conchas de bivalvos, como los de algunos restos de cerámica hallados en el mismo nivel que el diente de la mujer de la Cova Bonica.

Según explica al diario El Mundo, Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología de Barcelona CSIC-Universitat Pompeu Fabra, la investigación no fue cosa fácil puesto que la pieza dental se encontraba en un pobre estado de conservación, lo que ha supuesto que tardasen más de un año en completar el trabajo que se ha publicado esta semana en la revista Molecular Biology and Evolution:

“Hemos utilizado la mitad del diente para determinar su edad y la otra mitad para secuenciar su ADN, así que lo hemos perdido, pero tenemos su genoma. Las condiciones ambientales del área mediterránea son mucho menos favorables para la conservación del ADN que las de Centroeuropa. Teníamos ya los genomas de varios individuos de Centroeuropa, pero ninguno de los agricultores que se establecieron en la Península Ibérica por lo que, desde el punto de vista genético, eran unos desconocidos", explicó Carles Lalueza-Fox.

Mapa de Europa en el que se observa la difusión de algunas de  las diferentes culturas del Neolítico, ca. 4500-4000 a. C.: (Wikimedia Commons)

Otra dificultad a la que tuvieron que enfrentarse los investigadores fue que "estas muestras antiguas tienen un alto componente de ADN bacteriano, hasta el punto que el ADN del individuo es minoritario. Sólo un 5% de lo que secuencias es humano, el 95% es descartable porque es ADN ambiental", continuó explicando el genetista.

LA IMPORTANTE SECUENCIACIÓN DEL GENOMA

El gran interés de la secuenciación del genoma de esta primera agricultora ibérica radica en que nos permitirá estudiar mejor cómo ha sido nuestra propia evolución, puesto que somos descendientes de aquellos hombres y mujeres del neolítico. Ellos sobrevivieron superando epidemias, enfermedades y adaptándose a grandes cambios, entre los que se incluyen numerosas variaciones en la dieta y en sus condiciones de vida.

El estudio de dicho genoma, según informaciones publicadas en el diario ABC nos permitirá explicar ahora la causa por la que aún existen personas con intolerancia a la lactosa (mutación no completada en muchas poblaciones del sur de Europa) y otras no presentan problema alguno al ingerir leche en edad adulta (mayoritariamente del norte de Europa). O también por qué los neolíticos del sur de Europa tenían la piel más clara que los cazadores del norte de Europa. «Creemos que la dieta alimentaria influye mucho en la pigmentación de la piel. Mientras que los cazadores tenían buenos aportes de vitamina D a través de la carne, los agricultores tenían que suplir esa falta sintetizándola a partir de la exposición al sol, y para eso es más eficiente una piel clara» indicó Carles Lalueza-Fox.

Imagen del interior de la Cova Bonica de Vallirana, Barcelona, donde se descubrió el diente de hace 7400 años. (Fotografía: Joan Daura/Montserrat Sanz/El Mundo)

El genoma de esta mujer del Neolítico se incorporará a una base de datos que se está elaborando y que permitirá disponer de una visión más amplia de la Prehistoria de la Península Ibérica. Asimismo el investigador recordó, según publica el diario “El País”, que las actuales poblaciones europeas están formadas básicamente por la mezcla de tres ingredientes genéticos: “un sustrato cazador, un sustrato neolítico y un sustrato posterior procedente de las estepas de la Edad del Bronce, asociado a la expansión de las lenguas indoeuropeas.

La importancia de estos genomas radica en que nos permitirá tener una referencia genómica real. Un genoma completo es una puerta abierta a investigaciones futuras para analizar qué genes han cambiado a lo largo de miles de años debido a enfermedades infecciosas o a grandes plagas, como la peste. Podremos ir mirando en el tiempo y en el espacio qué variantes tienen esos individuos. Es interesante para entender el cambio del modo de vida tan drástico que hay entre ser un cazador o un agricultor, porque muchas enfermedades llegaron de los animales domésticos”.

Cada europeo vendría a ser un cóctel con diferentes porcentajes de estos tres ingredientes principales y las actuales poblaciones de la península Ibérica, “sobre todo los vascos”, según Lalueza-Fox, derivan principalmente de aquellos primeros agricultores procedentes de Oriente Próximo.

Arquitectura del Neolítico en Cataluña: Dolmen conocido como “La casa encantada”, situado en el municipio  de Senterada, en la provincia de Lérida. (Wikimedia Commons)

Según apuntó finalmente el científico ya tienen analizados medio centenar de individuos del Mesolítico y de diversos periodos del Neolítico y según sus propias palabras: «este estudio es solo el primer paso de un gran proyecto que pretende crear un transecto (mapa en el tiempo y en el espacio) paleogenómico ibérico, desde el Mesolítico hasta la Edad Media, que nos permitirá comprender la génesis de las actuales poblaciones ibéricas».

Imagen de portada: A la izquierda el diente cuyo genoma se ha secuenciado, descubierto en una cueva española. Perteneció a una agricultora neolítica de hace 7.400 años. A la derecha: restos de cerámica cardial, típica de la cultura a la que pertenecía esta agricultora del Neolítico. (Fotografía: Joan Daura y Montserrat Sanz/Pablo García Borja/ABC)

Autor: Mariló T. A.