Portada-Esqueleto de uno de los individuos desenterrados en Hildersham. Fotografía: Andrew Westwood-Bate

Descubierta fosa común anglosajona por operarios que construían unos aseos para una iglesia

Se ha descubierto un conjunto de más de 40 esqueletos durante la construcción de unos nuevos servicios para los feligreses de una iglesia de Hildersham, Cambridge, Reino Unido. La antigüedad de los restos es de aproximadamente 900 años.

Según la BBC, estos enterramientos han sido datados entre los siglos XI y XII. Algunas de las tumbas se encuentran 45 centímetros por debajo del camino que lleva a la iglesia de la Trinidad (Holy Trinity Church). Se cavaron las tumbas en el interior de la capa de creta, y los cuerpos fueron depositados directamente en la cavidad excavada. La mayoría de los esqueletos pertenecían a adultos, aunque cinco de los individuos eran niños. Los investigadores han examinado 19 esqueletos datados en los siglos IX o X, anteriores a la construcción de la iglesia en algunos siglos, dejando 24 de las tumbas intactas.

En declaraciones de Mr. Andrew Westwood-Bate, historiador de la zona y capillero de la iglesia de la Trinidad:

El descubrimiento de los niños fue uno de los momentos más conmovedores de las excavaciones. Se cavaron las tumbas en el interior de la capa de creta, y los cuerpos fueron depositados directamente en esa cavidad. Cuando se retiraron los huesos se introdujeron todos ellos en bolsas y se colocaron en una misma tumba. Les ofrecimos un funeral adecuado, de nuevo, a las 8 AM, ya que no queríamos atraer ninguna atención sobre nosotros. Fue muy emotivo, y se les ha enterrado para su descanso final frente al prado que sería su hogar en vida.

Excavando uno de los esqueletos. (Andrew Westwood-Bate) 

Excavando uno de los esqueletos. (Andrew Westwood-Bate)

Se ha dicho de las tumbas que son anglosajonas, aunque los expertos de la Unidad Arqueológica de la Universidad de Cambridge que han examinado el yacimiento dataron los huesos en los siglos XI o XII. Hasta que se realizó el descubrimiento, no había prueba alguna de la existencia de un cementerio en esta zona. Los investigadores creen que las tumbas pertenecieron a campesinos que habrían vivido en el exterior de las murallas de lo que probablemente fuese una iglesia anglosajona.

En el transcurso de las excavaciones, se almacenaban los huesos en el depósito de cadáveres de la funeraria del pueblo durante la noche. Al finalizar los trabajos, se enterraron los esqueletos en una nueva tumba. Se celebró un funeral justo antes del día de Navidad del 2015, y los aseos se acabaron de construir poco después. Como monumento conmemorativo a la nueva tumba hay una escultura realizada por Per Hall, cirujano y escultor de la localidad, que realizó un molde de la tumba de uno de los niños. La iglesia pagó a los arqueólogos unas 20.000£ (aproximadamente 25.000 € o 28.500 $) para que examinaran los 19 esqueletos intactos y llevaran a cabo los trabajos necesarios.

Los esqueletos fueron depositados juntos para su descanso final y se celebró un funeral antes de enterrarlos de nuevo. (Andrew Westwood-Bate)

Los esqueletos fueron depositados juntos para su descanso final y se celebró un funeral antes de enterrarlos de nuevo. (Andrew Westwood-Bate)

También unos operarios encontraron otra fosa común en septiembre del 2015 al demoler un bloque de aseos de la Abadía de Westminster. Este enterramiento contenía los restos de unos 50 individuos. Se cree que los huesos de estos hombres están relacionados con los sucesos del año 1066 en la Abadía de Westminster, año en el que fue enterrado un rey y otros dos fueron coronados. Se descubrieron estos restos junto al esqueleto de un niño de no más de 3 años, que había sido enterrado bajo las tuberías de desagüe de la época victoriana, justo al pie de los muros del Poet’s Corner (Rincón de los Poetas, nombre que se da a una sección del transepto sur de la Abadía de Westminster).

Warwick Rodwell, arqueólogo de la Abadía de Westminster, ha declarado a The Guardian: “Una de las muchas preguntas sin responder es qué hace aquí este niño, pero es algo habitual en muchos edificios eclesiásticos encontrar restos de mujeres y niños en lugares que realmente no nos esperábamos.”

La Abadía de Westminster, acuarela de Thomas H. Shepherd (1792-1864). (Public Domain)

La Abadía de Westminster, acuarela de Thomas H. Shepherd (1792-1864). (Public Domain)

El esqueleto del niño era de pequeño tamaño, y su estado de conservación no era el mejor, de modo que fue imposible determinar su sexo. Había sido sepultado en el interior de un ataúd de madera, a diferencia de algunos de los monjes enterrados junto a él. Se desconoce por qué fue inhumado en este lugar.

Se cree que los restos de otros individuos hallados en el descubrimiento datan de los siglos XI o XII. Los más interesante de ellos se encontraban en la tumba de un hombre sepultado en un gran ataúd hecho de piedra de Barnack procedente de Northamptonshire, cuyo cráneo había sido robado por obreros de la época victoriana. Los restos fueron descubiertos con anterioridad por arqueólogos en los años 50, tras la demolición de un bloque de aseos para edificar la nueva torre.  

La historia de los hallazgos relacionados con aseos sigue revelando aspectos muy interesantes de la vida cotidiana. Incluye el descubrimiento de muchos objetos sorprendentes, como joyas, libros y restos orgánicos. Otro ejemplo del año 2015 nos llegó bajo la forma de un equipo de arqueólogos polacos que desenterraron un juguete sexual de hace 250 años al realizar unas excavaciones en unas letrinas datadas en el siglo VI d. C.

Al examinar el antiguo puerto medieval de Burgos (Bulgaria), un equipo de arqueólogos descubrió también diversos objetos que aportaban nueva información acerca de la vida en esta región en el período comprendido entre los siglos III d. C. y VI d. C.

Imagen de portada: Esqueleto de uno de los individuos desenterrados en Hildersham. Fotografía: Andrew Westwood-Bate

Autor: Natalia Klimczak

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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