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Ancient Origins España y Latinoamérica

Corazones enterrados en urnas de plomo hace 400 años desvelan sus secretos

Entre la nobleza francesa de los siglos XVI y XVII existía una práctica bastante peculiar: al fallecer uno de sus miembros, su corazón se embalsamaba para enterrarlo cerca de la persona amada. Un equipo científico ha logrado ahora rehidratar algunos de aquellos corazones para estudiar las eventuales patologías cardíacas de las gentes de la época.

Según los datos e informaciones publicados por la Agencia SINC, un equipo de radiólogos franceses ha logrado desvelar los secretos de salud de un pequeño grupo de corazones enterrados hace más de 400 años. Lo han conseguido gracias a las más modernas técnicas de imagen por resonancia magnética y tomografía computadorizada utilizadas en radiología actualmente. Los resultados de sus estudios y toda la historia en torno a este hito médico acaban de hacerse públicos en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica, celebrada en Chicago, Estados Unidos.

Hallazgo sorprendente en el Convento de los Jacobinos de Rennes

A lo largo del año 2014, miembros del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP) de Francia llevaron a cabo una serie de excavaciones arqueológicas en el sótano del Convento de los Jacobinos de la ciudad de Rennes, al noroeste del país galo. Dichas excavaciones se practicaron con el fin de desenterrar varias tumbas datadas entre finales de siglo XVI y principios del XVII.

Vista exterior del convento de los Jacobinos de Rennes, lugar en el que se hallaban enterrados los corazones objeto del reciente estudio. (Fotografía: Edouard Hue/CC BY-SA 3.0)

Entre los objetos recuperados en los enterramientos destacaban cinco urnas de plomo con forma de corazón. Cada una de esas urnas conservaba en su interior un corazón humano. Ante tan sorprendente hallazgo, un grupo de forenses, físicos, radiólogos, arqueólogos y patólogos acordaron formar un equipo científico multidisciplinar para, así, poder analizarlos e investigarlos lo mejor posible.

El embalsamamiento complica las investigaciones

Pese a que los resultados gráficos obtenidos por los especialistas fueron impresionantes, lo cierto es que apenas se pudo obtener información acerca del eventual estado de salud de los corazones. Así explicaba a la Agencia SINC el proceso Fatima-Zohra Mokrane, radióloga del Hospital de Toulouse y una de las autoras del estudio:

"El material de embalsamamiento lo hacía muy difícil así que tuvimos que tomar las precauciones necesarias para llevar a cabo la investigación cuidadosamente y conseguir toda la información posible".

Cuerpos desenterrados en el transcurso de las excavaciones arqueológicas realizadas en el Convento de los Jacobinos de Rennes a lo largo del año 2014. (Fotografía: VIGNERON/CC BY-SA 3.0)

Los expertos procedieron a continuación a limpiar con extremo cuidado cuatro de los cinco órganos, retirando en la medida de lo posible todas las sustancias que habían sido utilizadas para embalsamarlos. El quinto corazón fue descartado para su estudio debido a su pobre estado de conservación.

Placa en las arterias y aterosclerosis

Acto seguido volvieron a estudiarlos mediante las técnicas de resonancia magnética y tomografía computadorizada: por fin consiguieron identificar las estructuras y diferentes cámaras de los corazones, así como las arterias y válvulas coronarias. Además, tras rehidratarlos, también fue posible investigarlos haciendo uso de otras técnicas más clásicas como el estudio externo, la disección o la histología.

Los resultados obtenidos desvelaron que uno de los órganos se hallaba sano en el momento del fallecimiento. Sin embargo, los otros tres mostraban claros signos de enfermedad al constatarse la presencia de placa en las arterias. En palabras de la doctora Mokrane:

"Dado que cuatro de los cinco corazones estaban muy bien conservados, hemos sido capaces de ver signos de afecciones cardíacas actuales, como la placa y la aterosclerosis."

Algunas de las urnas de plomo desenterradas en el Convento de los Jacobinos de la ciudad de Rennes en cuyo interior se encontraban los corazones embalsamados. (Fotografía: Rozenn Colleter/Hervé Paitier/INRAP/SINC)

Por último, cabe destacar que en el transcurso de las excavaciones también se encontró el corazón del noble francés Toussaint Perrien, Caballero de Brefeillac, que había sido enterrado junto al cadáver de su esposa, Louise de Quengo, tal y como informamos hace meses desde Ancient Origins. Sobre la urna de plomo que lo contenía aún se puede leer el siguiente mensaje:

Este es el corazón de Toussaint de Perrien, caballero de Brefeillac, cuyo cuerpo reposa en el Salvador cerca de Carhay, en el convento de los Carmelitas Descalzos que fundó, y que murió en Rennes el 30 de agosto de 1649.

Imagen de portada: Inscripción de la urna que contenía el corazón de Toussaint Perrien, caballero de Brefeillac, enterrado junto al cuerpo de su esposa. (Fotografía: Rozenn Colleter/INRAP/SINC)

Autor: Mariló T.A.