Portada-Acrópolis Oeste de Yaxchilán (public domain)

Cocodrilo, jaguar, marisco y venado: la alimentación de los antiguos mayas

Aunque arqueólogos e historiadores ya saben bastante acerca de cómo vivían la realeza y los gobernantes mayas, el estilo de vida de las clases medias y humildes sigue envuelto en el misterio. Un nuevo estudio basado en el análisis de miles de huesos y restos de animales está intentando desvelar, al menos en parte, este enigma.

La doctoranda de la Universidad de Florida Ashley Sharpe, junto con una colega, está intentando conseguir más información acerca del estilo de vida de los mayas comunes y corrientes estudiando su dieta y el uso que hacían de los animales. Sharpe y Kitty Emery, comisaria asociada de arqueología medioambiental del Museo de Historia Natural de Florida, están analizando 22.000 restos animales propiedad del museo y procedentes de tres ciudades-estado mayas.

El objetivo de Sharpe y Emery al estudiar estos huesos y restos de animales es obtener más información acerca de la política y la economía del Período Clásico Tardío de la civilización maya, que abarca desde el año 500 d. C. hasta el 900 d. C.

“Nos fijamos en cómo los mayas obtenían y distribuían sus recursos animales a fin de aprender más sobre su economía y observar cómo interactuaban la realeza, la aristocracia y las clases medias y humildes,” ha declarado Sharpe a Past Horizons . “Resulta que los diferentes estados y clases sociales mayas no eran completamente homogéneos. Contaban con complejos sistemas para sus relaciones comerciales, la distribución de alimentos y el acceso a las diferentes especies de animales, sistemas que variaban de una ciudad a otra y entre las diferentes clases sociales tanto como en la actualidad.”

Las dos investigadoras están estudiando tres núcleos urbanos mayas: la ciudad de Aguateca y las capitales de Piedras Negras y Yaxchilán. Aguateca se ha conservado de forma muy parecida a la Pompeya romana, ya que en su época fue arrasada e incendiada en el transcurso de un ataque enemigo lanzado por sorpresa. Sharpe ha rastreado los movimientos de los diferentes productos de origen animal desde que eran suministrados por comerciantes del exterior hasta que llegaban a las tres ciudades, y los movimientos de recursos entre los pobres, los ricos y la realeza en las capitales y en las poblaciones que las rodeaban, más pobres que los núcleos urbanos.

Pirámide escalonada y estela con bajorrelieve en la Plaza de Aguateca (Foto: Sébastian Homberger/Wikimedia Commons)

Pirámide escalonada y estela con bajorrelieve en la Plaza de Aguateca (Foto: Sébastian Homberger/ Wikimedia Commons )

Los pobres comían gran cantidad de pescado, marisco y moluscos de los ríos cercanos a las poblaciones más pequeñas. En las capitales, las clases bajas y medias solían criar una amplia variedad de animales, pero no los mismos que en las aldeas. Los habitantes de las ciudades criaban y se alimentaban de animales marinos o procedentes de lo más profundo de la jungla, que se encontraba a una distancia de entre 50 y 100 millas (de 110 a 220 kilómetros).

Las élites, clases medias y clases humildes de las tres ciudades consumían y hacían uso de diferentes tipos de animales procedentes de ríos, selvas y mares, leemos en la sinopsis del estudio que aparece en Science Direct . Las diferencias entre las especies más comunes para cada ciudad, venado en uno, marisco en otra, revelan que los proveedores y socios comerciales de las tres ciudades-estado también eran diferentes. Esto tiene sentido, leemos en Past Horizons , ya que las agresiones entre estas tres ciudades eran continuas. Además, estas variaciones revelan también la existencia de productos característicos de cada una de las culturas, como por ejemplo las joyas de Aguateca hechas de conchas marinas.  

Según el nuevo estudio, la antigua realeza maya y otros ricos miembros de su sociedad no solo representaban jaguares en sus obras de arte, como en este quemador de incienso con forma de hombre-jaguar, sino que al parecer también se los comían. Los pobres se alimentaban de otros animales, menos exóticos. (Foto: Chatsam/Wikimedia Commons)

Según el nuevo estudio, la antigua realeza maya y otros ricos miembros de su sociedad no solo representaban jaguares en sus obras de arte, como en este quemador de incienso con forma de hombre-jaguar, sino que al parecer también se los comían. Los pobres se alimentaban de otros animales, menos exóticos. (Foto: Chatsam/ Wikimedia Commons )

“Los resultados indican que los residentes de las capitales hacían uso de una mayor variedad de especies que aquellos habitantes de centros poblacionales subordinados, particularmente más especies procedentes de bosques maduros y entornos exóticos (marinos),” según leemos en la sinopsis del estudio. “Las especies animales también variaban entre los hogares de las diferentes clases sociales, siendo las élites de nivel medio las que consumían una mayor variedad de taxones, mientras que las élites de alto nivel se centraban en un grupo selecto de especies potencialmente prestigiosas. Las gentes que no formaban parte de la élite consumían en su mayor parte recursos obtenidos en los ríos. Estos resultados sugieren un complejo sistema de obtención y distribución de recursos animales que desempeñaba una importante función a la hora de mantener la estabilidad del estado político maya.”

Podemos leer en Past Horizons que Aguateca se encuentra a más de 100 millas de la costa más cercana, y aún así los investigadores han hallado miles de conchas marinas en los suelos de sus antiguos talleres artesanales y viviendas. Las investigadoras han determinado también que más de la mitad de los huesos de animales procedentes de Yaxchilán eran de venado. Esto las lleva a la conclusión de que sus antiguos habitantes confiaban parte de su alimentación a recursos obtenidos en los bosques o de los ciervos que se alimentaban de maíz en sus campos. Pero, según ha declarado Sharpe a Past Horizons, parece que los mayas regulaban la caza y la pesca, lo que provocaba una división aún más acusada entre las diferentes clases sociales en relación con su acceso a los recursos de origen animal. Al parecer, tal y como ocurría en la Gran Bretaña medieval, muchos de los mayas no podían sencillamente salir a cazar un venado cuando les apeteciera, llevárselo a casa y comerse su carne, curtir su piel y fabricar flautas con sus huesos.

Humildes súbditos rinden pleitesía a un gobernante maya (a la derecha). Imagen: Teobert Maler/Wikimedia Commons

Humildes súbditos rinden pleitesía a un gobernante maya (a la derecha). Fotografía: Teobert Maler/ Wikimedia Commons

Los mayas no se limitaban a utilizar sus recursos de origen animal para alimentarse, sino también por sus pieles y para fabricar instrumentos musicales, herramientas y joyas. “Aunque también tenían una importancia vital como símbolos de estatus, de realeza y del mundo simbólico de los dioses, siendo por tanto recursos esenciales celosamente custodiados por los ricos y poderosos,” explica Emery a Past Horizons.

La realeza y las élites de más alto rango hacían uso de animales simbólicos y prestigiosos como cocodrilos y jaguares, afirma Sharp, mientras que las élites de nivel medio recurrían a una mayor variedad de fauna que cualquier otra clase social. Emery ha comparado el empleo de estos exóticos animales por los mayas más ricos con el hecho de que muchos ricos de nuestra época consuman caviar, un producto considerado por mucha gente como poco agradable al paladar.

Imagen de portada: Acrópolis Oeste de Yaxchilán ( public domain )

Autor: Mark Miller

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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