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Ancient Origins España y Latinoamérica

Cabezas Decapitadas Revelan Terribles Prácticas de los Antiguos Incas

En la región de los Andes, Bolivia, a orillas del Lago Titicaca, los arqueólogos han realizado recientemente un terrible descubrimiento en un lugar conocido como Wata Wata, bajo la forma de tres cabezas decapitadas.

Las cabezas pertenecen tres individuos adultos, un varón y dos mujeres, y todos ellos sufrieron una violencia considerable como parte del proceso de su ejecución, hacia el momento de su muerte o poco después.

El arte precolombino a menudo representa actos de decapitación, han observado autores como Christopher L. Moser. La práctica es también conocida como parte del simbólico juego de pelota jugado comúnmente por todas las culturas Mesoamericanas, de los Olmecas a los Aztecas desde antes de la llegada de los Españoles. Según Kathleen Cohen, el juego empezó a mostrar elementos de sacrificio cuando los Mayas lo aprendieron de los Toltecas, adoptándolo y haciéndolo suyo. Los arqueólogos habían hasta ahora desestimado la idea de que estas representaciones fueran figurativas, pero pruebas recientes, que incluyen el descubrimiento de una colección de cabezas humanas decapitadas, han confirmado físicamente la existencia de esta práctica entre las culturas Precolombinas.

Bajorrelieve de Chichén Itzá que representa a un jugador de pelota decapitado (Wikimedia Commons)

Wata Wata, también conocido como Inti-Wata, es un importante emplazamiento histórico famoso por sus restos pertenecientes al período Inca. Está situado en las orillas de la Isla del Sol y sus cercanías, en el lago Titicaca, donde encontramos más de 80 yacimientos Incas del siglo XV. Los arqueólogos creen que esta región puede haber estado habitada desde una época tan antigua como el tercer milenio a. C. En el mismo lugar existen pruebas de agricultura e industria artesanal Incas, incluyendo zonas para la construcción de barcos de junco y para la fabricación de herramientas y tejidos. La región también se considera el territorio de los Kallawayas, una tribu de curanderos tradicionales cuyos ancestros se remontan a la cultura Tiwanaku y el período pre-Inca.

Las terrazas de I Bolivia (Wikimedia Commons)

Se había pensado hasta ahora que la decapitación era algo relativamente raro entre los Incas. Entre sus practicantes mejor conocidos se cuentan los Indios Jíbaros del Amazonas, a quienes los Españoles no pudieron conquistar a causa de su ferocidad. Eran famosos por su costumbre cortar y reducir cabezas humanas. Algunas culturas pre-Incas como los Lambayeque o Sicán también practicaban la decapitación, como demuestra el descubrimiento de restos decapitados en torno a una pirámide al norte de Perú en el año 2011. Otros grupos, como los ocupantes de la ciudad de La Quemada en México, practicaban el canibalismo y colgaban los huesos de sus enemigos a la vista de todos.

Cabeza reducida, Ecuador. Imagen de www.ancient-origins.net

No obstante, más recientemente, el descubrimiento de tres cabezas humanas en la ciudad de Cuzco por parte de los arqueólogos sugiere que los Incas sí cortaban cabezas, exponiéndolas como trofeos después de las batallas.

Los restos descubiertos en Wata Wata pueden datarse entre los años 200 y 800 d. C., una época de transición entre el Período Formativo Tardío y el Período de Tiwanaku. Dos de los cráneos de las víctimas habían sido sometidos a la antigua práctica de la deformación de la bóveda craneal, que se llevaba a cabo vendando la cabeza del individuo durante su infancia de tal manera que adoptaba una forma aplastada o cónica.

El estudio del yacimiento de Wata Wata fue dirigido por Sara Becker y Sonia Alconini de la Universidad de California, Riverside y la Universidad de Texas, San Antonio. Sus hallazgos fueron publicados en la revista Latin American Antiquity. Descubrieron que los tres individuos habían experimentado una violencia considerable en torno al momento de su muerte, habiendo sufrido decapitación, fracturas en el cráneo y rostro y descarnación. Además se les arrancó la mandíbula y posiblemente se les extrajeron los ojos. El varón tenía la nariz rota y pudo también haber sido apaleado hasta la muerte, al igual que una de las mujeres. Es probable que los tres estuvieran ya muertos en el momento en que sus ejecutores se dispusieron a descarnarlos. Las cabezas fueron entonces enterradas en un lugar oculto de significado ritual que fue sellado con una piedra.

Una de las cabezas decapitadas mostrando huellas de traumatismo craneal que había sido curado: (a) detalle de las marcas de cortes alrededor de la órbita ocular. Foto: Becker y Alconini

La decapitación de las víctimas resulta significativa en el sentido de que las calaveras eran a menudo consideradas símbolos de poder en las sociedades Andinas. De todo ello, Becker y Alconini deducen que se infligió a los tres individuos este terrible castigo a fin de derrocarlos como líderes, y suprimir su autoridad e influencia, más que como parte de un culto para aplacar a los dioses o espíritus ancestrales. La muerte de las víctimas también pudo ser una forma de indicar a la comunidad cambios importantes en el orden de cosas durante una transición política.

Imagen de portada: Bajorrelieve que reproduce una decapitación sobre uno de los paneles de piedra en el Juego de Pelota Sur de Tajin, Veracruz, Mexico (Wikimedia Commons)

 

Autor: Robin Whitlock

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.