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Ancient Origins España y Latinoamérica

El sexo como reclamo: Wonder Woman y otras mujeres guerreras de la fantasía y el mito

Cuando la película Wonder Woman se estrene a principios de junio sin duda se convertirá en un éxito de taquilla al igual que otras franquicias cinematográficas recientes inspiradas en el mundo del cómic. Wonder Woman (“Mujer Maravilla”) ha sido durante largo tiempo una creación artística muy exitosa, imaginada originalmente en el año 1941 por el psicólogo William Moulton Marston, y la película seguirá algunas de las líneas principales de la trama desarrollada en los propios cómics.

Wonder Woman es una superheroína conocida como Diana, princesa de las Amazonas, una mujer entrenada para ser una guerrera invencible. Cuando un piloto estadounidense, Steve Trevor, se estrella en las orillas de la paradisíaca isla perdida de Wonder Woman y le cuenta sobre la terrible guerra que está a punto de estallar en algún lugar del mundo, Diana deja su hogar, convencida de que será capaz de detener la amenaza.

Aunque Wonder Woman era presentada como un icono feminista en los años 40, era también un personaje con un elevado contenido sexual.

La Wonder Woman original era considerada un icono feminista. DC Comics, imagen aportada por el autor.

No podemos dejar de preguntarnos cuáles son las razones de este supuesto vínculo entre la guerra y la sexualidad femenina. Siendo una mujer muy atractiva, aunque también una fiera guerrera, es raro que Wonder Woman se encuentre sola. A lo largo de la historia, culturas de todo el mundo han imaginado y reverenciado la figura de la femme fatale bajo muy diversas formas, desde felinas asesinas hasta diosas sensuales, sin olvidarnos de alguna provocativa exploradora más moderna.

La Wonder Woman sumeria

En el año 3000 a. C., en la antigua ciudad sumeria de Uruk, Mesopotamia, los primeros reyes de la historia de la humanidad dominaban el sur de lo que hoy es Iraq bajo la protección de Ishtar, una gran diosa de la guerra y el amor asociada a menudo al león.

Figura desnuda de Ishtar incisa sobre la superficie de una pieza cerámica. Louvre/Wikimedia

Ishtar revelaba quiénes eran los enemigos de los reyes sumerios y acompañaba a éstos al campo de batalla. Se decía entonces que combatía como una leona desatada protegiendo a sus cachorros – en este caso, el pueblo sumerio. Como ocurre con Wonder Woman, el deber sagrado de Ishtar era defender el mundo de peligros muy diversos.

Ishtar podía ser también una mujer sensual. Más que limitarse sencillamente a adorar a la diosa, los reyes de Uruk aseguraban ser los “amantes de Ishtar”, por lo que según los himnos de la realeza de la época, entrarían en la cama de la diosa para “arar la divina vulva”.

Para el rey, recibir favores sexuales y militares de una diosa servía a su agenda política, legitimaba su reinado y hacía de él un héroe excepcional para su pueblo. En la película de Wonder Woman, este papel lo encarna un piloto estadounidense.

También se han encontrado referencias a posibles uniones sexuales sagradas entre los antiguos palestinos y babilonios, aunque los expertos no han podido confirmar con seguridad qué es lo que ocurría realmente dentro de aquellos templos.

Mujeres-gato de Sekhmet

¿Qué puede haber más sexual que una mujer poderosa? Por supuesto, conseguir dominarla.

En el antiguo Egipto, la diosa más temible era Sekhmet. Al igual que Ishtar, tenía dos caras: podía ser tanto una bestia salvaje como una amorosa compañera.

Sekhmet es retratada a menudo como una terrible leona, la asesina de los enemigos del faraón. En ocasiones, sin embargo, se transformaba en la adorable gata conocida como Bastet.

La diosa Bastet bajo su forma de leona. Mbzt/WikimediaCC BY-ND

En nuestros días, los felinos aún son símbolo habitual de la sexualidad femenina. Catwoman, otra heroína de los cómics, nació poco antes que Wonder Woman, y encarna el mito más moderno de una mujer felina.

Con sus curvas y su atuendo de ama dominante, Catwoman siempre ha sido un personaje hipersexual, aunque algunas voces críticas lamentan que haya sido la sexualidad de Catwoman –y no su inteligencia– el aspecto más valorado de la heroína en nuestros días.

Amazonas, el sueño de los marineros solitarios

También entre los antiguos griegos se hablaba de mujeres guerreras de naturaleza sexual.

El mito griego de las Amazonas nos cuenta la historia de un reino Mediterráneo en el cual las mujeres combatían y gobernaban,  mientras que los hombres quedaban relegados a las tareas domésticas. En el cómic de Wonder Woman de William Marston se mencionan también la ciudad de las Amazonas, Temiscira, y el nombre de su reina, Hipólita.

Marston adornó su escenario de antiguas Amazonas con detalles de la leyenda de las mujeres de Lemnos, adoptando la idea de esta isla perdida del Mar Egeo como tierra natal de Wonder Woman.

Según el mito griego, las mujeres de Lemnos se rebelaron y masacraron a todos los hombres de la isla, jóvenes y viejos. Viviendo una obligada abstinencia sexual, estas mujeres se regocijaban cuando navegantes y marineros desembarcaban inesperadamente en las playas de la isla. De hecho se abalanzaron inmediatamente sobre los Argonautas, un grupo de bellos y famosos héroes mitológicos entre los que se encontraban Hércules y Teseo, arrastrándoles a una larga sesión sexual orgiástica.  

El tema de la mujer hambrienta de sexo sin compromiso es otra de las fantasías masculinas favoritas, ofreciendo satisfacción imaginaria a escenarios sexuales difíciles de realizar en la vida real.

A finales del siglo XX llegó Lara Croft para recuperar la idea de las Amazonas y las mujeres de Lemnos. Croft, aventurera y arqueóloga inglesa que empezó siendo el personaje protagonista del juego de los años 90 Tomb Raider, era definitivamente la mujer perfecta de la realidad virtual: experta en artes marciales, excelente en el manejo de armas y superinteligente.

Además, Lara Croft siempre deja a los hombres con “ganas de más”. Encarnada en la gran pantalla por la acriz Angelina Jolie en el año 2001, Croft a menudo dispensaba a sus colegas masculinos un trato más bien frío. Las secuelas posteriores protagonizadas por Alicia Vikander continuaron presentando a Lara Croft como un símbolo sexual y reafirmando además sus credenciales feministas.

Mujeres y armas, la fantasía definitiva

La nueva película de Wonder Woman parece haber llevado a cabo una cuidada selección de su actriz protagonista. Yendo más allá de la búsqueda de una cara bonita y un cuerpo espectacular, de lo que también puede presumir Gal Gadot, la actriz también se parece mucho a la heroína del cómic en otros aspectos.

Elegida Miss Israel en el año 2004, Gadot ha sido también monitora deportiva en el ejército israelí. En una entrevista publicada en agosto del 2015 en la revista Fashion, la actriz, entonces con 30 años, afirmaba que su experiencia militar le ofreció una buena preparación para su carrera en Hollywood.

En la gran pantalla y fuera de ella, el antiguo vínculo entre feminidad, atractivo sexual y dotes militares aún sigue siendo muy fuerte en nuestros días. Desde Wonder Woman y, por ejemplo, la mujer soldado israelí convertida en modelo Maria Domark, hasta el nacimiento de un nuevo subgénero de mujeres guerreras en el cine asiático, pasando por supuesto por los catálogos estadounidenses de armas, todo confirma la antigua fantasía masculina que asocia caras bonitas con pistolas.

La nueva película de Wonder Woman canaliza todo este mito. Los intentos de la cultura popular por presentar a la heroína como una feminista no pueden contrarrestar miles de años de arraigadas fantasías sexuales. Pero lo que sí parece seguro es que va a ser un gran éxito de taquilla.  

Imagen de portada: Izquierda: Gal Gadot caracterizada como Wonder Woman (CNET.com). Derecha: Heroína guerrera Saikal (newstatesman.com)

Este artículo, titulado ‘Selling sex: Wonder Woman and the ancient fantasy of hot lady warriors’ fue publicado originalmente en The Conversation y ha sido publicado de nuevo en Ancient Origins bajo una licencia Creative Commons.