X

We value your privacy

We and our partners use technology such as cookies on our site to personalise content and ads, provide social media features, and analyse our traffic. Click below to consent to the use of this technology across the web. You can change your mind and change your consent choices at anytime by returning to this site.

Ancient Origins España y Latinoamérica

Heracleion-Tonis: una colosal ciudad egipcia sumergida

Como colosales tesoros submarinos, surgen los restos de una grandiosa ciudad que recibió el nombre de Heracleion por los griegos y Tonis por los egipcios. Una ciudad que floreció desde el siglo VII a. C. hasta el siglo VIII d. C. frente a las costas de la ciudad de Alejandría, en la bahía de Abukir.

Heracleion quedó a 6 kilómetros de la línea costera actual después de hundirse por completo bajo las aguas hace poco más de 1.000 años. Fue, sin lugar a dudas, un claro testigo de las implacables fuerzas de la naturaleza, igual que también lo fueron  parte de la ciudad de Alejandría -fundada por Alejandro Magno en el año 331 a. C.-  y la ciudad e importante puerto de Canopus. Las tres compartieron el mismo trágico destino, perdiendo barrios enteros bajo el mar como resultado de una serie de desastres naturales.

El redescubrimiento de Heracleion-Tonis

La redescubierta ciudad de Heracleion se encontraba cerca de un antiguo ramal del río Nilo, donde se vivía un constante tráfico de embarcaciones. Fue en el año 2000 cuando el arqueólogo Franck Goddio descubrió un primer muro de 150 metros de largo que, probablemente, rodeaba un gran templo. A continuación, el experto y su equipo identificaron las plazas de una gran ciudad sumergida y luego descubrieron la nave del templo donde se ubicaba la imagen de Amón de Gereb, además de diversas  indicaciones del nombre de la ciudad: Heracleion.

Emplazamiento de la antigua ciudad de Heracleion-Tonis, sumergida tras un cataclismo desde hace 1.000 años. (Fotografía: Franck Goddio/La Gran Época)

Posteriormente, los arqueólogos descubrieron una placa de oro sobre la que se hallaba, escrito en griego, que el rey Ptolomeo III (282 a. C. – 222 a. C) había fundado (o restaurado) en el lugar un santuario dedicado a Hércules. A su vez, también se recuperó una estela de granito negro casi intacta. La lectura de su texto permitió concluir que Heracleion era el nombre griego de la ciudad sumergida, pero que para los egipcios el nombre de la ciudad era Tonis. Goddio y su equipo llevan más de 15 años realizando estudios in situ. A lo largo de todo este tiempo han publicado libros, realizado exposiciones itinerantes y grabado documentales sobre su descubrimiento.

El arqueólogo ha descrito que en el lugar existían varios muelles que se comunicaban con la península, lo que daba gran prosperidad a la región. Además, debido a su posición geográfica, para los faraones era el principal puerto desde donde se comerciaba con los griegos y se controlaban los buques extranjeros. Tanto es así que se encontraron más de setecientas antiguas anclas de muy variadas formas. Goddio cree que los marineros, después de sus largas travesías, les dedicaban ofrendas a sus dioses y quizá lanzaban al mar anclas votivas de bronce, plomo o piedra. También se localizaron restos de al menos sesenta pecios, que datan desde el siglo VI  a. C hasta el siglo II a. C.

Santuarios con estatuas colosales

Cerca del santuario dedicado a los misterios de Osiris, se revelaron un gran número de piezas de granito rosa.

Se hallaron tres estatuas colosales de granito rosa con más de cinco metros de altura, de un rey, una reina y el dios de la fertilidad, la abundancia y la inundación del Nilo, lo que denota que se trataba de un templo de gran majestuosidad”, explicaba por aquel entonces Goddio.

Descubrimiento de una estatua en el transcurso de una expedición submarina, Alejandría, Egipto (Fotografía: IMGUR)

Las estatuas eran de un diseño muy elaborado, y junto a ellas había muchas otras estatuas de bronce de dioses y demás objetos rituales. Además, se descubrió una enorme estela de granito rosa bilingüe que data del reinado de Ptolomeo VIII (182 a. C. – 116 a. C.), en la que se describe la gran importancia que tenía el santuario de Heracleion bajo el reinado ptolemaico, tanto para egipcios como para griegos.

Alrededor del gran templo se desarrollaba toda una red de canales, y los numerosos muelles de comunicación con el Nilo acogían a múltiples buques de todo tamaño. También se transportaban mercancías hacia un lago al oeste, que enlazaba con la antigua ciudad de Canopus por un determinado canal. Asimismo, había islas e islotes en los que se construyeron santuarios, plazas y viviendas. Además, Heracleion también se hallaba conectada con Naucratis, en el delta del Nilo, controlando el tráfico de buques marítimos que entraban o salían de Egipto.

Con respecto a la época de la ocupación romana, se ha descubierto una cantidad menor de objetos. A su vez se observó presencia bizantina en pequeños elementos arquitectónicos, algunas joyas y monedas.

Monumental estela atribuida a Ptolomeo VIII que ensalza su reinado y describe su veneración por los dioses egipcios. Se encuentra escrita tanto en lenguaje jeroglífico egipcio como en griego. (Public Domain) .

Terremoto y tsunami

Eventos catastróficos naturales cambiaron la vida de Heracleion, Alejandría y Canopus, y al menos uno de ellos ha sido descrito por los geólogos. Así, investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, realizaron un estudio de la tectónica de placas del fondo marino mediterráneo sugiriendo que una falla que no se había tenido en cuenta hasta ahora pudo haber sido la causa del gran terremoto y posterior tsunami que destruyeron la ciudad de Alejandría en el año 365 de nuestra era.

En un principio se pensaba que el terremoto del año 365 se habría activado por debajo de Creta, pero ahora se cree que podría haberse originado en una falla de la placa tectónica principal. Este terremoto y su tsunami, o uno parecido, arrasaron Heracleion hace más de 1.000 años.

Según estos mismos científicos, un terremoto y un tsunami similar podrían repetirse cada 800 años, lo que significa un periodo mucho menor de lo que se creía hasta hace poco. Pero mientras no vuelva a repetirse, los arqueólogos intentarán seguir mostrando el esplendor de esta magnífica ciudad, hundida para siempre en un instante de la Historia.

Imagen de portada: Cabeza de estatua descubierta en Heracleion, frente a la costa de la moderna ciudad de Alejandría y en la bahía de Abukir, cuyos restos datan de entre los siglos VII a. C. y VIII d. C.  Esta imagen formó parte de la exposición “Tesoros sumergidos de Egipto”, del arqueólogo Franck Goddio. (La Gran Época)

Autor: Anastasia Gubin - La Gran Época

Este artículo fue publicado originalmente en La Gran Época y ha sido publicado de nuevo en www.ancient-origins.es con permiso.